Hoy es el Día Nacional de TDAH, un trastorno del neurodesarrollo. Las dificultades de aprendizaje forman parte de la diversidad de las aulas, de ahí la importancia de conocer sus características para ayudar desde la comprensión.

¿Qué es TDAH?

En primer lugar, TDAH corresponde a las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Este trastorno del neurodesarrollo puede ser con o sin hiperactividad, es decir, TDA y TDH.

Se caracterizan por:

  • Falta de atención
  • Hiperactividad
  • Impulsividad
  • Dificultad para concentrarse en una tarea
  • Dificultad para controlar sus emociones
  • Dificultad para planificar

Rafa Guerrero, psicólogo y experto en TDAH, menciona que el cerebro de estos niños se caracteriza, en primer lugar, por una disfunción en la corteza prefrontal. Esta zona es la encargada de regular nuestros impulsos y emociones, la voluntad, organizarnos, la atención, ser flexibles mentalmente, etc. En segundo lugar, el circuito froto-estriado-cerebelar está más inmaduro que un niño o adolescente de su misma edad. Por último, el volumen del cerebro del niño con TDAH es entre 3% y 5% más pequeño y las conexiones neuronales están más debilitadas.

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo

Lo que implica que el cerebro de las personas con este trastorno se desarrolla de una forma más lenta. Este retraso en el desarrollo es del 30-35%, por tanto, los niños de 15 años que padecen TDAH tienen un cerebro con un desarrollo equivalente a un niño de 10 años. El problema es que tendemos a exigirles en función de la edad que tienen, sin tener en cuenta que su desarrollo cerebral es significativamente bastante más lento. Por tanto, les ponemos objetivos que no pueden alcanzar y, cuando no los cumplen, les culpamos de no conseguirlos. “

Los niños de 15 años que padecen TDAH tienen un cerebro con un desarrollo equivalente a un niño de 10 años

No existe el ‘test del TDAH’

No existe ningún trastorno en el que podamos hacer una prueba para detectar si lo padecemos o no. “El profesional tiene que evaluar muchos ámbitos: emocional, social, funciones ejecutivas, conducta…Y una vez que se hayan evaluado todos estos ámbitos, podremos determinar si una persona padece TDAH o no”.

Las causas del TDAH son, sobre todo, genéticas

Los estudios de genética molecular han relacionado el trastorno fundamentalmente con varios genes en diferentes cromosomas y sus variaciones en el número de copias. Se trata, por tanto, de un trastorno de herencia poligénica, es decir, múltiples genes contribuyen al fenotipo del TDAH.

Un niño con TDAH no es ni vago ni tonto

Vagos, tontos, inmaduros, despistados, inquietos…. son algunas de las etiquetas que se les ponen a estos niños. Etiquetas que, como recuerda Rafa Guerrero, “les condicionan y les impiden avanzar y que, por supuesto, no tienen ningún fundamento. Por ejemplo, las pruebas de inteligencia de personas con TDAH demuestran que tienen un cociente intelectual en la media o incluso por encima de la media”.

El TDAH es un trastorno crónico

Por tanto, el TDAH no tiene cura. Los padres y los profesores de los niños con TDAH tenemos que ser su "muleta", ese apoyo que necesitan para poder seguir rindiendo escolarmente.

Los niños con TDAH tienen una atención plena entre 5 y 6 minutos

De ahí la importancia de centrar la información en esos tiempos y hacer descansos periódicos de un minuto.

A menudo, a los niños con TDAH se les exige que hagan cosas que no pueden hacer, como concentrarse o planificarse Pexels

Por otro lado, José Ramón Gamo, experto en Dificultades de Aprendizaje, señala la importancia de trabajar con ellos a través del soporte audiovisual. Los niños con TDAH, e incluso aquellos que no lo presentan, se benefician de aprender nuevos conceptos a través de este método. También nos alerta de la importancia de adaptar nuestra comunicación al tiempo que ellos son capaces de mantener su atención. Tal y como él afirma, no podemos explicarle algo y estar más de 20 minutos, objetivamente lo hemos perdido a partir de los 8 minutos.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo si es TDAH?

José Ramón Gamo, propone que desde casa utilicemos Apps como “Showme”, dónde podemos descargarnos vídeos de YouTube, quitarle el sonido e incluir nuestro propio audio con la información que están dando en clase. Los vídeos deben ser entre 30 segundos y un minuto, atendiendo a su capacidad de atención. El objetivo es que pueda acceder a la información y lo aprenda de una forma significativa. El experto declara: “Al principio las familias tienen cierta resistencia, sin embargo, cuando se coge cierta práctica, solo lleva 10 o 15 minutos hacerlo. Pero el impacto en sus hijos es increíble”.

Las pruebas de inteligencia de personas con TDAH demuestran que tienen un cociente intelectual en la media o incluso por encima de la media

De la misma forma, propone que nuestros hijos sean partícipes de su propio proceso de aprendizaje. Cuando son ellos los que buscan las imágenes, seleccionan el texto del temario y crean los diálogos, su concentración está activa y aprenden más.

Algunos trucos que pueden ayudar a estudiar y concentrase a un niño con TDAH

Los niños con TDAH necesitan descansos para ser más eficientes en su estudio, algunos recursos podrían ser:

  1. Comprar una pelota para que la puedan botar.
  2. Pelotas de pin pon para contar los toques que hacen con la pelota.
  3. Saltar a la comba.
  4. Hacer malabares.
  5. Jugar a juegos de mesa como el parchís o la oca.

¿Cómo debemos tratar a un niño con TDAH?

Con respecto al trato que debemos tener las madres y padres con nuestros hijos con TDAH, Rafa Guerrero propone algunas claves:

1. Cariño: una de las cosas que más necesita un menor con TDAH es cariño y comprensión, ya que dicho trastorno no es observable y existen muchos mitos que señalan a los niños y adolescentes, o a sus padres, como culpables de esta patología.

2. Paciencia: los niños con TDAH necesitan tiempo, mucho tiempo. No podemos olvidar que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, lo que implica que su cerebro madura más lentamente de lo normal.

3. Nunca castigarles sin su actividad favorita. Por ejemplo, sin patio, sin ir a los cumpleaños, sin ir a fútbol, a pintura… La parte social es fundamental. Sin niños muy estigmatizados a causa de los síntomas, muchas veces apartados por el resto de los compañeros y esto solo agravaría el problema.

4. No regañarles. Lo que necesitan es comprensión. “Ellos son los primeros que no quieren comportarse como se comportan, pero es algo que se escapa de su control por esa inmadurez cerebral”.

5. Confiar en ellos y reforzar sus buenas conductas.

6. Respetar las horas de sueño y descanso y fomentar la realización de deporte (elimina dopamina y endorfinas).

7. Establecer siempre las mismas normas y sus consecuencias naturales. Los límites y normas no pueden depender del estado emocional en el que nos encontremos, deben tener una continuidad en el tiempo y estar relacionadas. Si le hemos dicho que no puede jugar más con la Tablet porque ya ha superado el tiempo, no podemos dejarle sin su cena favorita, no tiene sentido. Su consecuencia lógica es eliminar o reducir el tiempo que pasa con ella hasta que aprenda a respetarlo.