Loren Carrasco, vicerrectora de Innovación y Transformación Digital de la UIB: «Trabajamos con empresas e instituciones para impulsar la innovación»
Se licenció en Ingeniería y Telecomunicaciones en la Universidad de Barcelona (UB). Después de trabajar en el sector privado, se incorporó a la UIB como docente en 1998. Fue durante seis años directora de la Escola Politècnica. Se declara una enamorada de la naturaleza

Loren Carrasco, en las inmediaciones de Son Lledó / Manu Mielniezuck
¿En qué consiste su trabajo como vicerrectora de Innovación y Transformación Digital en la UIB?
En mi vicerrectorado nos ocupamos de dos áreas muy diferentes. Una es la innovación, que es un área orientada hacia el exterior, puesto que intenta ser un punto de entrada del tejido empresarial y de las instituciones hacia la universidad. En este sentido, nos relacionamos con los clusters empresariales y con las distintas asociaciones para impulsar y promocionar la innovación. Mi trabajo se coordina completamente con la Fundació Universitat-Empresa de les Illes Balears (FUEIB). De hecho, yo soy la persona dentro de la universidad que se encarga de coordinar el trabajo entre la UIB y la FUEIB. La segunda área de mi responsabilidad (que nada tiene que ver con la primera) es la digitalización; es decir todo lo referido a los sistemas informáticos de la universidad.
Bajo sus competencias está también la Oficina de Transferencia de Conocimiento (OTC) ¿Cuál es su cometido y su objetivo?
El objetivo más importante de la Oficina de Transferencia de Conocimiento es que el conocimiento que se obtiene a través de la investigación y la innovación que se hace en la universidad pueda llegar al conjunto de la sociedad. ¿Cómo puede hacerse eso? De muchas maneras. Por ejemplo, a través de una spin-off creada por la iniciativa de profesores, de alumnos o por una mezcla de ambos. Otra posibilidad es que la empresa logre una patente de su producto (un medicamento o un prototipo, por poner un ejemplo) que pueda adquirirse y usarse por parte de una empresa. Por otro lado, también se puede actuar a través de colaboraciones entre los investigadores y las empresas.
¿Cuánto camino queda por recorrer en ese terreno? O, dicho de otro modo, ¿cuánto se ha avanzado?
En mi opinión, la innovación y la transferencia de conocimiento son la asignatura pendiente de la universidad española. El sistema universitario español, por varias razones, no es especialmente ‘amigable’ respecto a su entorno, para favorecer esa transferencia de conocimiento, en términos globales. Se debe mejorar en ese terreno, y es lo que estamos intentando. Así, en los últimos cinco años hemos pasado de gestionar dos millones de euros a diez millones. Aun con eso, lo cierto es que hay mucho margen de mejora, porque -por ejemplo- sigue habiendo gran parte de los investigadores universitarios cuyas investigaciones no han llegado al conjunto de la sociedad. Cuando digo que estamos manejando diez millones de euros, quiero aclarar que ese dinero se utiliza para múltiples fines: becas de estudiantes, para contratos predoctorales, para que los investigadores jóvenes empiecen a trabajar, para pruebas de laboratorio, materiales y un largo etcétera. Una de nuestras preocupaciones más importantes es promocionar la relación con la empresa privada. Así, intentamos incrementar el número de contratos con la empresa y cada vez nos vamos acercando más, siendo proactivos. También en ese capítulo constatamos mejoras claras: tras ir aumentando cantidades año tras año, ahora estamos en 1,8 millones de euros.
¿Qué mensaje trasladaría a las empresas que no están vinculadas con la UIB o que dudan si hacerlo? ¿Qué beneficios como empresa pueden conseguir?
Les diría que si tienen una idea, cuando menos vengan a vernos, a hablar con nosotros y que nos conozcan. Así podrán evaluar las distintas vías de colaboración. Quiero subrayar que tenemos un nuevo portal web pensado específicamente para las empresas e instituciones, el portal de empresa de la UIB, que se estrenó hace dos semanas. Está pensado específicamente y en concreto para las empresas, usando su lenguaje. En ese portal, les ofrecemos una visión completa de todo aquello que desde la UIB les podemos ofrecer: formación corporativa, ayuda en la captación de talento (tanto para prácticas como ofertas laborales), colaboración con investigadores, una lista de patentes o resultados que se pueden licenciar, colaboración con nuestras spinn-off. Si son start-ups, les podemos ofrecer que se alíen con la UIB con condiciones ventajosas para usar nuestros servicios. Hablamos, por tanto, de un abanico muy amplio en relación a lo que la UIB puede ofrecer al tejido empresarial de nuestra Comunidad. Como vicerrectora asisto a bastantes reuniones con asociaciones empresariales; quizás soy de las personas de la universidad que más se ve con empresas, y constato en todo caso que una de sus principales demandas es que no saben a quién dirigirse en la UIB. Ante eso, el portal de empresas se identificó como uno de los objetivos estratégicos y, de hecho, está contemplado dentro del Plan Estratégico de la UIB 2023-2027.
Han catalogado todos los servicios que presta la UIB. ¿Cuántos son?
Desde la Universitat de les Illes Balears se ha hecho un esfuerzo para catalogar todos los servicios que se ofrecen, para dar una visión de todo el conocimiento que existe en la propia universidad. Y se han catalogado más de 250 servicios. Son servicios que, por su naturaleza, no van a ofrecer las empresas, con las que -obviamente- no competimos. Hablo, por ejemplo, de encargar un estudio pormenorizado de una ley o de un prototipo de un robot. El espectro es muy amplio y está pensado para todo el conjunto de la sociedad: empresas, instituciones, tercer sector, fundaciones, ONG...
Y las patentes, ¿qué resultados ofrecen? ¿Qué importancia tienen?
Es importante resaltar las familias de patentes que tiene la universidad. Cuando un resultado de investigación se considera que puede ser interesante para la industria, es fundamental proteger a los inventores, lo cual se consigue precisamente a través de las patentes. Cabe decir que tenemos una tasa de licenciamiento de las patentes muy alta para la universidad española, superior al 30%. En ese campo, evidentemente, tiene mucha relevancia el sector biotecnológico, cuyas empresas están muy habituadas a trabajar con patentes. Pero otros sectores no lo están tanto, y deberían pensar qué puede representar disponer de un producto o servicio que no ofrece nadie más y de esta manera puede obtener un valor diferencial claro respecto de la competencia.
A título de ejemplo, ¿qué otros sectores empresariales podrían pensar en acceder a patentes? ¿Por qué?
Diría, por ejemplo, la construcción. Es un sector en el que puede haber patentes; puede haberlas de materiales, de sensores… Es un sector que todo el mundo conoce, del que todos vivimos. Y si una empresa constructora consigue una patente (por ejemplo) de un material que permite un aislamiento óptimo, y es económico en su producción, puede ganar mucha cuota de mercado.
Háblenos de las microcredenciales...
En la UIB, no solo se ofrecen grados y másteres oficiales, también se ofrece todo un conjunto de cursos, muchas veces más breves. Y ahora, con la nueva Ley de Universidades (LOSU), tenemos una nueva modalidad que son las microcredenciales. Están pensadas para que instituciones, empresas, ONG acudan a la UIB con una necesidad de formación específica, que puede ser un curso muy especializado.
El mecenazgo, una forma de colaboración de las empresas
La vicerrectora de Innovación y Transformación Digital explica que la Fundació Universitat-Empresa de les Illes Balears (FUEIB) coordina todas las acciones de mecenazgo que tienen que ver con la universidad. «Eso significa -detalla Carrasco- que una empresa, institución o incluso un particular puede realizar una donación a la universidad; además, si tienen idea de establecer un acuerdo con la UIB a través de una aportación que no sea propiamente una donación, sino recibiendo una contraprestación, esa colaboración puede materializarse, por ejemplo, en una cátedra universidad-empresa».
Sobre esta materia, la vicerrectora subraya que «las cátedras permiten dar mucha visibilidad a un problema que preocupa a una empresa o institución», que es quien propone su constitución, lo cual recibe un veredicto positivo o negativo según el análisis de la UIB. En la actualidad, en la Universitat de les Illes Balears hasta 18 cátedras, que permiten que haya instauradas otras tantas líneas de investigación orientada a cada cuestión.
Pero la figura del mecenazgo no queda circunscrita a las cátedras, sino que el abanico es mucho más amplio: permite además y, entre otras posibiliidades, la constitución de becas para estudiantes, la definición de premios o la realización de jornadas y seminarios.
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