Banca

Estas son las razones por las que el Sabadell cree que fracasará la opa hostil del BBVA

El banco catalán prevé que la operación se malogre por la falta de atractivo económico, los problemas de competencia y el amplio rechazo político

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, con el presidente del Sanbadell, Josep Oliu.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, con el presidente del Sanbadell, Josep Oliu. / Ferran Nadeu

Pablo Allendesalazar

Pablo Allendesalazar

La cúpula del Sabadell no solo rechazó la primera oferta de fusión amistosa que le trasladó el BBVA tras calcular que su banco generaba más valor a sus accionistas siguiendo en solitario. También tiene la convicción de que la opa hostil posterior que le lanzó su competidor no va a salir adelante. Eso, al menos, es lo que aseguró esta semana su consejero delegado, César González Bueno. "Con total naturalidad y sin ningún afán de polémica excesiva: creo que no va a ocurrir, es demasiado complicado", afirmó en 'Onda Cero'. La entidad catalana, así, estima que la operación se malogrará por el insuficiente atractivo económico para sus accionistas, los problemas de competencia que generaría, y la fuerte y amplia oposición política que ha provocado.

Motivos económicos

El BBVA ha planteado la operación mediante un intercambio de acciones: una propia por cada 4,83 del Sabadell. Ello suponía para los accionistas de este último banco una prima del 30% respecto al valor bursátil de sus títulos del día previo a que se filtrara la intención del grupo de origen vasco de proponerle una fusión amistosa. Sin embargo, la evolución de la cotización de las dos entidades hace que dicha prima vaya a evolucionar permanentemente hasta el momento en que los accionistas tengan que decidir si aceptan la oferta, algo que no sucederá hasta dentro de muchos meses. De momento, la caída del BBVA en bolsa y la subida del Sabadell la ha reducido ya al 6,1%. "La prima ahora es muy pequeñita", resaltó González Bueno.

Es habitual que las primas se reduzcan una vez anunciadas las opas, porque hay inversores que compran acciones de la empresa objeto de la oferta para aprovecharse de dicha prima o también como movimiento especulativo de más corto plazo. El Sabadell, sin embargo, cree que su mejora bursátil desde que se filtró la operación (11,6%) se debe sobre todo a que unos días antes presentó unos resultados del primer trimestre mucho mejores de los esperados por el mercado. También a que ese día afirmó que preveía aumentar su beneficio en 2024 y 2025 respecto al récord histórico de 2023, a pesar del inicio de la bajada de los tipos de referencia, así como a que anunció posteriormente que repartiría 2.400 millones a sus accionistas entre este año y el próximo. Desde que publicó sus cuentas ha subido un 28,7% y la opa, según su consejero delegado, ha tenido una "miseria" de efecto en dicho aumento.

La cúpula de la entidad catalana, así, confía en que su acción siga subiendo gracias a la mejora de sus resultados hasta hacer desaparecer la prima. El banco ha multiplicado por cinco su valor en bolsa desde 2021 y ya subía en torno a un 60% en lo que iba de 2024 antes de que se filtrara la operación. El Sabadell cree también que el BBVA dijo la verdad cuando aseguró que no tiene intención ni capacidad de mejorar su oferta. Asimismo, sus estimaciones sobre los costes de reestructuración (ajuste de plantilla y oficinas) y el impacto negativo en la solvencia que supondría la integración son muy superiores a los del banco vasco, según reveló González Bueno hace una par de semanas. En los diez primeros días una vez se inicie el periodo de aceptación de la opa, su consejo tiene la posibilidad de desvelar esos cálculos para tratar de convencer a sus accionistas de que no acepten la propuesta.  

Motivos de competencia

El Sabadell espera que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) imponga duras condiciones a la concentración por el fuerte peso de su banco en el negocio de pymes. "Una de cada dos pymes en España, dos de cada tres en Cataluña y el 60% en la Comunidad Valenciana son clientes nuestras", esgrimió González Bueno. Su argumento es que las pymes, al contrario que los particulares, necesitan trabajar con varios bancos para diversificar su financiación y tener diferentes opciones en función de los muy distintos productos financieros que necesiten. Por ello, el Sabadell entiende que la CNMC pondrá unas condiciones más exigentes que los compromisos que aceptó para la fusión amistosa de CaixaBank y Bankia (entidad más especializada en banca de particulares). Máxime cuando, fruto de dicha operación, el mercado está ya más concentrado que entonces.  

Se trata de una cuestión con ramificaciones clave. La CNMC aprobó la absorción de Bankia por CaixaBank en la conocida como primera fase (en la que se da luz verde a "operaciones que no planteen problemas de competencia"). Sin embargo, el Sabadell confía en que su operación vaya a segunda fase (aquella en que se analiza con más detalle una concentración que "puede obstaculizar el mantenimiento de la competencia efectiva en todo o parte del mercado nacional"). Nunca ha sucedido con una opa, pero espera que así suceda por la alta concentración bancaria y el impacto en las pymes. De pasar a segunda fase, además de que "terceros interesados" podrán poner pegas a la operación, el Consejo de Ministros tendrá la potestad de endurecer las condiciones que hubiera fijado la CNMC, lo que es un escenario realista visto el rechazo expresado por el Gobierno a la operación.

De ello se desprende una segunda derivada. El BBVA ha condicionado la operación a obtener la autorización de la CNMC, pero la ley de opas le permite desistir si, antes de que acabe el plazo en que los accionistas pueden aceptar la oferta, las autoridades de competencia condicionan la concentración al cumplimiento de algunos requisito. Por tanto, si la CNMC y/o el Gobierno imponen unos compromisos que hacen que la operación deje de tener sentido económico para el BBVA, este podría echarse atrás. También puede hacerlo si dichas autoridades no se hubieran pronunciado antes de que acabe el plazo de aceptación de la opa. No sería descabellado que sucediese: la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) no tiene que esperar a la CNMC para autorizar la opa y que empiece el periodo de aceptación. Si la opa triunfa pero luego las condiciones de competencia son inasumibles, el BBVA podría vender sus acciones del Sabadell en el mercado, pero sería un paquete tan grande que tendría difícil encontrar comprador o deshacerse de ellas sin minusvalías.

Motivos políticos

Para el Sabadell es clave que el Gobierno lleve desde el primer momento advirtiendo de su "rechazo" a la opa hostil. Como destacó su consejero delegado, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, viene destacando que su departamento tiene la "última palabra" para, si los accionistas del banco catalán aceptan la oferta del BBVA, vetar la fusión posterior entre ambas entidades, según una ley de 2014. De cumplir su amenaza, dificultaría al BBVA obtener los beneficios económicos que justifican la compra (reduciría drásticamente las sinergias previstas y tendría un mayor consumo de capital al no integrar el Sabadell). 

El banco catalán confía en ello: "Si no obtuviera las tan codiciadas sinergias, es posible que se plantease renunciar a la opa", apuntó su primer ejecutivo. También espera que el BBVA incluya (o la CNMV le obligue) en el folleto de la operación el impacto económico de una compra sin fusión, lo que podría desincentivar a sus accionistas a aceptar la oferta. El BBVA viene insistiendo en que confía en que el Gobierno termine por "apreciar las bondades" de la operación. Su presidente, Carlos Torres Vila, incluso vinculó la oposición inicial del Ejecutivo a la cercanía de las elecciones catalanas. González Bueno cree que es un diagnóstico equivocado: "Eso se ha respondido cuando después, ya cerradas las catalanas, hay una unanimidad completa en el arco político, en el que todos creen que tiene un impacto muy grande en competencia".

Algunas voces del sector han especulado con que el BBVA podría seguir adelante, pese al eventual veto a la fusión, y quedarse con el Sabadell como una participada temporalmente con la esperanza de que un cambio en el Ejecutivo le fuese favorable. Pero González Bueno también descartó esa posibilidad: "El presidente del PP, el señor Feijoo, en el Cercle d'Economia la semana pasada, dijo exactamente lo mismo (que el ministro Cuerpo). Hombre, lo dijo en gallego. Pero dijo: esto habrá que estudiarlo, tendré que ver los resultados, pero yo ahora mismo, siendo una entidad (por el Sabadell) que está tan imbricada en el territorio, que sirve a las pymes tan bien, y siendo las dos entidades solventes, no veo mucha razón para autorizar una fusión". 

Motivos descartados

El consejero delegado del Sabadell también descartó, por otra parte, otras opciones que podrían hacer descarrilar la opa del BBVA. Así, rechazó buscar un 'caballero blanco' como le permite la ley. Es decir, otra entidad que ofreciese un precio mayor. "La probabilidad es muy baja. Los grandes bancos españoles, CaixaBank y el Santander, se encontrarían en exactamente la misma situación, o incluso un poquito peor, que la del BBVA. Los pequeños no tendrían la capacidad. Y los extranjeros no aspirarían a esas codiciadísimas sinergias que consisten en reducir costes porque no tendría la duplicidad (de estructuras comerciales)", argumentó. 

También rechazó la posibilidad de que el Sabadell buscase una fusión con otra entidad, algo que la ley le permite hacer si se lo autoriza su junta de accionistas: "Nosotros ahora mismo no nos estamos planteando nada. Hemos dejado clarísimo desde principios del 2021 que lo que queremos es, con el mismo perímetro que tenemos, hacerlo cada día mejor". Asimismo, negó que el rechazo de la cúpula del banco catalán a la oferta del BBVA no se deba a la protección del interés de sus accionistas sino a intereses propios de los dirigentes. "He tenido una carrera plena, estoy satisfecho y tengo la conciencia supertranquila. Y por lo tanto si los accionistas deciden que nos vayamos a casa, pues para allá nos iremos. Pero está claro que la oferta no es buena para los accionistas del Sabadell. Nos pilla en pleno momento de subida", sentenció.

Suscríbete para seguir leyendo