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Foro Económico y Social del Mediterráneo

El transporte público no logra sacar coches de las calles de Palma

El transporte público bate récords en Palma, pero no reduce coches: entran hasta 14.000 al día y el modelo sigue favoreciendo el uso del vehículo privado

En esta edición, el Foro Mediterráneo se centra en las soluciones de movilidad

En esta edición, el Foro Mediterráneo se centra en las soluciones de movilidad / B. Ramon

Alberto Fraile Oliver

Alberto Fraile Oliver

El transporte público en Palma ha alcanzado cifras récord, pero ese crecimiento no se ha traducido en una reducción equivalente de la congestión del tráfico. La paradoja está encima de la mesa, el sistema absorbe más usuarios, pero no logra aliviar la presión sobre la red viaria.

Durante el debate, el regidor de Movilidad de Palma, Antonio Deudero, puso el foco en esa brecha entre inversión y resultado. A pesar del aumento de la demanda —impulsado en gran medida por la gratuidad del servicio—, los accesos a la ciudad siguen registrando entre 12.000 y 14.000 vehículos diarios, sin variaciones significativas respecto a años anteriores. El sistema ha crecido, pero no ha cambiado su funcionamiento de fondo.

Ese crecimiento ha sido sostenido con una inversión pública de gran escala. El sistema de gratuidad y bonificaciones al transporte ha movilizado más de 3.700 millones de euros en el conjunto estatal, con impacto directo en Balears. En paralelo, la EMT Palma ha tenido que expandirse de forma acelerada para absorber la demanda: partía de una flota de 256 autobuses, ha incorporado más de 150 conductores y ha destinado más de 60 millones de euros a la renovación y ampliación de vehículos. El sistema responde, pero a costa de tensionar su propia capacidad operativa.

La explicación apunta a un desajuste estructural. El transporte público ha mejorado en volumen, pero no siempre en competitividad. Una parte importante de los desplazamientos diarios sigue dependiendo del coche porque el sistema no ofrece una alternativa equivalente en tiempo, frecuencia o conexión entre núcleos. La dispersión residencial y la configuración del territorio, más allá de la capital, refuerzan esa dependencia.

A ello se suma un déficit clave de infraestructura. Palma, pese a contar con el tercer aeropuerto de España, sigue sin conexión ferroviaria directa con Son Sant Joan. Una carencia que limita la capacidad del sistema para absorber flujos de entrada y salida en uno de los principales nodos de movilidad de la isla.

En ese contexto, aumentar la oferta no garantiza por sí solo un cambio de modelo. Para desplazar usuarios, el transporte público necesita ser no solo accesible, sino también eficiente frente al vehículo privado. Cuando esa condición no se cumple, el sistema incorpora nuevos viajeros sin reducir de forma significativa el uso del coche.

El conseller de Movilidad del Consell de Mallorca, Fernando Rubio, insistió en que el transporte público debe entenderse como una pieza dentro de un sistema más amplio. Aparcamientos disuasorios, intermodalidad y planificación territorial forman parte de ese engranaje necesario para facilitar el cambio de hábitos. La cuestión no es únicamente cuántos usuarios se mueven, sino cómo se reorganizan los flujos.

El crecimiento del sistema también plantea retos operativos. La ampliación de flota, la contratación de conductores y la adaptación de infraestructuras son condiciones necesarias para sostener el aumento de la demanda. El transporte público gana escala, pero también se acerca a sus propios límites.

En paralelo, emerge una cuestión de fondo. Una parte significativa de los desplazamientos urbanos se realiza en trayectos de menos de tres kilómetros, lo que apunta a un amplio margen para la movilidad activa a pie o en bicicleta. Sin embargo, ese potencial sigue infrautilizado en un modelo que continúa favoreciendo el uso del vehículo privado incluso en distancias cortas.

El transporte público ha demostrado ser eficaz para captar usuarios, pero no suficiente para transformar el modelo de movilidad por sí solo. La dependencia del coche sigue siendo estructural y está vinculada tanto a factores territoriales como a patrones consolidados de uso.

El reto ya no es crecer, sino reequilibrar el sistema. Integrar el transporte público en una estrategia que actúe sobre los flujos, el diseño urbano y la organización del territorio.

Solo en ese marco puede aspirar a convertirse en una alternativa real. Mientras tanto, en Palma se siguen llenando autobuses sin que las calles y carreteras se vacíen.

El Foro Mediterráneo avanza y fija las próximas citas

El Foro Económico y Social del Mediterráneo encara su tramo decisivo en Balears tras la celebración de las dos primeras mesas de trabajo. La primera, celebrada el 23 de febrero en Eivissa, permitió construir un diagnóstico compartido sobre la presión estructural que soporta la movilidad en las islas. La segunda, celebrada el 23 de marzo en Mallorca, ha dado un paso más al centrar el debate en la evaluación de instrumentos y en las posibles vías de intervención.

La iniciativa, impulsada por Prensa Ibérica a través de Diario de Mallorca y Diario de Ibiza, reúne a representantes institucionales, sector empresarial, ámbito académico y sociedad civil con el objetivo de ordenar el análisis antes de trasladarlo al terreno de la toma de decisiones.

El proceso continuará el próximo 13 de abril en Eivissa, donde se celebrará la tercera mesa de trabajo. Esta sesión permitirá completar la fase de contraste y avanzar en la definición de escenarios de intervención a partir de las conclusiones extraídas en los encuentros anteriores.

El cierre del ciclo en Balears tendrá lugar el 18 de mayo en el Club Diario de Mallorca, en un acto abierto al público en el que se presentará el documento de síntesis elaborado a partir de las tres mesas. El economista Antoni Riera, comisario del Consejo de Balears, expondrá las principales conclusiones y líneas de actuación.

El foro culminará en Barcelona, los días 16, 17 y 18 de junio, donde se compartirán los resultados de los distintos consejos territoriales del arco mediterráneo.

Más que cerrar soluciones inmediatas, el proceso busca fijar un marco común desde el que abordar los límites del modelo territorial y de movilidad en las regiones bañadas por el Mediterráneo.

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