Pequeños gestos que cambian el mundo

Cada vez estamos más concienciados de la importancia de un consumo responsable que sea sostenible y comprometido con el medioambiente, por eso hay acciones que pueden cambiar el mundo, como las Inversiones Socialmente Responsables (ISR)

por Gema Carrasco | BeContent

En 2015, los líderes europeos pusieron en marcha la Agenda 2030, un proyecto que tiene el objetivo de desarrollar medidas globales con fines sostenibles. En este contexto se fijaron 17 metas que deben realizarse en los años que faltan hasta 2030. Todos ellos, están dirigidos a conseguir erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad, teniendo en cuenta siempre un desarrollo sostenible.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 2 millones de personas en el mundo vive sin acceso a agua potable y más de 4 millones no cuentan con saneamiento y alcantarillado mínimo. Unicef, por su parte, ha puesto en sobre aviso con datos que señalan que más de 120 millones de niños en el mundo, menores de 15 años, nunca han pisado un colegio. Además, 1 de cada 9 personas está subalimentada, es decir, cerca de 815 millones de personas en el mundo. Teniendo en cuenta 17 metas, se han marcado los objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

¿Cómo puedo ayudar a crear un mundo más sostenible?

Esta preocupación se ha trasladado a todos los ámbitos, surgiendo diferentes tipos de inversión con elevada sostenibilidad, que tienen un impacto positivo en la sociedad. Se las conoce como Inversión Socialmente Responsable (ISR), que de la misma forma que cualquier otra inversión, tiene en cuenta criterios financieros como la rentabilidad y el riesgo a la hora de elegir activos, pero a los que se le suman los criterios extra financieros.

Las ISR tienen en cuenta la preocupación por diferentes cuestiones sociales sin dejar de buscar rentabilidad. El tipo de principios que rigen este tipo de inversiones se denomina ASG, englobando inquietudes ambientales, sociales y de gobernanza. Estas inversiones permiten conseguir mayor eficiencia en la evaluación de riesgos de las compañías en las que se invierte con el fin de tener más rentabilidad a medio y largo plazo promoviendo políticas responsables. De la misma forma que se aboga por un consumo responsable, la ISR es una herramienta para promover políticas socialmente responsables o sostenibles en las entidades en las que se invierte.

Rentabilidad de la ISR

Llegados a este punto, en el que muchos particulares deciden invertir su dinero, y deciden hacerlo en compañías que estén comprometidas con los principios ASG o no hacerlo, en empresas que, por ejemplo, financian armas, venden productos como tabaco o contribuyen a la explotación infantil.

Muchos tienen la preocupación de la ISR es igual de rentable que una inversión tradicional, y según señalan diferentes estudios, a nivel de rentabilidad son igual de eficientes y tienen el mismo riesgo. Además, la ISR permite una mejor gestión de los riesgos y actividades en las que se invierte.

En las ISR, los objetivos son a largo plazo y se tienen en cuenta criterios económicos, como ASG (ambientales, sociales y de gobernanza). Esto ayuda a prevenir riesgos e identificar oportunidades que no siempre están contempladas en las inversiones tradicionales.

¿Cómo puedo invertir mi dinero con estos criterios?

Contratar un producto financiero ASG se realiza de la misma forma que cualquier otro. La única diferencia es que debemos avisar con antelación de lo que estamos buscando y pedir información complementaria que especifique la parte sostenible y socialmente responsable del producto financiero.

Esta información la puede solicitar el inversor privado en su entidad financiera, en la que le podrán ofrecer si tienen productos ISR o proveedores externos de ISR que se comercialicen en España. En la web de Spainsif puedes acceder a la plataforma online donde aparecen los fondos de inversión ASG.

¿Cómo elegir el mejor producto ISR?

Para acertar a la hora de contratar una ISR hay que analizar los dos factores ya mencionados: financiero y extra financiero.

En el ámbito financiero debemos analizar cuáles son las empresas más interesantes desde este punto de vista. Desde el extra financiero, debemos identificar las buenas políticas ASG que lleven a cabo las empresas: tener el conocimiento de las cuestiones clave en cada sector de actividad y valorar dentro de cada sector, que empresas responden mejor a los criterios ASG.

También se pueden llevar a cabo otras estrategias como excluir a empresas por comportamientos contrarios a normativas internacionales o que vayan en contra de los derechos humanos o excluir a compañías por su tipo de actividad.

Teniendo en cuenta todos estos factores el inversor privado podrá recibir diferentes recomendaciones de donde invertir su dinero, aunque siempre debe tener presente el contexto macroeconómico y respetar las reglas de gestión de cada producto.

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