El joystick, la palanca con la que se controlan videojuegos o se pilotan aviones, sirve también para que personas con discapacidad física tomen el mando de sus propios automóviles. Esta es una de las muchas adaptaciones pensadas para que conductores discapacitados o con movilidad reducida puedan manejar vehículos a motor y disfrutar de independencia y autonomía en sus desplazamientos.

Cecilia Vega  |  

Cumplir 18 años es hacerse mayor de edad, poder votar, firmar un contrato, conducir… Sacarse el carnet y ponerse al volante de un coche representa madurez, también independencia y libertad. Sin embargo, no todo el mundo puede manejar los mandos y pedales de un vehículo convencional. Para algunas personas con discapacidad física, bien sea congénita o sobrevenida, coger ese volante o pisar el freno resulta imposible. Gracias a los vehículos adaptados se eliminan estas barreras y se contribuye a alcanzar esa vida autónoma a la que todos tenemos derecho.

Pensemos en una persona en silla de ruedas, con afectación de sus miembros inferiores y escasos restos de movilidad en los superiores. Décadas atrás, la conducción era imposible para este ciudadano. Hoy, sin embargo, el esfuerzo de la industria de la automoción y el avance de la técnica, hacen que pueda conducir un vehículo con total efectividad y seguridad.

En su coche, en el lugar donde tradicionalmente iría el asiento del conductor, hay un espacio en el que se ancla su silla de ruedas. El primer paso será colocarse en el puesto de conducción gracias a la automatización de la puerta de acceso, la plataforma elevadora y el anclaje automático de la silla. A un lado, un joystick parecido al que se usa para jugar a videojuegos, pero también para controlar las sillas eléctricas, le permite arrancar el coche, marcar el sentido de la dirección, acelerar y frenar. El conductor también puede gestionar fácilmente, de forma manual o incluso por instrucciones de voz, otras funciones del coche, desde prender los intermitentes a tocar el claxon. Quizá haya también un minivolante para el control de la dirección.

Gracias a los vehículos adaptados, las personas con discapacidad pueden conducir con total libertad y autonomía.

Nos encontramos ante uno de los sistemas de adaptación más avanzado que existe, pero por el camino existen casi tantos tipos de soluciones como necesidades y preferencias. Hay modificaciones mecánicas (como una palanca que acciona una polea, que a su vez presiona el pedal del acelerador o del freno) y electrónicas (aceleradores electrónicos, embragues automáticos, etc.), más caras y más baratas, más sencillas y de gran complejidad…

Cómo acceder a un vehículo adaptado

Estas soluciones para la conducción no vienen de serie en los vehículos, pero en los últimos años han sido muchas las marcas que han creado divisiones propias para atender a los clientes con discapacidad y adaptar sus modelos a las necesidades específicas de cada conductor. Uno de las primeros grupos que ofreció soluciones de movilidad y de transporte para discapacitados fue FCA (Fiat Chrysler automóviles), cuyo programa Autonomy opera desde 1994.

Plataforma elevadora de silla - Foto: FCA

FCA trabaja con transformadores homologados, como EFAMOA, Guidosimplex, ILUNION y Soluciones ARC, para modificar y adaptar todos los vehículos del Grupo FCA (Abarth, Alfa Romeo, Fiat y Jeep) en función de las necesidades concretas de cada cliente. “Los conductores con movilidad reducida pueden adquirir un coche con la adaptación necesaria y totalmente integrada en el vehículo, que se puede comprar directamente en la red oficial, sin necesidad de acudir luego a un especialista y manteniendo íntegramente la garantía del fabricante. Además, hay descuentos y ventajas fiscales de los que los compradores pueden beneficiarse”, explican.

Las modificaciones dependen del tipo y grado de discapacidad que tenga el usuario y vienen determinadas por el reconocimiento médico al que debe someterse el conductor para evaluar su minusvalía. Entra las soluciones más comunes se encuentran:

  • Mandos en el volante: los pedales son la mayor preocupación para aquellas personas con discapacidad en las piernas. La adaptación más habitual es colocar estos mandos delante o detrás del volante, para que puedan ser accionados de forma manual. También existe la posibilidad de tener freno, acelerador y embrague en una sola palanca. El volante es también

  • Entrada y salida del coche: para facilitar este paso, existen asientos que giran en ángulo de 90 grados, para cualquiera de las plazas delanteras y otros que salen directamente del coche. Incluso existen robots que, una vez que el usuario se ha colocado en el interior, recogen la silla y la guardan en el interior del maletero o de un arcón de techo. También hay puertas correderas, además de rampas telescópicas o plegables y plataformas elevadoras que permiten al usuario introducirse con su silla de ruedas.

  • Complementos en pedales o volante: para personas con estatura más baja de lo común existen bases y alargadores para los pedales, espejos retrovisores especiales, etc. También podemos encontrar en el mercado mandos (para activar las luces, limpiaparabrisas, etc) que se colocan en el lugar contrario del habitual y empuñadoras y pomos especiales para el volante que facilitan la conducción con una sola mano, sirviéndose de la fuerza de la muñeca.

Una vez las modificaciones están listas, el último paso es pasar la ITV para certificar que el vehículo ha sido adaptado de acuerdo al informe médicos y a la legislación vigente. Con el carnet de conducir en la mano, el conductor ya estaría listo para salir a la carretera junto a los 100.000 conductores que, según datos de la DGT, ya circulan con algún tipo de adaptación en el vehículo.