Eticentre: cuando lo importante no es el ‘qué’ sino el ‘cómo’
La entidad, constituida en 2003, mantiene sus valores fundacionales, que tienen que ver con la responsabilidad y la sostenibilidad. Sus gestores apuntan que «son más necesarios que nunca»

De izq. a dcha., Juanjo Caldés, Xesca Martí y Miguel Ángel Benito / Guillem Bosch
Eticentre es una entidad cuyos valores pueden proclamarse en mayúsculas en los tiempos actuales, en los que términos como guerra, crispación, corrupción, polarización e individualismo tienen gran impacto en la sociedad y, por tanto, así lo reflejan también -a diario- los distintos medios de comunicación.
Activos ha reunido en torno a una mesa a tres representantes de Eticentre para tratar de sus orígenes, su evolución y su papel en la sociedad (y en el mundo empresarial) actual: el presidente, Miguel Ángel Benito (director general de Flor d’Ametler-Tot Herba), la vocal Xesca Martí (directora de Fundació Deixalles) y el tesorero Juanjo Caldés, responsable del área institucional y ‘Estalvi ètic’ de Colonya-Caixa Pollença.
Para empezar, Benito refiere la razón de ser y los orígenes de la entidad. «Eticentre es una ONG sin ánimo de lucro, constituida en 2003, cuyo objetivo es incorporar criterios éticos en el mundo de los negocios y la empresa». Es decir, Eticentre nació antes de la gran crisis financiera de 2008, y «ya había entonces personas con visión de futuro sobre cuál debía ser el centro sobre el que gravitara la empresa, como ha quedado de manifiesto años después».
Caldés añade: «Este punto es clave. Muchas personas del mundo empresarial, de naturaleza y dimensión muy diferente, se anticiparon a una situación de crisis. Es más, no solo se avanzaron, sino que la superaron. Fueron aquellas empresas y entidades que tenían muy integrada la responsabilidad social y las buenas prácticas. El mensaje que emana de ello es relevante: hacer las cosas bien siempre será lo mejor».
Enfatizando en la materia, Martí señala que «es cierto que esos valores otorgan una cierta solidez. Y creo que, como entidad social, en su momento y en el seno de la Red de Economía Social y Solidaria (REAS), ya inicialmente existía en esa idea de transformar poco a poco las cosas».
.En los propios orígenes de Eticentre, los tres interlocutores apuntan un nombre clave como alma mater de la entidad: Toni Pons, que estuvo varias décadas al frente de Fundació Deixalles y fue una figura muy comprometida con las causas sociales. «Él fue quién nos unió y nos juntó. Fue un precursor en muchos terrenos; por ejemplo, en el ahorro ético», indican. «Creo que en aquellos momentos -anota Martí- Toni vio que para transformar el mundo era imprescindible incorporar la banca al mundo empresarial y que también debía cosechar la semilla de transformación dentro de las empresas. Porque las empresas forman parte de la sociedad. Fue un innovador: supo ver que la vertiente social también era posible dentro de la empresa, porque muchas ya tenían esas inquietudes sociales».
Han pasado más de 20 años tras la constitución de Eticentre. A lo largo de esos años se han ido sumando entidades y empresas de sectores dispares, lo cual, según Benito, es algo remarcable. «Al inicio éramos solamente cinco o seis corporaciones; afortunadamente, con el tiempo, hemos ido creciendo en número: en la actualidad forman parte de Eticentre 27 empresas y entidades».
Una de las grandes riquezas de la entidad, añade, es la disparidad de ámbitos de actividad de los asociados: entidades financieras, entidades sociales, hoteles… «Nuestra aspiración, en todo caso, es que los dirigentes de esas empresas y entidades integradas en Eticentre tengan la vocación de incorporar nuestros valores en su día a día. Pero incorporarlos no para poder tener una etiqueta, sino incorporarlos en el alma de sus respectivos negocios».
Sobre este particular, Caldés subraya: «De hecho, no otorgamos certificaciones ni ningún tipo de distintivo porque no se trata de eso. Se trata de sentir esos valores y esos principios». Benito vuelve a tomar la palabra para comentar que «Eticentre se rige por unos códigos éticos y hacemos unas evaluaciones muy sencillas para que cada cual pueda autoevaluarse y ver cuál es su nivel de compromiso. Lo hacemos de una manera sencilla porque nos debemos a las pequeñas y medianas empresas, que son el alma del tejido empresarial de las Islas».
Preguntados los tres interlocutores por la sensibilización social respecto a los valores éticos por los que aboga Eticentre, su presidente afirma: «Creo que sí, hay mayor inquietud social y también en las empresas. Por ello, hemos ido creciendo en número de socios, que son los que sustentan la actividad y el presupuesto anual de la entidad, más allá de alguna aportación puntual de la Administración». Martí se suma a la cuestión para comentar que «veo a personas de sectores empresariales sensibilizados abriendo camino en ese terreno: o constato en la colaboración, por ejemplo, con Fundació Deixalles. Por tanto, sí creo que hay una evolución positiva en ese sentido y una creciente sensibilidad positiva, lo cual no significa que ya se haya conseguido todo aquello que pretendíamos, ni con la rapidez que hubiéramos deseado. Siempre queda trabajo que hacer”.
Martí añade un punto clave: «Me gusta utilizar el término ‘equilibrio’. Nosotros gestionamos el trabajo de personas de toda condición y de todas las edades. Veo a diario gente joven muy potente, mucho más preparada que yo y con una visión de la vida probablemente muy distinta a la mía». Por su parte, Caldés asevera: «A veces puede parecer que cuesta observar esa sensibilidad creciente, pero existe, porque hay muchas personas que comparten valores. Están ahí, sin duda».
Los grandes ejes de actuación de Eticentre en la actualidad son tres: el área humana (las personas), el medio ambiente y la relación con los proveedores y con la sociedad en general.
Así las cosas, «la empresa no puede vivir de espaldas a la realidad de la sociedad en la que opera. Siempre digo que el mayor valor que tiene una empresa no es el inventario, sino las personas. Uno puede tener una gran empresa, situada en un edificio impresionante, pero si esa empresa no cuenta con un buen equipo humano no tendrá futuro. En contrapartida, una empresa que lo esté pasando mal, si tiene un buen equipo humano saldrá adelante con toda seguridad», expresa Benito. A su lado, Caldés rememora que «hace un tiempo asistí a una ponencia sobre Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y el ponente escribió la siguiente fórmula: ‘RSC=R+I’. Es decir, la RSC es igual a la suma de las responsabilidades individuales, algo con lo que subrayó la importancia de las personas que integran una empresa o entidad».
En Eticentre se habla de crecimiento responsable. «Yo le añadiría el adjetivo ‘sostenible’», explica Caldés, avalado por su rol Colonya, «porque debemos saber crecer para poder dar la respuesta que se espera de nosotros, y si no lo hacemos de manera sostenible, mal iremos. Tener una cultura de valores sólida es sin duda el mejor pilar en el que asentarse. Sin eso, uno no tiene dónde agarrarse».
En este mismo sentido, Xesca Martí argumenta: «En muchas ocasiones tendremos que transformarnos para ser medioambientalmente responsables, y eso conllevará poner límites, y no hablo sólo de las cifras de turistas, sino también del aumento poblacional de nuestra comunidad».
En el ánimo de sumar por conseguir un mundo más justo, equilibrado, igualitario y sostenible (en la empresa y en la sociedad globalmente hablando), desde Eticentre valoran como una gran amenaza las fake news. «Suponen -argumenta el presidente- una preocupación mayúscula, porque crean odio y separación. Debemos luchar para que los mensajes de odio no se impongan de esta manera . Deberíamos fijarnos y recoger el espíritu de nuestro Ramon Llull y fijarnos en lo que nos une, y no en lo que nos separa».
En definitiva, resume Benito, «en Eticentre ponemos los valores éticos en el centro. Es nuestra responsabilidad con la sociedad que nos ha ayudado a crear nuestros proyectos».
Pros y contras de la Inteligencia Artificial
La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en nuestro mundo es percibida con mayor o menor optimismo según la visión de cada persona. Así las cosas, Miguel Ángel Benito subraya que «viendo la importancia creciente de la IA, ya el año pasado organizamos una jornada en la que intervino como ponente Néstor Bustincel, una autoridad europea en la materia. Por su parte, Juanjo Caldés señala que «la IA debe observarse como una herramienta de trabajo más, y debemos enfocarnos en obtener de ella la parte más positiva, actuando desde el sentido común y la coherencia en todo momento».
Sin embargo, Xesca Martí señala: «Tengo una gran preocupación al respecto de la IA. Sé que es una herramienta más y que ha llegado para quedarse, pero a mi modo de ver tiene el gran peligro de que siempre está basada en cosas que han pasado, y, por ejemplo, en cuestiones de género, los relatos son muy sesgados, incluso machistas en ocasiones. Otro tanto puede ocurrir con respecto a la inmigración o a los colectivos vulnerables... Es decir, que es un herramienta que hay que controlar muy de cerca y corregir sus sesgos».
Por otra parte, la directora de Fundació Deixalles comenta que «en relación con el cambio climático, la Inteligencia Artificial consume muchísima energía. Internamente, en Deixalles hemos redactado un documento con unas normas respecto al buen uso de la IA». Atento a la reflexión, Benito insta a Martí a hacer extensivo ese documento para ser aplicado, también, en Eticentre.
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