En tu casa, ¿quién se ocupa de llevar a los niños al parque, llevarlos al pediatra, estar al tanto de las cosas del cole o bañarlos? ¿Quién hace la compra, la comida o la colada? ¿Qué cambios has tenido que hacer en tu carrera profesional o en tu jornada laboral desde que tienes hijos? ¿Cada cuánto lees, vas al cine o sales con amigos? ¿Te gusta el reparto de tareas en tu hogar? 

La corresponsabilidad en el cuidado de los hijos sigue siendo una asignatura pendiente. No será posible una conciliación real sin una sociedad igualitaria. Y ¿cómo podemos construir esa corresponsabilidad en nuestras casas? ¿Cómo podemos avanzar hacia la corresponsabilidad en la sociedad? Os damos las claves de la mano de Sonsoles Ónega en esta ponencia.

Librarnos de nuestro perfeccionismo

Sonsoles nos dice que: “todas esas exigencias están en la mochila de la mujer. Las recetas saludables, casar el menú del cole con la cena de casa, las hacemos nosotras. Son las normas que asumimos en ese afán de perfeccionismo que tenemos para hacerlo todo bien. 

Querer delegar la responsabilidad

Sonsoles nos recuerda que cuando llega el bebé enseguida es la madre la que asume de forma natural la mayor parte de las tareas de su cuidado. “Tú te preguntas: “Oye, que yo no hice prácticas de cuidar un bebé. Y lo hago. ¿Por qué tú no?”. Y anima a las madres de bebés a “cambiar la cuna de lado cada noche". "Y verás cómo empezamos a corregir esa desigualdad del tiempo”, agrega. Sonsoles nos advierte que la igualdad depende también de nosotras, “nos lo tenemos que creer. Tenemos que hacer una pequeña cesión de soberanía”.

No reprochar al otro lo que no hace o lo que hace de otro modo

Debemos llegar a acuerdos con la pareja para ceder en ciertas cosas y renegociar otras para no acabar en el reproche.

Criar no es solo una cuestión que hagan las madres

El psicólogo Alberto Soler sabe por su experiencia en consulta que “muchas personas que se arrepienten de no haber tenido un papel más activo en la infancia de sus hijos”, por lo que quizá es muy interesante y positivo para todos que los padres dejen de ver “como espectadores algo que les tocaría estar viviendo como protagonistas”, en palabras de Alberto. 

Reivindicar que se valoren los cuidados

Nos dice Sonsoles: “Hay hombres que te dicen que se cogieron la reducción de jornada y le miraron muy mal. Implica un cambio social revalorizar el cuidado en las empresas, que levantemos la mano para decir que cuando estoy cuidando no me estoy escaqueando del trabajo”. Y hablando de que las medidas de conciliación solo se reconocen por ley hasta los 12 años de los niños, recuerda que “estas cosas ocurren porque nadie se ha preocupado de que esto sea un asunto de Estado. El día que comprendamos que la educación de nuestros hijos pasa por la prosperidad de las familias empezaremos a cambiar todo eso que está ahí fuera”.

Reivindicar que se humanicen los horarios

 Sonsoles nos cuenta que “a los hombres que diseñaron esta querida España nunca les ha interesado llegar pronto a casa, es mucho más cómodo llegar a casa y encontrarse al niño duchado”. Y cuando la mujer se incorporó a este mundo laboral diseñado por estos hombres “ha asumido sin levantar la mano y como mucho tomando Lexatin esas reglas del juego que ya no valen”. Por eso, Sonsoles cree que ha llegado el momento de humanizar los horarios, porque “no quiero que la mujer conjugue el verbo renunciar; necesitamos que las mujeres lleguen arriba para cambiar lo de abajo”. Y cuenta cómo en algunos ámbitos en las que las mujeres han llegado arriba las reuniones ya no son a las seis de la tarde.