Más de 500.000 personas se manifestaron ayer por las calles de Hong Kong, en un claro desafío a la decisión de China de no permitir elecciones libres. En medio de un calor asfixiante, los manifestantes marcharon vestidos de blanco portando pancartas que decían "devuelvan el poder al pueblo". Los organizadores de la manifestación estiman que la cifra de participantes en la marcha alcanzó los 530.000, superando el número que tomó parte en la manifestación contra el gobierno del año pasado, calculados en cerca del medio millón.