Miquel Cabot, alcalde de Marratxí y candidato del PSIB-PSOE: «La música me ha dado una actitud positiva, compromiso y constancia»
El candidato socialista tiene claro que el municipio debe convertirse en «un referente cultural» porque «estamos convencidos de que la cultura es un elemento de cohesión»

El alcalde de Marratxí, Miquel Cabot, en el local de ensayo de la banda ‘Cabot. / R.F.
Rosa Ferriol y Miquel Bosch
Miquel Cabot tiene una mirada optimista. El alcalde de Marratxí y candidato socialista a la alcaldía confiesa que custodia tres pasiones: la música, la educación y la política. Toca el piano desde los seis años. De hecho tiene la carrera pero en Cabot es el bajista. Su pasión por la música se la inculcaron sus padres desde pequeño. El hecho de que también sea bajista tiene una explicación. «Mi padre tiene un grupo de ball de bot, Aires del Pla de Marratxí. Nací dentro de la agrupación. Como no me gustaba bailar, aprendí a tocar el bajo porque era el instrumento que le faltaba a la formación», confiesa. «La educación es otra de mis pasiones. Llegué como maestro de piano a Santa Mónica a los 21 años. A los 23, me hicieron coordinador de la escuela de música pero desde 2015 estoy en excedencia porque fue cuando entré en el Ayuntamiento». En esta legislatura se ha estrenado como alcalde. Una anécdota en un bar sirve para dejar claro que los valores que le ha aportado la música han sido claves en su manera de hacer política. «Un día en un bar un vecino se quejó que antes tenían a un alcalde licenciado y ahora un músico. Es una anécdota pero tan mal no ha salido porque mira cómo ha terminado». Al final, confiesa, «la música, a parte de que es mi manera de desconexión, me ha dado unos valores que me sirven para la política. Me ha dado constancia, compromiso y una actitud positiva en todo». Su lema es claro: «A problemas, soluciones». «Al final en política estamos para ser empáticos. Me hago mío el problema que me cuenta mi vecino y lo intento resolver como si fuera mi problema», defiende.
Y si uno le pregunta cómo afronta esta campaña, no duda su respuesta. «Soy muy optimista. Y en esta campaña, también. Hemos trabajado mucho y se nota. Hemos transformado el municipio de como lo encontramos en 2015. Creo que el trabajo hecho se traducirá en un buen resultado», desgrana Miquel Cabot orgulloso de haber creado «la marca Marratxí». «Antes era un municipio muy desconocido y hemos logrado que la gente esté orgullosa de ser de Marratxí. Lo hemos logrado abriendo las puertas del Ayuntamiento y de nuestra gestión». Su reto es convertir el municipio en «un referente cultural». «No és dir per dir. Estamos convencidos de que la cultura es un elemento de cohesión para una zona tan diseminada como nuestro municipio», sentencia.

El alcalde de Marratxí, Miquel Cabot, en el local de ensayo de la banda ‘Cabot. | R.F. / R.F.
Miquel Cabot tiene claro que «la gran diferencia de estas dos legislaturas es que hemos tenido un proyecto político en la cabeza y lo hemos ejecutado. Mi ilusión más grande es poder seguir para continuar con estos proyectos y que no se queden a la mitad», desea. De todas maneras, si uno le pregunta cuál sería la primera decisión si el 17 de junio lo vuelven a investir alcalde, avisa que su primer pensamiento será «hacer política decidida en vivienda». «Toda esta transformación, que Marratxí sea uno de los municipios con la renta per cápita más alta de Balears, que haya crecido en entidades y empresas o que tenga las tasas de paro más bajas de las islas es morir de éxito si después nuestros jóvenes no pueden vivir en Marratxí, que es lo que está ocurriendo. Por ello, como candidato propongo comprar suelo para hacer vivienda social y hacer los cambios normativos urbanísticos que sean necesarios para dejar que el municipio construya en horizontal y en unas condiciones que solo se pueden permitir gente con poder adquisitivo. La idea es construir viviendas más asequibles», desgrana el socialista.
Balance
Y ya a las puertas de bajar el telón de esta legislatura, toca hacer balance. Evidentemente, sale la gestión de la pandemia. «Fue un periodo de mucha responsabilidad. Fue complicado pero ahora lo recuerdo con la pena de la gente que nos dejó y la tristeza del momento que pasamos pero con el orgullo del trabajo hecho». Otro de los temas negativos que ha tenido a afrontar es el problema de la concesionaria de las escoletes. «Ha sido desagradable porque las maestras dejaron de cobrar pero el Ayuntamiento ha hecho una cosa que nunca se había hecho en Mallorca que es secuestrar la empresa concesionaria. Aún está en marcha hasta que se resuelva el contrato, pero hemos logrado retomar la normalidad». Otra de las luchas de la legislatura ha sido la de la plataforma Pulmó Verd contra el parque fotovoltaico en Son Bonet. «Estoy orgulloso de ver que todos los partidos nos hemos alineado en el mismo punto a favor de las demandas de los vecinos. No nos rendimos».
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