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Presidenta de TM Grupo Inmobiliario

Ángeles Serna, la promotora que quiso ser diplomática

La presidenta de TM Grupo Inmobiliario empezó en la empresa desde cero, con labores meramente administrativas

Ángeles Serna, en la sede de TM Grupo Inmobiliario en Torrevieja.

Ángeles Serna, en la sede de TM Grupo Inmobiliario en Torrevieja. Toni Sevilla

Por mucho que queramos, en ocasiones, la vida se empeña en llevarnos por otro camino distinto al que pensamos inicialmente. Y algo de eso le sucedió a Ángeles Serna, presidenta de TM Grupo Inmobiliario, compañía con cuartel general en Torrevieja y especializada en turismo residencial. Se licenció en Económicas y, a partir de ahí, decidió lanzarse a por su vocación. Quería ser diplomática. Así pues, estuvo un par de años estudiando para las oposiciones, incluso llegó a cantar los temas ante el preparador. "Eran unas oposiciones tremendamente complejas, y no dominaba lo suficiente los idiomas", rememora ahora Ángeles Serna. Fue así como marchó un año al Reino Unido y otro a Francia para comenzar a perfeccionar el inglés y el francés. Sin embargo, a la vuelta, comprobó lo duro que es reconectarse con unas oposiciones tras un parón de dos años. Se matriculó, pues, en un Máster en Unión Europea en la Universidad Politécnica de Madrid. En esas estaba cuando su familia le tentó con pasar por la oficina que en aquel entonces tenía TM en la plaza de España. Probó. Eran los años 90. Nunca salió. "Los comienzos fueron desde cero no, lo siguiente", recuerda.

Empezó prácticamente como administrativa, ayudando en lo que podía, desde todo lo relacionado con los contratos de compraventa de las viviendas de segunda residencia hasta cuestiones puramente financieras. Es más, fue ella la que llevó el mail al día a día de la firma cuando su uso era algo aún exótico. "En ese momento vivía con una amiga de nacionalidad norteamericana que se comunicaba con su madre por mail. Vi un pack en el quiosco de la plaza de España, lo compré y se instaló en la oficina", detalla. Hoy no sólo es la presidenta de una compañía familiar fundada en 1969, con 1.500 empleados, y que, desde entonces, ha entregado unas 20.000 viviendas. También se ha convertido en una de las mujeres más influyentes en el sector de la construcción. Nada fácil. Ya no sólo porque se trata de un sector muy masculinizado. También porque TM es una empresa familiar en la que el testigo del fundador, José Luis Serna Almodóvar, lo tomaron los cuatro hermanos: Pablo, Jesús, Joaquín y Ángeles. Una mujer y tres hombres. Sin embargo, la presidenta del grupo no sólo pone el acento en que el apoyo de sus hermanos ha sido fundamental. También hace hincapié en el papel jugado por el fundador. "Mi padre era una persona muy feminista. Mi padre siempre fue mi primer defensor, y nos ha apoyado de la misma manera, fuéramos hombre o mujer", puntualiza la hoy presidenta.

Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, no se arrepiente del cambio de rumbo. "Si el sector inmobiliario es apasionante, el del turismo residencial más", sentencia. Y todo en una actividad que ha dado un giro de 180 grados. Empezó con viajes en autobús trayendo a la Costa Blanca a clientes de Valladolid, Burgos, Zaragoza o Móstoles, y hoy en día no sólo predominan los compradores internacionales, sino que su firma tiene promociones por toda la costa mediterránea, desde Málaga hasta Mallorca, pasando por Almería, y tres hoteles en México. Empezaron con promociones de primera vivienda, sí, pero en la actualidad están especializados en turismo residencial, algo que, a priori, puede parecer complicado en tiempos de covid, aunque, aún así, los compromisos de entrega se han mantenido. "Si no en el 100% de los casos, sí en el 99,9%", subraya.

El secreto para consolidar un grupo que ya va por la segunda generación, admite, pasa por seguir impulsando los valores y la cultura de la organización. Para ello, la clave es la solvencia, explica Ángeles Serna. "Solvencia desde varios puntos de vista: desde el punto de vista económico y personal. Es una palabra que utilizaba mucho mi padre. Hablaba mucho de personas solventes, de personas que cumplen los compromisos", afirma con orgullo. Una solvencia que, a efectos prácticos, se traduce en que la compañía siempre ha intentado autofinanciarse a la hora de acometer cualquier proyecto.

¿Se arrepiente de cambiar la diplomacia por la empresa familiar? "En absoluto. Ves tu vida en fotografías en cada uno de los proyectos, con lo que eso implica a nivel de gente, de trabajadores, de ilusión. ¿A cuántas familias hemos hecho felices?", responde sin titubear. "En una empresa siempre está todo por hacer", añade.

Ahora bien, lo que más le gusta es viajar. "No tengo otro hobby fuera del mundo del trabajo. No concibo desconectar si no es fuera", admite. "Me encanta Asia, y me encanta la India. Son viajes que le dan un vuelco a tu realidad y hacen que lo relativices todo", agrega. Su reto pendiente, en este sentido, Indonesia.

Con un referente claro

"Era una persona humilde, comprometida, sincera, honesta. Fue él el que nos enseñó a estar pendientes de los proveedores y preocupados por los trabajadores y la sociedad, y eso es la responsabilidad corporativa. No es marketing, es una forma de ser", explica Ángeles Serna describiendo a su padre, José Luis Serna Almódovar, que empezó a poner los cimientos de la firma con la primera promoción, en Orihuela, en 1969. Hasta el punto de que en Anantapur, al sur de la India, la compañía colaboró con la Fundación Vicente Ferrer en la construcción de 71 viviendas, para que la gente de la zona cambiara las chozas por una casa digna, en lo que se denominó "José Luis Serna Village". También se inauguró una escuela en México con el nombre del fundador.

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