27 de mayo de 2019
27.05.2019
De safari / Fiesta en la sede socialista

Gin-tonics, 'La Internacional' y Raphael

Militantes y apoderados arroparon a los ganadores de la noche en una fiesta que apagó la música a las 2 de la mañana

27.05.2019 | 03:18
Francina Armengol y Pilar Costa celebran los resultados, anoche en la sede del PSIB.

Épica a raudales para festejar una gran victoria. Primero rock grandilocuente, como si se tratara de una coronación. Trona We are the Champions de Queen en la sede socialista de la calle Miracle. A Francina Armengol le van a gastar la cara de tantos besos. Los apoderados y militantes predisponen el cuerpo con el mismo espíritu con el que ovacionarían a un equipo finalista en alguna Copa futbolística. La aplauden con rabiosas ganas al tiempo que los ojos de la triunfadora se tornan vidriosos de la emoción. "Todo esto es gracias a vosotros. Que empiece la fiesta", da el sus Francina, después de recordar las políticas sociales que aplicará en los próximos años, "podremos dar continuidad a nuestro proyecto cuatro más", anunció.

"Alcalde, alcalde, alcalde". Recibimiento para José Hila. Enorme sonrisa gingival. Relajado y contento. "Nos quedan cuatro años muy chulos para trabajar", promete ante los interventores y demás cargos de la formación. Catalina Cladera, más contenida, sostiene poderosa: "Tenemos el proyecto más fuerte y mejor, siempre hacia adelante". Griterío y locura en Miracle: "Ista, ista, ista, Palma, socialista".

Tras las alocuciones, Armengol se dirige hasta el final de la sala para saludar a los apoderados. Uno a uno. Regala abrazos por doquier. Le piden selfies, ella se presta.

La cerveza y el vino se han acabado. Al igual que la presencia de la gran ganadora de la noche, que se retira a analizar más datos con algunas de sus personas de confianza. Vuelve poco después y se luce bailando. En las mesas, aún quedan migajas de comida. Vasos utilizados. Restos del fragor de una batalla. Ganada.

El guateque continúa a pesar de todo. En el cuartel general progresista suena La Internacional, que es coreada a la perfección por todos los allí presentes. Empieza a correr la ginebra: la gente se prepara los primeros gin-tonics. Los altavoces escupen los típicos éxitos de un sarao cualquiera: Ritmo de la noche y Mi gran noche de Raphael. Selección musical populista. Sin complicaciones.

La sede retumba a las 2 de la madrugada. Pero ha costado. El estallido de alegría se ha hecho esperar. El partido no ha comparecido hasta tener el escrutinio prácticamente cerrado en todas las instituciones. El reloj daba la 1.

En las horas previas al júbilo, era difícil husmear el estado de ánimo en la sede. Los cuadros de mando y asesores del partido estaban refugiados en el búnker. No regalaban ni una foto. Nada con lo que hacer correr un riachuelo de tinta. Los periodistas se iban asomando al balcón para tratar de vislumbrar en la ventana de enfrente del edificio el reflejo de lo que acontecía en el primer piso, el cuartel general. Hermetismo. Francina Armengol se movía de extremo a extremo de la sala. También podían verse allí congregados a Vicenç Thomàs y Cosme Bonet, visiblemente alegres después (ya con los datos incontestables y contrastados) en la gran pista de baile.

El equipo socialista estuvo de jarana en Miracle hasta pasadas las 2. Parte del grupo de campaña (la presi incluida) se fue a tomar algunas copas a un bar céntrico. El after de la democracia empieza al día siguiente. Hoy.

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