Según los datos de la AEMET, hemos tenido una primavera fría. Abril fue un mes seco y con una anomalía térmica de ‐0,6ºC. Mayo fue húmedo con una anomalía de temperatura de ‐0.1ºC y la primera mitad de junio fue cálida.

Iniciábamos el verano con una segunda mitad de junio considerada fría. En julio se registraron algunos días de temperaturas muy elevadas, pero que no se alargaron en el tiempo y no se produjo ninguna ola de calor, y agosto empezó con temperaturas moderadas.

Estas condiciones, hacían prever un retraso en el inicio de la vendimia, pero la granizada del sábado 30 de julio, lo ha trastocado un poco. El granizo y el viento, que parecían seguir la línea del Camí de Muro en su impacto, afectaron a los municipios de Santa Maria, Consell, Binissalem y la zona de Biniali, de forma desigual en las viñas y dentro de la misma viña.

Las heridas provocadas por el granizo en los granos de uva, se trataron rápidamente con cicatrizantes, para evitar que la uva se pudriese y afectase a otros racimos intactos. Se calculan unos efectos negativos sobre la producción: los directos, que oscilan entre un 5 y un 20%, y los indirectos, por podredumbre de los racimos, que no se podrán valorar hasta que haya acabado la campaña.

A esta circunstancia, también hay que añadir una helada importante que se produjo en el mes de abril, que afectó de manera desigual a las diferentes zonas e, incluso, dentro del mismo viñedo. Era el momento en el que las variedades más primerizas ya estaban en fase de floración y, por tanto, este fenómeno meteorológico también afectó negativamente a la producción de uva.

Por otro lado, el “Mildiu”, enfermedad endémica en las viñas de Mallorca, favorecido por las condiciones de calor y humedad, siempre tiene a los viticultores en estado de alerta para aplicar los tratamientos preventivos necesarios que garanticen la calidad de la uva.

Y ya en los inicios de la vendimia, ha llegado la primera ola de calor, registrándose temperaturas que en algún caso han superado los 40ºC, y que se ha alargado durante casi una semana.

Todo ello ha marcado el inicio de vendimia del 2021 en las bodegas de la DO Binissalem, que comienzan hoy 16 de agosto, en Bodega Biniagual y en Bodega Santa Catarina y en los próximos días seguirán otras bodegas como Bodegas José L. Ferrer, Vins Nadal, Can Ramis… con las variedades más primerizas (Giró ros, Chardonnay o Moscatel). El resto de bodegas se irán añadiendo progresivamente en función del grado de maduración de las diferentes variedades de uva y que seguirán vendimiando hasta bien entrado el mes de octubre.

La tipología de los suelos de la comarca de la DO Binissalem, con gran cantidad de elementos gruesos, permiten un buen drenaje y, juntamente con las prácticas de cultivo y la orientación de las viñas, son factores clave para minimizar los efectos provocados por las condiciones meteorológicas. Hay que destacar que las variedades locales, generalmente, tienen muy buena respuesta a las condiciones climáticas propias de la zona a las que están bien adaptadas, permitiendo obtener vinos de gran calidad con las características diferenciales y singulares de la DO Binissalem.

Para iniciar la vendimia, los viticultores valoran el grado de maduración idóneo, es decir, tanto la concentración de azúcares como la maduración fenólica, que determinará el momento óptimo en función del vino al que se destine esta uva, parámetros condicionados por la disponibilidad del agua y la temperatura ambiental.

Un año más, se prevé una menor producción de uva y por tanto un menor volumen de elaboración de vino, hecho que incidirá sobre las existencias de vino en las bodegas, aún elevadas debido a los efectos del Covid‐ 19 sobre la comercialización.

Cabe mencionar que ha habido una recuperación en las ventas que se comenzaba a percibir en la primavera y se ha mantenido en el verano de 2021, por la actividad del sector de la hostelería y la restauración, así como por las visitas de enoturismo a las bodegas.