El Sol, en esta imagen poniéndose en el Mediterráneo, es elegido cada vez más como fuente de energía. | JUAN A. RIERA

Reactivación. La derogación del fatídico ‘impuesto al sol’ que implantó el anterior Gobierno ha sido uno de los principales estímulos, pero no el único, para relanzar la electricidad procedente del Sol. Las perspectivas para 2019 son inmejorables y el optimismo se ha apoderado del sector.

Tras varios años ensombrecida y eclipsada por la Administración central, la energía solar vuelve a brillar con fuerza en España. Aunque sus cifras siguen quedando lejos de las que se registran en otros países europeos, hay motivos para la esperanza. En los últimos dos años la potencia instalada ha crecido en un 500%. De los 55 nuevos megawatios de 2016 se pasó a 135 en 2017 y a 261 en 2018. Y la tendencia sigue al alza.

Según las cifras de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), que agrupa a varios centenares de empresas del sector, el 90% de la nueva potencia instalada (236 Mw) corresponde a autoconsumo, es decir, para abastecimiento propio de empresas y viviendas, y el otro 10% pertenece a grandes plantas solares fotovoltaicas sobre suelo. Las razones que explican este auge son múltiples, pero sin duda una de ellas ha consistido en la derogación, el pasado mes de octubre, del llamado ‘impuesto al sol’, implantado por el Gobierno del PP desde 2015, que penalizó la energía solar y supuso un verdadero frenazo a esta industria.

Lejos de Europa, todavía

Los consumidores, libres de las ataduras que suponía esta normativa y favorecidos también por la directiva europea sobre Energías Renovables, «que aporta seguridad y estabilidad a la regulación del autoconsumo», según UNEF, vuelven su mirada hacia la electricidad limpia. Ahora bien, pese al espectacular aumento registrado en el último año en España, la nueva potencia instalada representa únicamente el 3% de la que se implantó en Europa ese mismo año, que fue de 8.500 megavatios. Paradójicamente, países como Alemania o Holanda, con muchísimas menos horas de sol que España, están liderando desde hace décadas el sector fotovoltaico.

Sea como sea, lo cierto es que el viento sopla a favor del Sol. Económicamente, está resultando cada vez más barato optar por las placas. «Los costes de producción de las placas ha bajado tanto que a menudo no hacen falta las ayudas del Gobierno», señala Javier Martínez, periodista especializado del diario digital Infolibre. Y en cuanto a las instalaciones particulares «se ha reducido el periodo de amortización en tres o cuatro años», lo que permite recuperar la inversión mucho antes. «Pero, sobre todo, se han reducido las trabas burocráticas, porque el papeleo se ha reducido mucho y ahora se pueden tener todos los permisos en un mes, aproximadamente», añade.

El Gobierno, aparte de derogar el ‘impuesto al Sol’, ha adoptado nuevas medidas para favorecer la energía fotovoltaica. En abril se firmó un real decreto mediante el cual se crea el llamado autoconsumo compartido. Hasta ahora, los particulares que querían instalar energía solar en su vivienda no podían extender la instalación al vecino para que él también se beneficiara de la misma. Estaba prohibido. Ahora sí será posible. La nueva norma permitirá instalar una planta de generación común para toda la comunidad de vecinos, lo cual, según las asociaciones de consumidores, representa «un paso muy importante».

La nueva ley permite que un particular comparta su energía solar con el vecino, algo prohibido hasta ahora

«De este modo, tanto los consumidores como las pymes se pueden organizar para generar, gestionar y almacenar su propia energía», afirma José Donoso, director de la UNEF.

Esta entidad estima que, gracias a la regulación del autoconsumo compartido, se instalarán en España entre 400 y 500 megavatios de uso particular todos los años. De hecho, las empresas dedicadas a estas instalaciones han visto abiertas las puertas a su negocio y confían en que 2019 marque un punto de inflexión.

Todas las renovables, un 40%

La energía solar forma parte de un panorama más amplio, el de las fuentes renovables, que en España no para de ganar terreno. Las energías limpias, según los datos ofrecidos por Red Eléctrica Española, representaron en conjunto el 40% de la energía eléctrica producida en el país durante el año 2018. No es, por tanto, un porcentaje testimonial o complementario, sino un segmento significativo y al alza. La solar sigue siendo aún minoritaria, con algo menos del 5% (sumando la fotovoltaica y la térmica) sobre el total del mix energético. La eólica es la gran protagonista, rozando el 20% del total de la energía producida en España.

Estas cifras mejorarán ostensiblemente en 2019, porque sólo contando con las instalaciones derivadas de la subasta celebrada por el Gobierno en 2017, es inminente la aportación de otros 8.000 megavatios de energía eólica y fotovoltaica. La fecha límite para la puesta en marcha de estas explotaciones es el 31 de diciembre de este año.

Pero, al margen de estas subastas, existe una gran diversidad de proyectos privados de energías renovables que se están llevando a cabo sin ningún tipo de subvención, con la esperanza de que el precio del mercado permita obtener unos beneficios que compensen la inversión. Por ejemplo, ya se han presentado avales para construir en España plantas fotovoltaicas que representan más de 23.000 megavatios en los próximos años. Eso multiplicaría por cinco la potencia instalada ahora por este tipo de centrales, según destacan los medios especializados.





Cada vez más barato para particulares y empresas

La instalación necesaria para tener energía solar en una vivienda particular se amortiza cada vez más rápidamente, debido al acelerado abaratamiento de los costes (se calcula que han caído un 90% en diez años). Según fuentes del sector, las instalaciones domésticas de autoconsumo pueden amortizarse en un plazo de 12 o 15 años, dependiendo del número de placas. Al tratarse de instalaciones pequeñas, el coste por kilovatio resulta más elevado que si se trata de una industria o una empresa. En esos casos, el plazo de amortización ya se logra en un periodo de tiempo que oscila entre los seis y los ocho años, algo realmente tentador para muchas compañías que hasta ahora veían la energía fotovoltaica como un lujo inaccesible.

Según la UNEF, una instalación doméstica que disponga de 13 o 18 placas solares en una vivienda aislada para una familia puede representar una inversión de casi 10.000 euros. En caso de instalar, además, baterías, el gasto inicial se duplicaría, pero a cambio se acortaría el plazo de amortización en un par de años, aproximadamente.

Ahora bien, todas estas cifras dependen mucho de los municipios en que se halle la vivienda, porque cada vez son más los ayuntamientos que bonifican el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) a quienes implantan energías solar. En esos casos, cada vez más frecuentes, el plazo para recuperar la inversión realizada se acorta de forma muy importante, destacan en la UNEF, que resalta el decisivo papel de estas administraciones.

EN UN AÑO ESPERAMOS PASAR DE 236 MEGAVATIOS A MÁS DE 400 INSTALADOS

jOSÉ dONOSO
ENTREVISTA - José Donoso
Director general de la unión española fotovoltaica (UNEF)
Redacción: Joan Lluís Ferrer (coordinador), Luis Mario Arce, Francisco José Benito y Minerva Mínguez. - Diseño y maquetación: Javier Caldito
Subir