Recientemente, se conocían los primeros y excelentes resultados de un proyecto innovador, El Bosque Marino de Red Eléctrica, consistente en la replantación de dos hectáreas de pradera de posidonia degradada mediante fragmentos de la especie en la Bahía de Pollença. Una iniciativa pionera que marca el camino para futuras replantaciones y que Red Eléctrica decidió acometer a raíz de la experiencia y la comprensión sobre el papel fundamental que juega la posidonia en el Mediterráneo adquiridas en el desarrollo de los enlaces eléctricos en las Illes Balears. 

A lo largo de los ocho últimos años han entrado en servicio nada menos que tres interconexiones eléctricas submarinas que han transformado radicalmente el sistema eléctrico de Balears y supuesto un paso de gigante en la configuración del mapa energético de las islas. En el 2012, lo hizo el enlace entre Mallorca y la Península, mientras, que en el 2016, el que une Ibiza con Mallorca y, en el 2020, la conexión entre Menorca y Mallorca. De esta manera, mediante una inversión superior a los 1.000 millones de euros en una década, queda unificado el sistema eléctrico balear, conectado completamente con la Península y con el sistema eléctrico europeo, con todas las ventajas asociadas en cuanto a seguridad y calidad del suministro, eficiencia, incorporación de energías renovables y reducción de costes. 

En cada uno de estos proyectos, la definición del trazado del enlace se ha efectuado con un cuidado medioambiental escrupuloso. En primer lugar, mediante un estudio de detalle del fondo marino para minimizar cualquier afección como, en el caso del enlace Mallorca-Península, sobre el corredor de los cetáceos o, en el caso del enlace Menorca –Mallorca, con actuaciones de protección y restauración dunar en la playa de Cala Mesquida.

El recorrido de los enlaces y las praderas

Cuando un enlace eléctrico llega a la costa, uno de los elementos que determina el detalle del recorrido es la localización de las praderas de posidonia. Cada trazado se ha planificado metro a metro para no afectar la presencia de esta fanerógama y, en buena parte de los casos, se ha utilizado la canalización del enlace a través de microtúneles bajo el fondo marino para permitir conducir el cable al punto de entrada en la costa sin afectar a las praderas. 

Ejemplos de esta técnica son los desarrollados en la Bahía de Talamanca y en la de Santa Ponça, los dos puntos de llegada del enlace Eivissa-Mallorca respectivamente o, en el caso del enlace Menorca-Mallorca tanto en el extremo menorquín en Cala en Bosc como en el mallorquín en Cala Mesquida, donde el microtúnel es extraordinariamente largo, con una extensión de 800 metros bajo el fondo marino y 276 metros bajo la playa. 

Los primeros pasos

A partir de este bagaje y del compromiso de la compañía a favor de la conservación de la diversidad biológica, Red Eléctrica colaboró entre 2012 y 2016 con quien más conocimiento reúne sobre la vida y el comportamiento de la Posidonia oceanica, el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, IMEDEA; para desarrollar un proyecto de innovación dirigido al estudio del uso de fragmentos de la especie para la recuperación de praderas degradadas. 

Localizado en los dos extremos costeros del enlace Eivissa-Mallorca, en las bahías de Santa Ponça (Mallorca) y de Talamanca (Ibiza), esta experiencia inicial confirmó la viabilidad técnica y económica de la replantación de posidonia y dio paso a una guía metodológica que avala el uso de sus fragmentos para la restauración de zonas marinas.

El Bosque Marino

Estos resultados permitieron acometer un proyecto mucho más ambicioso, El Bosque Marino de Red Eléctrica, iniciado en el 2018 con el IMEDEA, la Conselleria de Medi Ambient i Territori y el Aeródromo Militar de Pollença, consistente en la recuperación de dos hectáreas de pradera degradada de posidonia en la bahía de Pollença. 

Se trataba de afrontar el reto de una primera plantación en el Mediterráneo de un bosque submarino de estas dimensiones e incidir en la lucha contra el cambio climático emprendida por la compañía: “Si las interconexiones pueden ser consideradas una vía tecnológica que, en el caso de Balears, evitan la emisión anual de 500.000 toneladas de CO2 a la atmósfera, la posidonia ejerce, dado su papel como almacén de carbono orgánico, un rol natural y sustancial en el proceso de descarbonización”, señala Eduardo Maynau, delegado de Red Eléctrica en Balears. 

Así, a lo largo de dos años, se han plantado en la zona de Punta de l’Avançada 12.800 fragmentos de posidonia mediante una técnica innovadora que ha supuesto la recolección de fragmentos generados naturalmente por la dinámica marina, la preparación de los ejemplares, el plantado efectuado por buceadores mediante anclaje en el fondo marino y, finalmente, la posterior monitorización y seguimiento. 

Concluida la plantación, la evaluación global efectuada aporta datos extraordinariamente positivos. En primer lugar, el elevado nivel de supervivencia, superior al 90 %, constatado en todas las unidades plantadas y, a continuación, el enraizamiento de la generalidad de los fragmentos de rizoma plantados. 

A partir de ahora, se abre un período de evaluación periódica de la supervivencia y el crecimiento de los ejemplares y de los ecosistemas asociados, con un calendario acorde con el lento crecimiento de la especie. 

Es también el momento de abrir esta experiencia a la difusión científica, ambiental y educativa, de manera que el Bosque Marino sea un laboratorio vivo dedicado a la Posidonia oceanica, una referencia para otras experiencias investigadoras y para ser replicada en el caso de otras especies.