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Berlín, capital europea del fútbol 'off' y apátrida

La capital alemana hierve estos días de fervor futbolero. Sus calles y locales se llenan de pantallas donde seguir los encuentros sin pagar entrada

Ambiente del restaurante Mitterhofer, en Berlín

Ambiente del restaurante Mitterhofer, en Berlín / / GEMMA CASADEVALL

Gemma Casadevall

No importa si tu selección alcanzó cuartos o si cayó en la fase de grupos. Berlín se ha revalidado en esta Eurocopa como una capital del fútbol 'off'Algunos -oficialmente, 74.450- habrán pagado lo que sea por ver la final en el histórico Olympiastadion berlinés. Pero muchos más se amontonarán ante pantallas gigantes, grandes, medianas o pequeñas, sea en las zonas del aficionado oficiales o en el café-panadería del barrio. Alemania abrió la Eurocopa en Múnich el pasado 14 de junio con la ilusión de revivir el "Sommermärchen“ (sueño de verano) que fue el Mundial de 2006.

No está luciendo el sol como entonces, sino que se avanza entre diluvios hasta la final del próximo día 14. Afloraron además unas deficiencias infraestructurales -especialmente en el transporte público- impropias de una potencia como Alemania. Pero en la capital más bien apátrida del fútbol que es Berlín hay suficientes lugares donde asistir a cuartos, semifinales y final sin arruinarse buscándose una entrada de último minuto.

Dando tumbos con el "Naar links! Naar rechst!“ de los Orange

Sumarse a grandes mareas humanas, como las neerlandesas dando tumbos de lado a lado al son del 'Naar links! Naar rechst' (¡Hacia la izquierda, hacia la derecha!), solo es posible en grandes espacios. El himno o grito de guerra de la selección de Ronald Koeman ha convertido en estrechas las avenidas de cualquier ciudad por las que pasan, a saltos y uniformados de 'orange' el color nacional. Para compartir entre masas la pasión por el fútbol lo mejor es la 'fanzone' ante la Puerta de Brandeburgo o la del vecino Reichstag. Ahí están las mejores y enormes pantallas, camisetas oficiales y atributos de los espónsores, entre puestos de comida y bebida unos cuantos euros más caros que en el resto de la ciudad, aunque no prohibitivos.

El acceso es gratuito y se sufre o se festeja con los monumentos más emblemáticos al fondo y en vecindad con los centros del poder alemán. Pero también se puede optar por espacios menos tuneados con los símbolos de la UEFA, Adidas, etc, y balancearse entre la afición en otros lugares sin tener que someterse al control de bolsas o mochilas en sus accesos.

A unos veinte minutos a pie, o diez en bicicleta, en el corazón del parque del Gleisdreieck y bajo un entramado de vías de tren están los 38 contenedores habilitados como cervecería del 'Brlo Brwhouse'. Es un local de nuevo cuño, para público internacional, con seis grandes pantallas y alguna carpa, por si llueve. No tiene una clientela tan fiel como Kulturbrauerei o el Prater, ambos en uno de los barrios más noctámbulos de la ciudad, Prenzlauer Berg. Por la cervecería de nombre danés recala gente de paso por la ciudad. Pero es céntrico, amplio y no estrictamente reservado a público adicto al fútbol.

Ambiente de la 'fanzone' del Reichstag, en Berlín

Ambiente de la 'fanzone' del Reichstag, en Berlín / / GEMMA CASADEVALL

'Tante Käthe', la quintaesencia futbolera

Quien no sepa qué se esconde tras el apodo de 'Tante Käthe' -traducible por "La Tía Cati“- no merece acercarse al bar de ese nombre en la Bernauerstrasse, una de las calles por las que discurrió el traumático muro berlinés. 'Tante Käthe' es el apodo con el que se conoce a Rudi Völler, gloria futbolera y campeón del mundo en 1990, exseleccionador nacional y director deportivo de la actual Mannschaft de Julian Nagelsmann. Debe el apodo al característico peinado que, con el paso de los años, se va pareciendo cada vez más a las permanentes de alguna tía-abuela de la familia.

El bar consagrado al ídolo sí es zona reservada a quienes saben de Völler y de cualquier otro grande del fútbol alemán o internacional. Si Franz Beckenbauer fue el 'kaiser' elegante e indiscutible, Völler es la figura cercana, identificable con el éxito o con la penalidad. 'Tante Käthe' ofrece fútbol en directo siempre. Es la razón de su existencia. Sentarse en sus butacas o jugar al futbolín mientras transmiten un partido es estar en un templo del fútbol, a precios humanos.

En los alrededores del bar se han instalado una serie de locales de ambiente similar al moderno 'Brlo Brwhouse', donde se consume más 'aperol spritz' que cerveza. Conscientes de que muchos de los que se acercan a la zona lo hacen atraídos por 'Tante Käthe', también esos vecinos tienen sus grandes pantallas y transmiten los partidos de la Eurocopa.

Ambiente del bar Golgatha, en Berlín

Ambiente del bar Golgatha, en Berlín / / GEMMA CASADEVALL

Del mercado a la pantalla amarrada a las cajas de cerveza

'Marktwirtschaft' (Economía de Mercado) es un bar de barrio junto uno de los mercados del multiétnico Kreuzberg, la Marheineke Markthalle. Tiene su terraza y sus cómodas sillas con respaldo, mucho más confortables que los bancos de las bulliciosas cervecerías tipo 'Golgatha', otro local clásico donde se transmiten todos los partidos y siempre, no únicamente en ocasión de la Eurocopa.

El 'Markwirtschaft' sigue las normas de la cocina de mercado: todo cabe, no importa la procedencia ni las fidelidades. Su público es la clientela de la Markthalle o sus empleados, que acuden a ver el partido independientemente de quién juegue ese día. Es una pantalla de barrio, que se monta y desmonta todos los días y que probablemente desaparezca cuando termine el torneo.

Menos improvisada, sin embargo, que la que tienen instalada sobre cuatro cajas de cerveza, a modo de soporte, y sujetada con gruesas cintas azules, en 'Mitterhofer'. Es el puesto de comida para llevar de un restaurante esquinero del mismo nombre, en Kreuzberg. Uno compra ahí su cerveza, se pide su ensalada de patata y se sienta a ver el fútbol con un par de vecinos. Es, seguramente, el sitio más adecuado para sentirse como un berlinés más. Puro amor al caos y al borde del derrumbe, pero sin perder el equilibrio.  

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