Entrevista
Joan Miquel Matas: "En 2023 dije que el problema del agua era de los más graves para Balears; lo sostengo"
Gerente del Clúster de la Industria Química de las Illes Balears
Nacido en Palma en 1964, es licenciado en Farmacia. Tras ejercer como consultar para empresas varios años, gestiona el Clúster desde su constitución en 2013. Casado y con tres hijos, es amante de la filosofía y de la lectura histórica

Joan Miquel Matas está al frente del Clúster de la Industria Química desde su constitución | B. Ramon
¿Cómo, cuándo y por qué se constituyó el Clúster de la Industria Química de las Illes Balears?
La Asociación de Fabricantes de Productos Químicos siempre había sido muy activa. De hecho, fue la primera asociación empresarial, en 1990, que firmó un convenio con la Universidad para realizar el control de calidad de sus productos químicos. Después, en el año 2000, fue el primer colectivo empresarial de Balears que impulsó un plan sectorial de calidad junto con Ministerio de Industria. En colaboración con el IDI -ahora ADRBalears-, en 2010 realizamos un estudio para ver si este sector podría ‘clusterizarse’; es decir, si podría reenfocar su actividad principal hacia la innovación. Finalmente, eso sucedió en los inicios de 2013, y a partir de ese momento ya actuó como Clúster de la Industria Química de las Islas Baleares.
Afirman ustedes que el objetivo del Cluster es «fomentar la innovación, la sostenibilidad y la cooperación entre los diferentes agentes del sector para impulsar la competitividad y la transición verde y digital de la industria química balear». ¿Cómo se concreta ese objetivo?
Ante todo, trabajando mucho, porque en Balears no existe una cultura tradicional de colaboración empresarial. De hecho, la gente de fuera dice que las empresas de Mallorca son muy individualistas, y en parte es cierto. Por lo tanto, diría que un clúster de cualquier sector en nuestra Comunidad, está acostumbrado a remar contra corriente. En todo caso, se trata de buscar juntos la mejor competitividad. Existen teorías económicas sobre clústeres y competitividad demostradas, y en la Unión Europea es un fenómeno de éxito con más de mil constituidos. ¿Por qué? Porque parten de la base de que si tú eres capaz de generar entre las empresas el nivel de confianza suficiente para que se abran unas a otras, van a compartir al 100% las mismas preocupaciones y mismos problemas. Y ahí llega la pregunta clave: ¿Qué diferencia a una patronal, que también defiende colectivamente los intereses sectoriales, de un cluster? La innovación. Una patronal se junta cuando tiene un enemigo común, todas las patronales funcionan muy bien cuando existe ese enemigo común. Las patronales, por tanto, son esencialmente reactivas a los problemas. Sin embargo, un cluster obligatoriamente es proactivo: nosotros tenemos la obligación de investigar no solo sobre tecnología, sino también sobre tendencias para avanzarnos en aquellos aspectos que mejoren la competitividad. Y además debemos provocar que las empresas colaboren para realizar proyectos conjuntos. Por lo tanto, las tres grandes claves de un clúster son innovación, colaboración y proyectos. Como cluster manager, mi gran preocupación es que estos tres platos giren a cierta velocidad y sean activos.
¿Con qué actuaciones o ejemplos se concreta esa filosofía?
Cuando tienes una asociación empresarial sectorial, tratas los temas que interesan a la mayoría de los asociados o que son un problema para la mayoría de ellos. Pero cuando trabajas en clave de clúster, ya no hablas exactamente de un sector, sino que hablas de una cadena de valor. Nuestros empresarios asociados no tienen todos el mismo IAE o CNAE, sino que están cercanos. Entre nuestros socios tenemos suministradores de materias primas, fabricantes de producto, envasadores, pero también contamos con distribuidores de productos de higiene y limpieza, controladores o consultoras sanitarias y ambientales, que son los evaluadores de la condición higiénica y de salud pública en el turismo, con ingenierías y empresas que construyen infraestructuras turísticas relacionadas precisamente con aguas recreativas, parques acuáticos, piscinas… Por tanto, ésta es nuestra cadena de valor
¿De qué forma articulan sus investigaciones y proyectos?
Como metodología de trabajo establecemos unas comisiones enfocadas a las referidas subáreas dentro de la cadena de valor. Una es de agua y tecnología; otra de laboratorios y salud pública; otra es de producto local y una -creada más recientemente- está enfocada en los procesos de internacionalización. A partir de la creación de estas unidades de trabajo, intentamos generar desde la oficina del Clúster una inmersión estratégica: reunimos a esas personas, les lanzamos una prospectiva que hemos hecho con nuestro criterio profesional y les decimos: 'Señores, eso es lo que pasará dentro de cinco años y para llegar al objetivo hay que transitar un camino’. ¿Cómo? Generando una serie de proyectos tractores para que tiren de las empresas hacia un destino en el que teóricamente serán competitivos. No siempre acertamos en las predicciones y no siempre acertamos en los proyectos, pero lo intentamos con toda la intensidad.
¿Cuál es el grado de acierto de los referidos proyectos?
En 2023 celebramos el décimo aniversario del Cluster e informamos cuál había sido el impacto de nuestra actividad en nuestros socios: registraban -de media- un 42% más de actividad económica (facturación) y tenían un más 35% de beneficios. En nuestra trayectoria, hemos invertido en I+D+i y en participación en proyectos europeos. En estos diez años hemos realizado más de 25 proyectos temáticos (algunos de ellos tractores y otros de acompañamiento). En conjunto estoy satisfecho, a pesar de un par de ‘fracasos’ (sí, podemos hablar de fracasos porque de los ellos también se aprende).
¿Cuáles son esos fracasos?
En Balears seguimos padeciendo dos anomalías territoriales importantes, que no me canso de repetir en los foros públicos. Una es que Balears es la única comunidad autónoma de España que no tiene ningún centro tecnológico, con lo que se hace muy difícil que las empresas puedan validar y experimentar tecnologías en un entorno suficientemente preparado. ¿El ParcBit? Es un parque tecnológico, un espacio, pero no un centro tecnológico (público-privado) en el que se lleva a cabo I+D+i.
¿Y el segundo fracaso al que aludía...?
Otro fracaso es que todo el cloro que necesitamos para potabilizar el agua de Balears lo obtenemos de la península. El cloro -industrialmente- se fabrica a partir de energía eléctrica y sal; es un proceso muy sencillo, que en términos técnicos se denomina electrólisis salina. El caso es que no hemos sido capaces de convencer ni a la Administración Pública ni a un inversor privado para que se implicara e invirtiera en ello, porque es verdad que necesita dinero para hacer inversión inicial, pero después el producto sale mucho más económico que transportarlo en barco. En diez años no hemos sido capaces de convencerlos para que Balears tenga soberanía industrial en este producto estratégico. Ahora, en Palma, se presenta una oportunidad de cambio importante. Emaya estaba clorando el día de hoy con cloro gas llevado en cisternas, lo cual es una práctica peligrosa y prohibida en algunas comunidades, como es el caso de Canarias. Parece que su almacenamiento ya no será posible y deberán estudiar alternativas. Quizá sea ahora el momento de la electrólisis.
¿Hasta qué punto sufre Balears problemas de abastecimiento de agua?
Me referiré de nuevo al acto conmemorativo del décimo aniversario del Clúster, en 2023. Entonces, en mi intervención, dije que el problema del agua era el mayor y más importante que tenía esta comunidad autónoma; y lo sostengo a día de hoy. Es verdad que el Govern actual ha escuchado y la propia presidenta, Marga Prohens, en el acto de presentación del proyecto europeo Water, safe and reuse, afirmó que ésta sería la legislatura del agua. En ese sentido, se han movilizado cerca de 200 millones de euros hacia la Conselleria de la Mar y del Agua para enfrentar el problema. Hay mucho trabajo por hacer. Disponer de agua potable, en cantidad y calidad suficiente es un derecho recogido por la ONU en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) . De hecho, el agua debería ser gratis, no así los costes asociados (captación, tratamiento, depuración). La directiva europea del agua obliga a repercutir esos costes en el precio del agua. En España, solo se repercute alrededor de 60%-70% de esos costes; por tanto, solo por eso, el coste del metro cúbico de agua subirá en los próximos años.
Suscríbete para seguir leyendo
- Nabil Kasasni, encargado de una tienda de recambios: 'Las balizas V16 de calidad sí deben conectarse a la aplicación de la DGT, desconfiad de las baratas
- Guerra abierta por el mercadillo navideño de sa Feixina: los vecinos replican a las patronales de comercio que es un parque público
- Plaga del cangrejo azul en Mallorca: Autorizan a capturarlo en todas las aguas insulares para combatir su proliferación
- Maria Francisca Perelló, directora de la Fundación Rafa Nadal: 'Me emociona cuando veo que un niño con pocos recursos mejora gracias a nuestra ayuda
- Rata Market de Nadal en el Palacio de Congresos de Palma
- Pablo Luna Fra, oncólogo en Son Espases: 'La mayoría de tumores de páncreas se diagnostican cuando ya no se pueden operar
- Las tiendas de antigüedades se extinguen en Palma: de nueve en una calle a solo tres en toda la ciudad
- Joan Bibiloni: «Me parece patético que se vendan entradas para un concierto dentro de un año y medio y encima se agoten»