Infancia
‘Hermanos
en acogimiento’
En el informe ‘Hermanos en acogimiento’, se manifiesta la importancia del vínculo entre hermanos en la recuperación emocional de los niños y niñas que han perdido el cuidado de sus familias.
Hoy, en el Día de los Hermanos, se pone en valor un vínculo que la psicología reconoce como uno de los más duraderos e influyentes en la vida. Las relaciones fraternales no solo acompañan a la infancia, sino que moldean las habilidades sociales, refuerzan la autoestima y actúan como red de apoyo emocional en momentos de dificultad. Así lo respalda el informe “Hermanos en acogimiento. Derecho a crecer siempre juntos”, publicado por Aldeas Infantiles SOS, que destaca que las relaciones fraternales se vuelven especialmente importantes en situaciones difíciles porque proporcionan un apoyo emocional esencial.
Con motivo de este día, Aldeas Infantiles SOS reivindica el papel esencial que desempeña el vínculo entre hermanos en el bienestar emocional de los niños, niñas y adolescentes que crecen en el sistema de protección, y reclama medidas específicas que garanticen su derecho a permanecer juntos. Para ello, la entidad ha organizado esta mañana una acción en el espacio urbano Caleido en Madrid bajo el título #SiempreJuntos, con la que buscan sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de que los hermanos puedan crecer unidos.
#SiempreJuntos invitará a los viandantes a vivir una experiencia inmersiva para conectar con la realidad que viven los hermanos y hermanas en acogimiento que, además, crecen separados. La iniciativa contará con la instalación de una cabina telefónica tradicional, recuperada para la ocasión, donde, con la premisa “Entra. Tienes un mensaje sin escuchar”, los ciudadanos encontrarán una sorpresa en su interior.
Derecho a crecer siempre juntos
En España, más de 55.000 niños, niñas y adolescentes crecen en el sistema de protección. El 55 % lo hace en centros residenciales y el 45 % en acogimiento familiar. De estos últimos, el 64 % vive con algún miembro de su familia extensa, abuelos y tíos por lo general, y el resto con familias no emparentadas. Todos ellos han perdido el cuidado parental, pero muchos, además, están separados de sus hermanos.
En este sentido, es importante señalar que la Ley de Protección Jurídica del Menor establece que los hermanos con una medida de protección deben permanecer juntos siempre que esto no sea contrario a su interés superior. Esto viene respaldado por la Convención sobre los Derechos del Niño y las Directrices sobre las Modalidades Alternativas de Cuidado de los Niños, que subrayan la importancia de evitar la separación de hermanos y de garantizar su contacto cuando no sea posible la convivencia en un mismo entorno. No obstante, en la práctica, hay diferentes factores que dificultan la acogida conjunta de hermanos como la falta de familias de acogida que puedan recibir a grupos de hermanos, la diferencia de edad entre ellos o la existencia de necesidades especiales. Así lo analiza Aldeas Infantiles SOS en su informe ‘Hermanos en acogimiento. Derecho a crecer siempre juntos’, en el que reivindica el importante papel que las relaciones fraternales desempeñan en la recuperación emocional de los niños, niñas y adolescentes que pasan por procesos de acogimiento. Desde la organización apuntan: “En contextos de cambio y de incertidumbre, como la separación de un niño o niña de sus padres, las relaciones entre hermanos proporcionan apoyo emocional, aportan sensación de estabilidad y seguridad, y fortalecen el sentido de pertenencia e identidad”.
El vínculo entre hermanos es clave para el bienestar emocional de los niños y niñas en acogimiento
Garantizar la no separación
Compartir la misma familia y haber vivido las mismas experiencias hace que la relación entre estos hermanos sea única y les ayude a superar las dificultades que les ha tocado vivir y les ayude a reconstruir su historia de forma más sana y resiliente. A sus 24 años, Lourdes creció en Aldeas Infantiles SOS y comparte su historia: “Mi hermana es la primera persona a la que recurro cuando tengo un problema y sé que es la primera que me va a ayudar. He aprendido de ella a ser fuerte ante las adversidades, a salir adelante. Siempre ha estado conmigo y forma parte de quien soy. No me imagino mi vida sin ella. Por eso creo que es fundamental que los hermanos y hermanas en acogimiento puedan crecer juntos. Porque están viviendo lo mismo que tú, te entienden como nadie, y tener a alguien con quien contar lo cambia todo”.
Testimonios como el de Lourdes reivindican la importancia de que se tomen medidas concretas para garantizar la no separación. Desde Aldeas Infantiles SOS reclaman recursos financieros y humanos para facilitar el acogimiento de grupos de hermanos y hermanas y para trabajar la relación entre ellos durante el tiempo que dure la medida de protección. Además, piden que se tenga en cuenta la opinión de los hermanos al adoptar la forma más adecuada de acogimiento y garantizando su derecho a mantener el contacto en aquellos casos en que no puedan crecer juntos. Por último, la organización demanda que se desarrollen estadísticas sobre los grupos de hermanos y hermanas que están separados y que se definan estándares sobre buenas prácticas comunes a todas las comunidades autónomas.