Reinventando la rueda: Qué hacer con los neumáticos fuera de uso

Cecilia Vega - BeContent logo

Reducir el impacto sobre el medio ambiente y luchar contra el cambio climático a través de la economía circular es responsabilidad de todos. Los neumáticos ya ruedan por el cambio.

Los recursos naturales no son ilimitados. Cada vez somos más conscientes de que nuestra historia solo tendrá un punto y seguido si sustituimos la cultura del usar y tirar por la de usar, reciclar y reutilizar. Este es el principio de la economía circular, aquella que busca diferentes aplicaciones a nuestros deshechos para alargar su ciclo de vida, hacer la economía más sostenible y no agotar los recursos de la tierra.

Latas, briks y envases de plástico van al contenedor amarillo, papel y cartón al azul, restos orgánicos al marrón, pequeños electrodomésticos al punto limpio… pero, ¿qué pasa cuando el residuo del que toca desprenderse es un neumático?, ¿debemos reciclarlo?

Gabriel Leal, director general de Signus

Uno de los grandes problemas de los neumáticos es que tienen un ciclo de vida de más de 1.000 años. No hay agente físico, ni químico, ni biológico que les ataque de una manera espontánea, por lo que un neumático abandonado a la intemperie en el campo puede tardar un millar de años, incluso más, en degradarse y desaparecer, con el consiguiente impacto estético y elevado riesgo de incendio. Además, con la mala gestión de estos neumáticos se están despreciando sus materias primas, como el caucho o el acero, que podrían reaprovecharse.

Convertir residuos en recursos

La “rueda del reciclaje” hace posible “valorizar” ese neumático para obtener materiales útiles con aplicaciones sorprendentes. De esta forma “el neumático sigue girando aunque ha perdido su función inicial”, señala Gabriel Leal, presidente de Signus, entidad sin ánimo de lucro que garantiza la correcta gestión medioambiental del neumático al final de su vida útil.

La entrada en vigor del Real Decreto 1619/2005 de 30 de diciembre obliga a los fabricantes e importadores a gestionar debidamente los neumáticos fuera de uso. Es decir, aquel que introduzca un neumático en el mercado español tiene la obligación de garantizar su correcta gestión ambiental de él. Para ello, uno de los mecanismos que establece este decreto es adherirse a un sistema colectivo como Signus, que se financia gracias a un pequeño importe que los consumidores pagamos por neumático cambiado.

Como explica Gabriel Leal, “damos servicio a toda España, desde la última aldea de Asturias hasta cualquiera de las islas. Allí donde se genere un neumático usado, pueden gestionarlo a través de nuestro sistema informático, nosotros lo recogemos de una manera gratuita y convertimos residuos en recursos”.

Existen múltiples aplicaciones en las que se utiliza el neumático reciclado. La principal es como relleno de campos de césped artificial, al igual que en suelos de seguridad de instalaciones deportivas y parques infantiles. Otro uso muy interesante es el que recurre al polvo de caucho para mezclas asfálticas. Esta aplicación ha experimentado un crecimiento notable el año pasado y, para potenciarla, Signus ha desarrollado un Certificado de Sostenibilidad. Los ayuntamientos de Marbella (Málaga) y Coslada (Madrid) ya han iniciado los trámites para obtenerlo y así “constatar la cantidad de polvo de caucho procedente de NFVU (neumáticos al final de su vida útil) que ha sido empleada en las operaciones de asfalto llevadas a cabo en sus municipios. Como desgrana el experto, con el Certificado de Sostenibilidad “se potencia la utilización de materiales reciclados amparando los criterios de compra pública verde y se ayuda a la Administración a la implementación de los criterios de la estrategia de economía circular y Sostenibilidad”.

Otra forma de valorización es la utilización de neumático triturado o entero en distintos proyectos de obra civil o su uso como combustible de sustitución de combustibles fósiles en cementeras y para la obtención de energía en plantas de producción eléctrica. La lista de posibilidades es larga y, de cara al futuro, ya se están investigando nuevos usos y aplicaciones de los productos que se obtienen en la separación y granulación de los neumáticos al final de su vida útil. “Desde el departamento de Innovación trabajamos con universidades, centros de investigación y empresas para para lograr que el material reciclado procedente de los neumáticos tenga cada vez más uso, más demanda y, por tanto, más valor en el mercado”, subrayan desde Signus.

En este sentido y con la vista puesta en certificar la calidad de los productos resultantes del reciclado de los neumáticos, la entidad acaba de presentar las marcas registradas Elastire, Geotire y Powertire. Estas marcas garantizan que el consumidor está ante “productos fabricados por alguno de los gestores que trabajan con Signus, bajo estrictas normas, que han pasado un control de calidad y además una auditoría externa”. También es una manera de que los usuarios identifiquemos y diferenciemos los materiales que se venden en el mercado y que, por tanto, contribuyen a la sostenibilidad y a la economía circular.

Cada vez somos más conscientes de nuestra huella en el planeta y la escasez de materias primas finitas, por lo que el futuro depende en gran medida de la apuesta conjunta por modelos que impulsen la transición hacia una economía basada en la reutilización y el reciclaje. Reducir el impacto sobre el medio ambiente y luchar contra el cambio climático es responsabilidad de todos y los neumáticos ya ruedan por el cambio.