Visitar Sant Joan de Labritja, situado al norte de la isla, es altamente recomendable para aquellas personas que busquen la tranquilidad de un auténtico paraíso natural. Es el municipio mejor conservado de la isla desde el punto de vista ecológico, con gran parte de sus terrenos colmados de naturaleza virgen. Acantilados, bonitas calas y poblados bosques definen los 121 kilómetros cuadrados de su superficie, que está dividida en las parroquias de Sant Joan, Sant Miquel, Sant Vicent de sa Cala y Sant Llorenç.

La apuesta de Sant Joan por el turismo deportivo, de salud y bienestar se refleja en diferentes actividades que ha organizado este verano para fomentar los hábitos saludables también entre sus visitantes. Por un lado, Natural Yoga Sant Joan de Labritja, un proyecto liderado por la instructora y modelo Mireia Canalda que pretende acercar la belleza de los paisajes, calas, playas o faros de Sant Joan a través de clases de yoga abiertas a personas de todas las edades hasta el mes de octubre. Otra iniciativa para fomentar el turismo activo son las Rutas Familiares Circulares, destinadas a recorrer el municipio a pie descubriendo todos sus encantos en caminatas de una hora aptas para todos los públicos. 

Sant Joan, un pueblo con encanto. shutterstock

Para darse un baño, en Sant Joan hay excelentes opciones como las familiares playas de Portinatx s’Arenal Gros y s’Arenal Petit, la amplia Cala de Sant Vicent o la del Port de Sant Miquel), así como las conocidas Benirràs o Cala Xarraca. Además, en Sant Joan es posible visitar las cuevas de Can Marçà y es Culleram, un santuario dedicado a la diosa Tanit.

En muchos de los rincones de Sant Joan hay huellas de la historia, como son las iglesias que presiden sus diferentes localidades, las torres de defensa de es Molar y Portinatx y las casetas de pescadores que salpican su costa.

La gastronomía es también un reflejo de la historia y tradición de Sant Joan, con un claro protagonismo del pescado de la isla.