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Nueva fase de la regulación europea

La banca acelera el uso de IA mientras Europa endurece las reglas: “No sustituirá el juicio profesional en decisiones relevantes”

El sector bancario refuerza el control de una inteligencia artificial que ya llega al crédito y al fraude

Imagen de las fachadas del Banco Santander, BBVA y CaixaBank, los tres principales bancos españoles.

Imagen de las fachadas del Banco Santander, BBVA y CaixaBank, los tres principales bancos españoles. / MONTAJE

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid

La banca española pisa el acelerador en el uso de inteligencia artificial justo cuando la Unión Europea activa una nueva fase del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act). Desde el pasado 2 de agosto comenzaron a aplicarse las obligaciones de transparencia para determinados sistemas de IA, incluidas las que buscan que los ciudadanos sepan cuándo están interactuando con una máquina.

El cambio llega cuando la tecnología ya ha dejado de ser un experimento para convertirse en una herramienta con presencia en procesos bancarios reales. Crédito, fraude, gestión del riesgo, conocimiento del cliente (KYC) y atención al usuario son algunos de los ámbitos en los que las entidades están incorporando soluciones de inteligencia artificial.

El caso de Banco Santander permite medir la dimensión de esta transformación. La entidad cuenta con más de 280 agentes de automatización en producción y utiliza IA en ámbitos como crédito, fraude, KYC y operaciones. En España, además, emplea machine learning (aprendizaje automático que enseña a los ordenadores a aprender de los datos y mejorar por sí solos, sin necesidad de recibir instrucciones) y datos en tiempo real durante el alta de nuevos clientes para valorar su elegibilidad para determinados productos financieros.

La apuesta tiene también una dimensión económica. Santander se ha marcado el objetivo de generar más de 1.000 millones de euros de valor de negocio con IA entre 2026 y 2028 y alcanzó 35 millones durante el primer trimestre de 2026. El banco también ha extendido el acceso a herramientas de IA a sus 185.000 empleados.

Crédito bajo mayor control

Precisamente los usos que pueden afectar a la situación económica de una persona son los que concentran mayor atención regulatoria. La ley europea de IA (AI Act) considera de alto riesgo determinados sistemas utilizados para evaluar la solvencia de personas físicas o facilitar el acceso al crédito. Estas aplicaciones estarán sujetas a exigencias reforzadas sobre gestión de riesgos, calidad de los datos, trazabilidad, documentación, supervisión humana, precisión y ciberseguridad.

Aquí aparece uno de los principales matices de la nueva fase: la actualización del 2 de agosto no obliga a que toda la IA bancaria cumpla de golpe todas las exigencias de los sistemas de alto riesgo. Tras el acuerdo europeo sobre el denominado AI Omnibus, las obligaciones para determinados usos de alto riesgo de este ámbito tienen un calendario posterior, con aplicación desde diciembre de 2027.

Fuentes de CaixaBank explican que están reforzando el control de todo el ciclo de vida de sus sistemas mediante inventario, clasificación regulatoria, evaluación de riesgos, supervisión humana y seguimiento posterior al despliegue. En materia de solvencia y acceso al crédito, la entidad señala que la IA sirve para apoyar los procesos, pero “no para sustituir el juicio profesional en decisiones relevantes”.

La entidad también ha creado una Oficina de Inteligencia Artificial para todo el grupo, con funciones de gobernanza, operación, estrategia y cultura, y cobertura sobre el ciclo de vida de las soluciones de IA.

El cambio también llegará a las aplicaciones. CaixaBank ha extendido un agente de IA a sus canales digitales para acompañar a los clientes en la contratación de productos, después de haberlo probado inicialmente con préstamos preconcedidos.

En estos casos entra en juego una de las novedades más visibles del AI Act: cuando una persona interactúe directamente con un sistema de IA, deberá ser informada de que está hablando con una máquina, salvo que resulte evidente por las circunstancias. Las obligaciones de transparencia del artículo 50 comienzan a aplicarse este 2 de agosto.

La banca pide margen

Para Lucía Pacheco, responsable de Regulación Digital de BBVA, el debate ya no consiste en decidir si hay que regular la inteligencia artificial, sino en “cómo aprovechar su potencial garantizando la confianza y la seguridad”. La entidad considera que la gestión del riesgo y la gobernanza propias del sector financiero pueden convertirse en una ventaja competitiva en la adopción de esta tecnología.

BBVA también valora positivamente el aplazamiento de parte de las obligaciones para los sistemas de alto riesgo, al considerar que ofrece mayor seguridad jurídica y plazos más realistas para aplicar un marco complejo.

A este reto regulatorio se suma el tecnológico. Miguel López, de Barracuda Networks, empresa de ciberseguridad y protección de datos, advierte de que la expansión de la IA en banca obliga a reforzar también la ciberseguridad, la trazabilidad y el control de los datos y modelos, especialmente cuando estas herramientas intervienen en crédito, fraude, evaluación de riesgos o KYC.

Por tanto, la nueva fase del reglamento europeo de IA no supone que los bancos tengan que detener su apuesta por la inteligencia artificial. Más bien ocurre lo contrario: la banca está acelerando su despliegue mientras Europa eleva el nivel de control. El desafío será demostrar qué hace cada sistema, con qué datos trabaja, qué riesgos presenta y, sobre todo, quién mantiene la responsabilidad cuando una IA interviene en decisiones que afectan al dinero de un cliente.

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Fuente: El Periódico

TEMAS

  • Inteligencia artificial
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