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Startup de educación

Jugar con las matemáticas para ser el profesional del futuro

Giraffa Education busca potenciar el pensamiento lógico y creativo en edades tempranas - La startup ha desarrollado un método educativo único, con itinerarios personalizados para los niños y juguetes manipulativos de madera

Anna Inetskaya, fundadora y CEO de Giraffa Education.

Anna Inetskaya, fundadora y CEO de Giraffa Education.

Ante la pregunta ‘¿qué quieres ser de mayor?’, pocos jóvenes españoles responden ingeniero, físico o matemático. Las áreas STEM (las siglas en inglés para ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) no son prioridades académicas: solo uno de cada cinco titulados universitarios cursa estas ramas, frente al 28% del conjunto de países más relevantes de la Unión Europea, revela el último estudio ‘Empleabilidad y Talento Digital’ de la Fundación Vass.  

España es el segundo país europeo donde menos creció la base de perfiles técnicos entre 2011 y 2019, mientras que la necesidad de trabajadores con estos conocimientos no ha parado de aumentar. Cada dos años, la demanda de perfiles TIC ( tecnologías de la información y las comunicaciones) en España se duplica y la carencia de mano de obra cualificada hace que, solo en el ámbito de los servicios digitales, la fuga de actividad ronde los 315 millones de euros anuales, según un informe reciente de Experis (Manpower).

Así pues, las oportunidades laborales están ahí, pero conviven con una desafección por los números que se muestra mucho antes de llegar a la universidad. Análisis globales sobre el rendimiento de los estudiantes, como el informe PISA o el TIMSS (evalúa las competencias de alumnos de 4º de Primaria), muestran en cada una de sus ediciones que España no solo no alcanza la media de los países de la OCDE y de la UE en Matemáticas y Ciencias, sino que va a peor. Y en una sociedad que avanza hacia la digitalización a pasos de gigante, supone abonar el terreno para el desempleo y la pérdida de competitividad de la economía española. 

Como ingeniera industrial y profesora universitaria, Anna Inetskaya (Rusia, 1987) conocía esta problemática de primera mano. Y con la llegada de su primer hijo, en 2018, se convirtió en parte activa. Buscando la forma de garantizar a su bebé el mejor futuro posible encontró que hay que empezar en la primera infancia. "De 0 a 6 años es cuando más impacto hacemos en los peques, influimos en los adultos que van a ser".

Inetskaya trazó una línea entre las capacidades que el mercado laboral exige y las habilidades que los niños deben potenciar para convertirse en "grandes profesionales". Su conclusión fue que la clave reside en "una buena base" de pensamiento matemático, que va más allá de «sumar y restar»: abarca la lógica, la creatividad, la resolución de problemas, el espíritu crítico... "No sirve con coger a una niña de 15 años y decirle 'ahora, una asignatura de robótica', hay que darles todas las oportunidades de pequeños", asegura. Con esto en mente, ha desarrollado un método educativo único para edades tempranas (de 3 a 6 años), y ha lanzado una startup, Giraffa Education, en marcha desde noviembre de 2020. 

Itinerario personalizado

El concepto se inspira en modelos como el Montessori o los utilizados en países asiáticos, y trata de condensar lo mejor de ellos para eliminar los principales obstáculos entre los números y los niños. El primero es el aprendizaje, que tiene que evolucionar desde la memorización y "la pizarra" hasta la experiencia. Giraffa Education solventa esta cuestión con más de 30 juguetes manipulativos de madera con los que razonar poniendo y quitando manzanas de un árbol, o subiendo y bajando pasajeros de un autobús.

El segundo cambio implica erradicar el 'chupete digital'. Inetskaya ha diseñado un itinerario que integra entretenimiento y educación, y que requiere del tiempo y la participación del padre, madre o educador, en detrimento de las pantallas. "Las áreas infantiles siempre han sido menospreciadas: mientras duerma, coma y no moleste... Pero hay que pulir el diamante en bruto", plantea la fundadora y CEO de Giraffa Education.

Siguiendo el plan de estudios personalizado mes a mes, los niños van alcanzando una serie de objetivos que pasan por operaciones, lenguaje, geometría, orientación espacial o patrones. Y lo hacen, en palabras de esta emprendedora, desde la diversión y el aprendizaje profundo, esenciales para prevenir la alergia a las matemáticas. Aunque es posible llegar más lejos "a partir de la seguridad en uno mismo". "Si veo que soy capaz, que me gusta... Del hábito y la diversión llega el interés y, a partir de ahí, la pasión", afirma Anna Inetskaya.

Además, defiende que su metodología ayuda a los niños a imbuirse de la cultura del esfuerzo. Y esta, junto con el pensamiento matemático y creativo, son "muy importantes" para encajar el mundo al que nos dirigimos: "digital, tecnológico y diferente de lo que es ahora, y no solo para entenderlo, sino también para crearlo". "España tiene mucho sol y muchas playas, pero no siempre va a ser así. Como ingeniera, mujer y madre me siento responsable", comenta.

El planteamiento de Giraffa Education ha convencido a más de 200 clientes y a la aceleradora Attico Lab, a la que se ha incorporado en marzo de 2021 (única empresa del sector EdTech en la segunda edición del programa de aceleración). De su mano, la startup aspira a entrar en los colegios "a partir del curso que viene", lanzar otro producto orientado a la franja de 0 a 3 años y cerrar una ronda de inversión.

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