Hablar de muerte con nuestros hijos no es fácil. No queremos que sufran, que estén tristes o se preocupen. Sin embargo, no es algo que podamos controlar.

Los niños hacen preguntas como las siguientes: ¿Qué es morirse? ¿Cuándo vas a morirte, mamá? ¿Dónde vamos cuando nos morimos? Ahí llegan nuestros miedos más profundos, esos que escondemos para no mostrar a nadie más.

Cómo entienden los niños la muerte

Begoña Ibarrola, psicóloga, menciona en el curso de la plataforma de Educar es todo, que el duelo no es un proceso exclusivo por la muerte de un ser querido. También sufrimos un duelo cuando nos cambiamos de país e implica perder amigos, compañeros y la vida que llevábamos anteriormente. Nuestros hijos pueden sufrir un dolor profundo cuando tienen que decir adiós.

Begoña señala que durante los primeros años las emociones que aparecen son la tristeza, rabia o ira. A partir de los 6 o 7 años los niños entienden la tristeza como una debilidad, por lo que pueden tender a reprimirla. Nuestro papel como madres y padres es acompañar esas emociones y permitir que las expresen con total libertad.

Finalmente, el duelo desemboca en aceptación. Las pérdidas también nos dejan vivencias y recuerdos preciosos, momentos que atesoramos para nosotros. La experta señala que la clave es poner el acento en todo lo positivo que nos ha aportado esa persona.

Cómo explicar la muerte a un niño

Esta es una parte muy importante y que nos provoca muchísimas dudas y, sobre todo, un tremendo malestar solo de imaginar la situación. Pero por eso mismo tenemos que prepararnos y hacerlo siguiendo las indicaciones que nos da la psicóloga Natalia Pedrajas:

  • Explicar qué es la muerte cuanto antes. Los padres y madres deben ser quienes lo hagan, o si no, un ser querido cercano y en quien confíen.
  • Hablarles en un sitio tranquilo de la casa, sin demasiado ruido, y con la máxima ternura, mirando a los ojos.
  • Decir la verdad, acorde a su edad, pero la verdad.
  • Expresar los sentimientos de pena y tristeza delante de ellos. Recordemos que somos sus modelos emocionales.

Cuentos infantiles sobre la muerte para niños

Otro recurso que nos puede ser muy útil para ayudar a los niños si están preocupados por la muerte es utilizar los cuentos.

Natalia Pedrajas nos recomienda: “Cuentos para el adiós”, de Begoña Ibarrola; “Yo siempre te querré”, de Hans Wilhem; “La abuelita de arriba y la abuelita de abajo”, de Tomie de Paola; “¿Dónde está el abuelo?”, de Mar Cortina y Amparo Peguero; o “Vacío”, de Anna Llenas.

Debemos legitimar las emociones de los niños en los procesos del duelo Pexels

Cómo ayudar a los niños a afrontar el duelo

Begoña Ibarrola nos propone las siguientes claves para acompañar a nuestros hijos:

  • Valorar la emoción. En este caso es la tristeza y es lo que corresponde sentir en ese momento.
  • Permitir que expresen su tristeza. La experta señala que cuando son pequeños van a llorar, pero cuidado, porque hasta los 5 años los niños creen que la muerte es reversible. A partir de esa edad el dolor es más profundo y real para ellos.
  • Crear rituales para despedirse. Begoña indica algunos ejemplos como escribir una carta, guardar fotos o incluso soltar un globo. La clave es hacerlo con ellos y legitimar sus emociones.
  • Como adultos, no evitemos mostrar nuestro dolor. A veces pensamos que debemos ser fuertes por nuestros hijos, pero ellos también necesitan ver vulnerabilidad en nosotros, tristeza. No se trata de mostrarles continuamente que estamos tristes o hacerles responsables de la felicidad que podamos sentir para superarlo, pero sí explicarles el motivo de nuestra tristeza y que será algo transitorio.
  • Permitir un cierto aislamiento, sobre todo a partir de los 7 años y en la adolescencia.
  • Favorecer la expresión creativa de su tristeza. Puede ser tocar un instrumento, pintar, escribir poesía, lo que sea, pero es una forma de expresar de dentro hacia afuera lo que sentimos.