Sintiendo la empatía

Susana Martínez Lustres / DM
Hoy deseo compartir con ustedes un sentimiento profundo que me ha invadido desde ayer. No pude conciliar el sueño, una sensación de ansiedad y tristeza me consume.
Nací en un municipio de Galicia, una zona maravillosa donde, en mi niñez, la mayoría de los padres de mi generación trabajaban en el mar: unos como marineros, otros en máquinas, algunos en el puente (al mando), pero rara era la familia que no compartía la misma circunstancia... padres embarcados en zonas de pesca difíciles debido a la climatología, y ausentes de casa por largos meses. Ayer, en las noticias, se informó sobre el naufragio de un barco en las Malvinas, y de inmediato, en mi pueblo comenzó a escucharse el murmullo de que había personas de Ribeira, mi municipio. Las redes sociales empezaron a difundir noticias, y en los grupos de WhatsApp comenzaron a circular nombres... y todo se empezó a remover. Tal vez se pregunten por qué inicio mi artículo con esta triste noticia, y es porque mientras escribo pasan los minutos y uno de los tripulantes sigue sin aparecer; un joven padre de familia de 42 años, conocido, y mi sensación de tristeza y desasosiego persiste. De repente, conecto con todo lo que he vivido, con los recuerdos de cuando mi padre me llamaba y me hablaba de olas enormes, de temporales interminables... y de las duras situaciones que también él tuvo que enfrentar.
Hoy siento una profunda empatía con todo mi ser, con esas familias, con esos compañeros, con todo mi pueblo, y con tantas personas que hoy se solidarizan con esta situación. Es evidente que cuando las noticias nos tocan de cerca, lo vivimos con mayor intensidad, pero quisiera aprovechar esta ocasión para que todos tomemos conciencia de que, aunque a veces vivamos situaciones que no nos afectan directamente, podemos sentirnos conectados emocionalmente con ellas... lo cual nos lleva a no estar al 100% para los demás; no estamos al 100% para amigos, ni para familia, ni tampoco para compañeros de trabajo o clientes.
Mientras escribo estas palabras, sigo pendiente de las noticias con la esperanza de que llegue una buena nueva.
Mi reflexión para hoy es sencilla: debemos entender, comprender y acompañar a aquellos que en algún momento se encuentran en situaciones complejas. Cada uno de nosotros lleva sus propias batallas, a menudo invisibles para los demás. Es crucial recordar que detrás de cada comportamiento que no entendemos, puede haber una lucha desconocida. La empatía nos hace más humanos y solidarios, especialmente en tiempos difíciles.
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