El comienzo de la campaña de presentación de la declaración de la Renta 2020 ha generado un año más un sinfín de dudas y preguntas entre los contribuyentes. Una de las más recurrentes va enfocada a las circunstancias en las cuales es obligatorio hacer la declaración, con especial incidencia entre aquellos que poseen una hipoteca por la compra de su vivienda.

En primer lugar, cabe resaltar que la deducción por adquisición de vivienda habitual fue suprimida por Hacienda en el año 2013, por lo que únicamente se aplica a aquellos que compraron el inmueble antes del 31 de diciembre de 2012.

En los casos de aquellos que sí puedan efectuar dicha desgravación, las cantidades irán desde el 7,5% de lo pagado por su hipoteca durante el año 2020 hasta el 15%, en función de la comunidad autónoma en la que residan.

Además, la deducción podrá efectuarse sobre una base máxima de 9.040 euros anuales, por lo que en el supuesto máximo del citado 15% llegará hasta los 1.356 euros.

En cualquier caso, este hecho no está relacionado con la obligatoriedad de presentar la declaración de la Renta, cuestión que depende únicamente de los ingresos que haya tenido el contribuyente, con el matiz de conocer el número de pagadores que este haya tenido a la hora de comprobar los umbrales mínimos de ingresos.

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Concretamente, el contribuyente deberá presentar su declaración siempre que haya percibido un mínimo de 22.000 euros durante el ejercicio, en caso de que sus ingresos provengan de un solo pagador, y de 12.000 euros si existe más de uno.

Por este motivo, la obligatoriedad de presentar la declaración de la Renta no está relacionada con la adquisición de una vivienda y deberá tenerse en cuenta independientemente de si el contribuyente tiene o no hipoteca, o de si entra en los supuestos de poder desgravarse una cantidad por ella.