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Celebraciones corporativas

Las empresas diversifican su Navidad y cambian las cenas por desayunos y las cestas por cheques

Mientas algunas compañías mantienen los hábitos tradicionales, otras se reinventan para tratar de acercarse a públicos más jóvenes o recortar gastos

Unos amigos celebran la cena de Navidad en un restaurante de Barcelona, en una imagen de archivo.

Unos amigos celebran la cena de Navidad en un restaurante de Barcelona, en una imagen de archivo. / ELISENDA PONS

Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona

Metro de Barcelona, seis y media de la tarde. Dos mujeres conversan sentadas con dos cajas rectangulares a sus pies decoradas con motivos navideños. Es la semana justo antes de Nochebuena y Navidad y en la compañía donde trabajan ambas hoy se les ha hecho entrega del tradicional lote navideño. Una de las dos mujeres es una veterana de la empresa -un grupo industrial dedicado a materiales de construcción ubicado en L’Hospitalet de Llobregat- y la otra vive sus primeras navidades en plantilla, es la primera vez en su vida que recibe una cesta por Navidad.

“Es una tradición muy española, la empresa le hace un regalo a los trabajadores con productos típicos que se comen estos días, como jamón –por tamaño, las cajas contienen que llevan contienen una paletilla-, embutido, polvorones o turrón. Hace años se convirtió en un derecho adquirido de los trabajadores, aunque con la crisis –se refiere a la Gran Recesión iniciada en 2008- muchas lo retiraron”, le cuenta una a la otra.

“El jamón es el producto estrella”, confirma Cristóbal López, gerente de Cestalia, compañía que estas navidades venderá unos 58.000 lotes por toda España. “Nosotros trabajamos mucho con empresas de entre 10 y 200 trabajadores, que mayoritariamente han mantenido la costumbre de la cesta, diferencia de compañías más grandes”, sostiene.

Cesta de Navidad

Cesta de Navidad / PABLO SOLARES

El gerente de Cestalia cuenta que, por su experiencia, las compañías son muy reticentes a incrementar su presupuesto para cestas, lo que les pone a ellos en un brete, ya que los productos que van en las mismas se va encareciendo. Los embutidos, por ejemplo, han subido de precio durante el último año un 5%, según los últimos datos del INE, si bien productos concretos, como la gama de ibéricos, “se han disparado un 40% en los dos últimos años”, cuenta López. Lo que, a mismo presupuesto, les obliga a hacer cestas más pequeñas o con menos productos, pero primando los ‘gourmet’.

"Las empresas están apostando por la contención en su presupuesto, mientras la materia prima sube, el gasto de personal sube y nos toca hacer malabarismos para sorprender", coincide Sandra Sauleda, gerente de la empresa de cátering y eventos Sauleda.

De la cesta al cheque

Las cestas de Navidad han pasado de ser un obsequio común para la gran mayoría de asalariados e indefinidos en España a un beneficio que hoy en día reciben solo una parte. “Yo como no me lo regale a mi misma no se qué lote me va a tocar”, ironiza Alba, profesora autónoma. “Nosotros nunca hemos tenido”, explica Octavi, piloto de una popular aerolínea. “Al no ir a la oficina como a tal… ¡Han tenido siempre la excusa perfecta!”, añade. “En mi empresa antes nos daban, pero hace ya unos años que se les puso entre ceja y ceja que lo querían quitar. Supongo que les generaba más lío que otra cosa. Y los trabajadores nos resistimos, por lo que nos lo cambiaron por un cheque… ¡Son 25 euros, pero son míos y no pienso renunciar a ellos!”, afirma Ernesto, trabajador de una industria manufacturera.

En mi empresa antes nos daban cesta de Navidad, pero quisieron quitarla y ahora nos dan un cheque regalo

Ernesto

— Trabajador de la industria manufacturera

Las compañías han ido ajustando progresivamente sus lotes y celebraciones; algunas manteniendo las tradiciones, mientras otras sustituyen las cenas de empresa por desayunos o las cestas por cheques monetarios, como en el caso que explica Ernesto. Una práctica legal y recientemente avalada por los tribunales.

El Tribunal Supremo, en sentencia del 17 de septiembre, juzgó el caso de los trabajadores de las perfumerías Douglas. La compañía decidió premiar a la plantilla con un bono de 100 euros en productos del establecimiento y ofreció a una parte de estos empleados, los originarios de la primera matriz y que venían percibiendo cada año una cesta de Navidad, si preferían el cheque a la cesta.

Los sindicatos presentaron una demanda, ya que entendieron que a esa minoría de trabajadores se les estaba discriminando, ya que se les hacía escoger entre un derecho ya adquirido y una gratificación que voluntariamente introducía la compañía ese año para el conjunto de la plantilla.

Y los magistrados del Supremo fallaron a favor de la empresa y avalaron su práctica, alegando que esta “se limita a facilitarles la posibilidad de optar entre recibir la cesta de Navidad o la tarjeta regalo, sólo en el año 2022 y, sin que ello suponga, en modo alguno, pérdida del derecho a seguir percibiendo la cesta de Navidad en los siguientes años”.

¿Actualizar con el IPC?

Otro debate recurrente respecto a las cestas de Navidad es si el valor de las mismas debe adaptarse a la evolución de los precios. Es decir, si es lícito que la empresa las vaya mermando a medida que les sube el coste de las mismas. “A pesar de tratarse de una retribución en especie, su origen no es convencional y, por lo tanto, no está vinculado a las mismas reglas de actualización en base al IPC. En consecuencia, salvo que así lo determine el convenio o haya un pacto de empresa no existe obligación de actualizar el valor del lote. Y por nuestra experiencia no es nada habitual”, explican desde el bufete de abogados Col•lectiu Ronda.

No en vano, una parte significativa de los profesionales prefiere pactar con sus empresas e intercambiar lotes por horas libres u otros benficios. Según un estudio de Deloitte, citado por la consultora Betterfly, el 80% de los trabajadores afirma que preferiría disponer de mayor flexibilidad horaria o beneficios personalizados antes que recibir una cesta o un regalo tradicional.

De la cena al desayuno o merienda

De la misma manera que cambian tradiciones como las cestas, también lo están haciendo los eventos de empresa, como las cenas de Navidad. Aunque no siempre a gusto de todos. Fue el caso reciente de una tienda de la marca de ropa H&M, ubicada en Lugo. Desde la apertura del establecimiento era costumbre que la empresa pagara una cena en un restaurante a la plantilla, de un ticket medio de entre 30 y 40 euros por persona. Hasta que en diciembre de 2023 decidió cambiar dicha cena por un desayuno o merienda, dependiendo del turno, en horario laboral. Aquellos empleados que no quisiesen asistir, tenían una hora de permiso pagado.

Muchas compañías están sustituyendo las cenas tradicionales por los cócteles de pie

Sandra Sauleda

— Gerente de Sauleda

El cambio de formato fue acordado con los sindicatos mayoritarios, pero a una de las empleadas no le gustó e interpuso una demanda contra la empresa por privarle de esa cena a gastos pagados por Navidad. Los magistrados del TSJ de Galicia fallaron a favor de la empresa, ya que consideraron que “únicamente se ha transformado el evento, siquiera conserva sus rasgos fundamentales identificables: reunión de los empleados, tiempo en el que se realiza (Navidades), valor que se puede atribuir...”.

Este año el gran día de las cenas o copas de empresa ha sido el viernes 19 de diciembre. "En mayo ya tenía todos los servicios reservados" explica la gerente de Sauleda. "Muchas compañías están sustituyendo las cenas tradicionales por los cócteles de pie. Permite hacer lo que llaman 'networking' con toda la plantilla y no estar encajonado entre dos conversaciones. También vemos como los clientes nos piden cada vez más una contención con el alcohol o directamente no servirlo. Hay más consciencia de un consumo responsable, tanto desde la empresa como entre los propios trabajadores", añade.

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