Foro Económico y Social del Mediterráneo
Baleares, el laboratorio de la sostenibilidad
Palma coge el testigo de Barcelona y será la sede en 2027 del cuarto Foro Económico y Social del Mediterráneo

Desafíos inmobiliarios en Baleares / Guillem Bosch
«Balears permite leer los grandes retos mediterráneos desde una realidad especialmente intensa: un territorio insular, limitado, altamente turístico y expuesto al cambio climático, donde cada decisión sobre recursos, movilidad, vivienda, energía o talento afecta directamente a la competitividad y a la habitabilidad. Por eso, la sede balear del Foro Económico y Social del Mediterráneo puede plantearse como un laboratorio mediterráneo de interdependencias: no se trata de abordar ocho temas separados, sino de entender cómo todos ellos se conectan en una misma agenda de prosperidad, sostenibilidad y bienestar».
Son palabras del doctor en Economía de la Universitat de les Illes Balears (UIB) Antoni Riera acerca de la idoneidad de Palma como sede, el año que viene, de la cuarta edición de este encuentro organizado desde 2024 por Prensa Ibérica, tras tomar el relevo de Barcelona esta misma semana y después de Valencia (2024) y Málaga (2025). Riera, en tanto que comisario del Consejo de Balears del foro, ha moderado varias mesas redondas en los últimos meses para abordar en profundidad el problema de la saturación de vehículos en el archipiélago.
Por su parte, el alcalde de la ciudad, Jaime Martínez, se muestra satisfecho y esperanzado ante el hecho de que Palma sea, en efecto, la sede elegida para albergar la cita en 2027. «Constituye un honor que la capital de las Balears tenga la oportunidad de acoger la próxima edición del Foro Económico y Social del Mediterráneo. Palma aspira a que el próximo foro sea una oportunidad para situar en el centro del debate mediterráneo cuestiones como la sostenibilidad urbana, la gobernanza de los destinos turísticos, el acceso a la vivienda, la transformación digital, la competitividad económica y los desafíos específicos de los territorios insulares». Y agrega: «Asumimos esta responsabilidad con la convicción de que nuestra ciudad puede aportar una mirada singular a los grandes debates que hoy ocupan a nuestras ciudades y nuestras regiones».
Igualmente, el presidente de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), Javier Vich, anota que «la elección de Palma como sede del cuarto Foro Económico y Social del Mediterráneo supone también un reconocimiento a una transformación que el sector hotelero lleva impulsando desde hace más de una década, a través del reposicionamiento de la planta. Hace tiempo entendimos que el reto no era crecer más, sino generar más valor. Y generar valor significa generar más empleo estable, inversión, oportunidades y bienestar al conjunto de la sociedad sin necesidad de aumentar la capacidad alojativa».
Desafíos inmobiliarios
Una de las cuestiones que ha abordado el Foro en sus distintas ediciones son los desafíos inmobiliarios sostenibles. En el caso de Balears, el problema de acceso a la vivienda (bien en régimen de propiedad, bien en régimen de alquiler) es muy acuciante, sobre todo en Mallorca y Ibiza, hasta el punto de que compromete seriamente la llegada a las islas de trabajadores (camareros y cocineros pero también médicos y profesores) en la temporada turística.
Así las cosas, Vich subraya que «el acceso a la vivienda, la disponibilidad de alojamiento para trabajadores y la atracción y la retención de talento forman parte de los grandes retos que afronta Mallorca». «Precisamente por ello –añade– hemos comenzado nuevas líneas de trabajo».
Abundando en la materia, Riera indica que «la vivienda se ha convertido en una condición central de competitividad y cohesión». «En Balears, el gasto anual asociado a la vivienda representa el 37,4% del gasto familiar total, el porcentaje más elevado entre comunidades autónomas. Por eso, la vivienda no puede leerse solo como mercado residencial, sino como asequibilidad residente», añade. En su opinión, «hay que trabajar para convertir la vivienda en una condición de desarrollo turístico sostenible y de competitividad regional».
Escasez de agua
Balears también ha sufrido en los últimos años la amenaza de falta de abastecimiento de agua, hasta el punto de llegar a situaciones de alerta en distintos municipios. Este problema se produce tras temporadas de sequía, agravada por la falta de lluvias continuadas y por la masiva presión demográfica y turística que sufre la comunidad, especialmente durante los meses de verano.
En relación con este asunto capital, el gerente del Clúster de la Industria Química de las Islas Baleares (CLIQIB), Joan Miquel Matas, señala que «el problema del agua es el mayor y más importante que tiene esta región. Disponer de agua potable, en cantidad y calidad suficiente, es un derecho recogido por la ONU, en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). De hecho, el agua debería ser gratis, no así los costes asociados (captación, tratamiento, depuración)». Y anticipa: «La directiva europea del agua obliga a repercutir esos costes en el precio del agua. En España, solo se repercute alrededor de 60%-70% de estos; por lo tanto, solo por eso, el coste del metro cúbico de agua subirá en los próximos años».
Ciclo circular
En la misma línea, Riera subraya que la estrategia balear debe pasar de gestionar escasez a construir un ciclo circular, eficiente y resiliente. Admite, en todo caso, que en Balears «el agua expresa con claridad los límites físicos del territorio. El archipiélago ha avanzado en reutilización – el agua tratada destinada a este uso alcanza el 45,4%–, pero el margen de mejora sigue siendo amplio ante la presión estacional, la sequía y la fragilidad de los acuíferos».
Cabe subrayar que en diciembre de 2025 se celebró en Mallorca la tercera edición del Fórum Agua y Turismo, organizado conjuntamente por el Clúster de la Industria Química de las Islas Balears y la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca. La jornada reunió a representantes del sector turístico, de la Administración pública y a varios expertos para tratar sobre la gestión sostenible del agua.
«Nosotros no conseguiremos aumentar el ahorro de agua en el turismo solo por normativa, teniendo en cuenta además que algunas son de difícil aplicación, sino que intentamos que el empresario lo haga por convencimiento. Hay tres argumentos claros para ello: reduce su factura, hace un bien al territorio y ve cómo se beneficia su política de responsabilidad corporativa», argumenta con rotundidad Matas.
En el capítulo de industria e innovación tecnológica, Vich refiere que a menudo se habla también de diversificación o de cambio de modelo como si fueran objetivos pendientes. «Sin embargo –enfatiza–, muchas de esas realidades ya existen. Mallorca cuenta hoy con un ecosistema empresarial, tecnológico y de servicios altamente especializado que ha crecido alrededor de la actividad turística y que trabaja para mercados de todo el mundo. Empresas vinculadas a la tecnología, la distribución, la conectividad, la gestión de datos, la comercialización o la sostenibilidad desarrollan desde Balears soluciones que exportan conocimiento mucho más allá de nuestras islas. La innovación tecnológica no es algo ajeno al turismo; en gran medida ha surgido a su alrededor».
Respecto a la transición energética y sustentándose en datos, Riera parte de la premisa de que en Balears se observa una brecha clara: la generación local de energía renovable se mantiene en torno al 4,6%-4,7% del consumo final, lejos del 24,5% al que debería aspirar en 2030 para cumplir con la legislación autonómica. «El reto no es solamente producir energía limpia, sino también hacerlo de una forma compatible con el territorio, el paisaje y la seguridad de suministro», resume.
Mejorar antes que renunciar
A modo de conclusión, Riera destaca que «en un archipiélago, todo está conectado». «Cada decisión sobre recursos afecta a la competitividad; cada decisión turística afecta a la vivienda; cada decisión energética afecta al territorio; cada decisión urbana afecta a la cohesión social. Por ello, Balears puede ofrecer al Mediterráneo una lectura anticipatoria: cómo sostener prosperidad y bienestar cuando los límites físicos del territorio ya forman parte de la vida cotidiana», argumenta.
Sumándose a ese espíritu de compartir conocimiento y know-how made in Mallorca o made in Balears a otras comunidades, Vich concluye: «Uno de los principales aprendizajes que puede aportar Mallorca al conjunto del Mediterráneo es que la transformación no consiste en renunciar a lo que uno es, sino en mejorar continuamente sobre las fortalezas que ya tiene. Inversión, innovación, diálogo social y colaboración han sido las herramientas que nos han permitido avanzar. Y probablemente seguirán siendo las más importantes para afrontar los retos del futuro».
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