En la época de los Reyes Católicos existía la Santa Hermandad como cuerpo de soldados que iban en cuadrillas y que debían velar por los delitos que se cometían fuera del recinto de las ciudades. Si no actuaban a tiempo, los malhechores quedaban impunes, por lo que su retraso llegó a ser objeto de crítica y lamento proverbial. Como su uniforme llevaba las mangas de color verde, dio lugar a la mención expresada ya que llegaban tarde con excesiva frecuencia.

Vivimos en la actualidad tiempos extraños y convulsos. El bichito, la maldita COVID19 ha dado la vuelta como un calcetín a postulados que hasta ahora parecían inamovibles y ha generado un nivel de incertidumbre desconocido desde mediados del siglo pasado. Toca reinventarse y toca hacerlo ya. Todos nos llenamos la boca con los conceptos de transformación digital, sostenibilidad, nueva economía, pero en la mayoría de los casos no movemos ni un músculo para adaptarnos a la nueva realidad. Ahora que los fondos New Generation EU están de camino y ya sabemos que su concesión vendrá determinada por el desarrollo de acciones concretas en transformación digital y sostenibilidad, es cuando gran parte del empresariado insular empieza a tomar conciencia de la necesidad de reinventarse: “a buenas horas mangas verdes”.

Como ya cité en otra ocasión, se puede optar por levantar muros para contener la tempestad que nos azota o construir molinos para canalizar la extraordinaria energía que esta misma tempestad genera. Es evidente que la victoria será de quiénes apuesten por la segunda vía. Se que es fácil decirlo y tal vez no tan fácil aplicarlo, pero he estado ya en demasiadas reuniones en las que los empresarios y los gestores tan solo se preocupan por saber cómo les van a compensar las pérdidas sufridas e hibernar hasta que la tempestad pase y puedan volver a hacer las cosas como hasta ahora.

En una ocasión Albert Einstein supuestamente dijo si me dieran una hora para salvar el planeta, dedicaría 59 minutos en estudiar y definir el problema y un minuto a resolverlo. Quiere decir todo esto que, en épocas de grandes cambios, es fundamental contar con una estrategia sólida, bien estructurada y meditada antes de acometer un proceso de transformación digital. Todos quieren/queremos ahora una web potente y bien diseñada, con una usabilidad a toda prueba, a ser posible nativa para móvil (Mobile first) y ya que estamos con ecomerce, una tienda online, delivery o take away. Pero en la mayoría de los casos no sabemos para que la queremos, no hemos hecho un estudio estratégico previo de 59 minutos para saber como resolver nuestros problemas y/o necesidades y nos hemos lanzado directamente al minuto final a desarrollar una web sin tener ni pajolera idea de para qué la queremos.

He escuchado muchas veces, tal vez demasiadas, a negacionistas del marketing digital y sus innegables ventajas. Empresarios y gestores que siguen erre que erre aferrándose al modo tradicional de hacer las cosas y no dejando pasar la oportunidad de decir todos ufanos que hace ya años que ellos tienen una web y que no les ha servido para nada.

Vayamos por partes. Tener una web no es tener una estrategia digital. Una web tiene que posicionarse en buscadores, tiene que disponer de un SEO dinámico que facilite que tus potenciales clientes te encuentren, tiene que tener una usabilidad que garantice una experiencia de usuario eficiente, una rapidez en la carga de contenidos que no haga que perdamos usuarios a punta pala y sobre todo una estrategia previa que determine cuáles son los objetivos que perseguimos con nuestra presencia online: branding???, conversión???, ventas???, un poco de todo y un mucho de nada.

En muchas de estas reuniones cuando se plantea la necesidad imperiosa de disponer de una estrategia en marketing digital antes de abordar la necesidad de desarrollar una web ya podemos distinguir entre los levantadores de muros y los constructores de molinos. Por no hablar de aquellos que tienen un “cuñao” o un amigo de sus hijos que hacen unas webs súper cuquis y apañadas. Como si tener una web fuera un objetivo en si mismo y no una herramienta de marketing imprescindible para tener una larga y exitosa vida en el entorno digital. Puedes ser el hombre o la mujer más atractivo del mundo, pero si estás encerrado dentro de un armario oscuro, nadie podrá saberlo y por lo tanto, nadie podrá comprobarlo.

Si simplemente quieres una web, todavía no has entendido los enormes cambios que se están suscitando en un mundo en constante evolución. Si quieres una estrategia digital sólida, duradera y exitosa, ponte en manos de auténticos profesionales.

En www.mad-men.agency te ayudaremos en tu viaje a una nueva dimensión.