16 de diciembre de 2018
16.12.2018
Business DMallorca

Eva Añón: "Hay una obsesión con que vienen las máquinas"

Locuaz, sensata y con una formación extraordinaria, esta gallega afincada en Palma es una de las voces más autorizadas del sector sanitario en todo lo relacionado con la formación digital

16.12.2018 | 02:45
Eva Añón: "Hay una obsesión con que vienen las máquinas"

—Se habla mucho del profesional 2.0, pero el término genera muchas dudas. ¿Lo podría aclarar?

—Un profesional 2.0 es un profesional que maneja perfectamente la tecnología, que está en el mundo actual, que entiende lo que es una relación bidireccional en la que yo te hablo y tú me respondes y te doy la información. No es una persona que está anquilosada en su espacio de trabajo y que no quiere complicaciones.

—¿Pero estamos hablando de adaptarse a las nuevas tecnologías o hay algo más?

—No. No se trata solo de tecnología. Es mucho más. Es un cambio mental, un cambio de actitud y de "haztitud", de hacer cosas nuevas.

—¿Qué es más importante transformar, al trabajador o a la empresa?

—Recientemente se ha publicado un barómetro de innovación financiera de una empresa llamada Finnovatics, y habla de que las principales palancas competitivas son el 41% la transformación cultural de los empleados y el 31% la digitalización tecnológica. O sea que se le está dando más importancia a que el profesional se transforme antes de que se transforme la empresa.

—¿Y cómo se transforma un empleado si la empresa no lo ha hecho antes?

—Esto es así porque hay una obsesión con que viene la tecnología, que vienen las máquinas y que nos vamos a quedar sin puestos de trabajo. Y yo creo que el ser humano va a tener más importancia a partir de ahora, a pesar de que entramos en una cuarta revolución industria. Pienso esto porque el tú a tú, la comprensión, la creatividad, el trabajo en equipo, el poder mirar a alguien a los ojos, aunque sea a través de una pantalla en telemedicina, no lo puede sustituir ni la inteligencia artificial, ni los robots programables ni ninguna máquina. El ser humano tiene una oportunidad si sabe utilizar la tecnología como un medio y no se queda sentado esperando a que la tecnología venga y le absorba, su puesto de trabajo desaparezca y no sepa luego qué hacer. Hay que avanzar y decir "yo cómo quiero utilizar esto, cómo me quiero posicionar y qué quiero hacer". Es la humanización de la tecnología.

—¿Cómo puede un médico o enfermero convertirse en un profesional 2.0?

—Es muy complicado tal y como está montada la sanidad hoy en día en España, porque la mayor parte de atención primaria trabajan en un sistema nacional de salud con todas las dificultades, la falta de medios, la falta de tiempo –un tema bastante serio e importante–. Es difícil.

— ¿Y la administración?

—Evidentemente la administración tiene mucho que decir, ya que son esas organizaciones las que deben facilitar a esos profesionales tanto la formación como las competencias. Pero sobre todo el tiempo, porque eso es importante. Pero también el profesional puede hacer una parte que es ir formándose, ir leyendo e ir activándose.

—¿Y en qué situación diría que se encuentra el sector sanitario español en lo referente a la transformación digital?

—La situación es muy heterogénea. Hay movimiento entre los enfermeros, quienes se están moviendo muy bien. Están muy activos y hay movimientos como FFPaciente que es muy activo y que se ha convertido ya en una asociación tras haber empezado con un simple hashtag en Twitter. Hay profesionales de la salud que sí están demandando esa formación y que están queriendo saber cómo ellos se pueden activar.

—¿Y hay alguna diferencia entre el sector sanitario público y el privado?

—Sí. Hay una clara diferencia. Pero es normal. El sector privado está trabajando bastante bien y están empezando a incorporar telemedicina, formando a sus trabajadores, motivándoles para que se suban a toda esta nueva forma de entender la sanidad, etc. Pero es que el cliente lo va a demandar. Los clientes-pacientes vamos a ser cada vez más exigentes. Pero sin embargo en el sector público va a a costar un poco más. La medicina de familia, entendida como el centro de salud, está en una situación en la que al profesional se le puede pedir muy poco, salvo que se les descargue de un poco de tiempo en su agencia para que trabajen en formarse. Si no, va a ser muy difícil.

—¿Es entonces el problema la falta de inversión tanto en equipamiento como en personal que desahogue a los que ahora están trabajando? ¿Más médicos quizás?

—A lo mejor no hacen falta necesariamente más médicos. A lo mejor lo que hay que hacer es cambiar el sistema de trabajo. A lo mejor se trata de cambiar el método para que se pueda aplicar la tecnología y que ese profesional pueda hacer una parte de su consulta en telemedicina, otra parte presencial y otra parte usarla para que se activen en nuevas tecnologías, en inteligencia artificial, y en todo lo que viene. Los expertos en gestión tienen su punto de vista.

—¿Son poco productivos los médicos actualmente?

—Bajo mi punto de vista, como paciente y como conocedora del sector, te diré que es imposible que sean productivos. Empezando por el hecho de que tendrían que poder trabajar por objetivos. Si yo tengo un número de pacientes, los veo y me voy, tiene que ser algo asumible. No puede ser que un médico tenga que ver a 60 pacientes en una mañana y además si suena el teléfono tienes que ir a un domicilio. Para mí eso es imposible. Son héroes.

—¿Y qué se puede hacer para que aumente esa productividad en los médicos?

—Creo que para que sean más productivos y tengan un mayor nivel de efectividad hay que darles los medios que necesitan. Y también creo que si aplicamos la tecnología, si ellos supieran manejarla,si la administración estuviera por la labor y se reorganizasen los tiempos y el trabajo, podrían ser más productivos. Y los pacientes tendrían que esperar menos usando, por ejemplo, la telemedicina, tecnologías para análisis, etc.

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