Tarde o temprano, todas las madres que dan el pecho a sus hijos van a tener que pasar por este proceso. Un proceso que puede ser incluso más duro que el propio inicio de la lactancia.

Para resolver las dudas más comunes que se generan en torno al destete, hemos pedido la colaboración a de Alba Padró, uno de los mayores referentes en nuestro país sobre lactancia materna, consultora internacional de lactancia (IBCLC), coautora junto a María Berruezo de la app de lactancia materna LactApp y autora de los libros: 'Destete: final de una etapa', 'Somos la leche' y 'Mucha teta'.

Alba, ¿hay un momento recomendado para iniciar el destete?

No, no hay un momento recomendado. Aunque, si una madre quiere iniciar el destete, deberíamos tener en cuenta la situación y el contexto. Si el bebé está en medio de una crisis de crecimiento, o está pasando algo en paralelo, como que le estemos quitando el pañal o esté empezando en la escuela infantil, a lo mejor deberíamos esperar para no dificultar el proceso.

En caso de que la madre quiera poner fin a la lactancia, ¿el destete debe ser brusco o gradual?

Esta decisión le compete a la madre. Habrá veces que la madre se vea obliga a realizarlo en unos pocos días, otras podrá hacerlo de una forma más paulatina. De hecho, lo ideal sería el destete paulatino como para que tanto madre, como bebé como el pecho se vayan acomodando a la nueva situación. No es tan importante que sea brusco o gradual como que la madre tenga la información precisa de cómo hacerlo en cada caso.

Alba Padró con su libro 'Destete. Final de una etapa'

¿Cuáles son las principales consecuencias de un destete brusco?

Un destete abrupto en el que no se toman las medidas adecuadas puede ocasionar que la madre sufra mastitis. Hay algún estudio que cita que el destete abrupto puede ser un factor de riesgo a la hora de padecer un cáncer de mama. Estos estudios aún son muy preliminares. Por lo que, de momento, la consecuencia sería la mastitis y el dolor en el pecho. En cuanto a las consecuencias para el bebé serían las que se derivan de la dificultad de habituarse a esta nueva situación. Porque recordemos que el pecho no es solo comida para del bebé. Además de para alimentarse, le sirve para dormir, para calmarse... Esa transición, cuando es muy brusca, puede dejarle fuera de juego y le puede producir cambios en el carácter (más triste, más enfadado, apagado...).

¿Podemos ofrecerle el chupete al niño para favorecer el destete?

Dependerá de la edad del bebé. Cuando el bebé tiene menos de un año, es probable que necesite la succión no nutritiva que le puede aportar el chupete para calmarse o dormir. Cuando los niños son más mayores, es mejor no ofrecérselo si antes no lo han tomado nunca, porque luego tendremos que quitárselo, y esto también puede ser difícil.

A niños menores de 1 año, se les puede ofrecer el chupete para que realicen la succión no nutritiva que antes realizaban con la teta

¿Qué otros recursos podemos emplear para conseguir este objetivo?

En niños más mayores, podemos utilizar cuentos para explicarles lo que va a pasar, esto no valdrá para un bebé de 3 meses, cuyo recurso será ofrecerle leche en biberón y chupete para que se calme, poca cosa más.

No podemos olvidarnos de que el contacto físico no podemos perderlo aunque haya iniciado el destete.

¿Cuál es el papel del padre en el destete?

De la misma manera que en el inicio de la lactancia, el papel del padre es muy importante, en el destete es igual de importante, lo único es que suele requerir de más manos y más atenciones para el bebé, no solo los de la madre.

¿Qué puede ofrecer el padre? Abrazos, juegos... Muchas veces encontramos padres que no se implican en este proceso, pero hay que recordar que la lactancia materna, a pesar de que es una decisión de la madre, es un hecho que define a esa familia. Y es vital acompañar a la madre en todo el proceso.

¿Algunas ideas para acelerar el destete?

Todas las madres saben que si se sientan en una silla determinada de la casa, que el bebé asocia con mamar, le va a pedir teta. Por tanto, evitar sentarse en esa silla. Todas las madres saben que si se van a dormir con sus hijos, va a pedir teta. En este caso, debería ser el padre quién empiece a acostar a los niños si antes no lo hacía. Cada madre sabe en qué momento su hijo va a pedir pecho, y esto puede ayudarnos a cambiar el proceso. También, en niños más mayores que ya comen, lo que tienen es hambre. Por tanto, nos adelantamos, les ofrecemos comida para que se calmen.

¿Cosas que no deberíamos hacer bajo ningún concepto para acelerarlo?

Cada madre elige lo que puede o debe hacer. Cualquier método que elija, será su manera de hacerlo y nadie es quien para decirle cómo debe o no debe hacerlo. Lo único que sí que quiero decir es que no debemos pensar que las pastillas que recomiendan para cortar la leche son mágicas, porque no lo son.

¿Cómo diferenciar una "huelga de lactancia" de un destete requerido por el niño?

Es muy raro que un niño de menos de un año se destete por sí mismo. El motivo es que la lactancia materna es su alimento exclusivo hasta los 6 meses y el principal hasta el año. Entonces, si el bebé tiene menos de un año, es probable que estemos ante una huelga de lactancia. Estas suelen ir asociadas a dolor, a cambios, a enfados... Tendríamos que ver qué la está produciendo. En niño mayores, cuando no es un proceso dirigido por la madre, suele ser un proceso lento, es muy raro que sea abrupto. Sin embargo, las huelgas de lactancia sí son abruptas, de la noche a la mañana, el niño deja de mamar, y eso es lo significativo.

Es muy probable que si el bebé deja de mamar de la noche a la mañana estemos ante una huelga de lactancia, y no ante un destete deseado por el niño. Los destetes suelen ser más progresivos.

¿Qué mitos sobre la lactancia llevan a las madres a destetar, aún en contra de su voluntad?

Son muchos, el principal es que los niños solo maman unos meses, cuando sabemos que no es así: los niños pueden mamar años. Otro es que el niño que sigue mamando más allá de los 6 meses o el año es un niño muy enmadrado, y esto se ve como algo negativo. La falta de planificación de cara al trabajo, pensamos que si volvemos al trabajo, no podemos seguir amamantando, y muchas veces es una cuestión de planificación.