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Industria

Los dueños de Alu Ibérica pagaron siete millones sin justificación a varias sociedades vinculadas

"Nos quedábamos con las fábricas para poder sacarlas adelante", argumentó Alexandra Camacho sobre los 13 millones de euros que Grupo Riesgo abonó a Parter por esa transacción

Restos de mineral junto a una línea de cubas electrolíticas en la fábrica avilesina de Alu Ibérica. Mara Villamuza

La venta por parte de Alcoa de las plantas de Avilés a La Coruña al fondo suizo Parter, primero, y de este a Grupo Industrial Riesgo, derivó en una estructura financiera "vocacionalmente inestable, donde a sus órganos gestores se les aprecia una clara política sistemática de despatrimonialización canibalística de todo el conglomerado empresarial". "Era cuestión de tiempo", apunta el administrador concursal de las instalaciones gallegas, Diego Comendador, en el informe de calificación del concurso, que la venta de las instalaciones fabriles, acabaría en quiebra ("default") "de todo el entramado empresarial".

De esa maraña de sociedades a las que se vincularon los dueños de las alumineras de Asturias y Galicia desde abril de 2020, llama la atención la relación con una de ellas, Logiplus, que habría sido utilizada para dar cobertura a las "maniobras defraudatorias" empleadas para detraer capitales de las plantas de producción de aluminio por hasta siete millones de euros.

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional (UDEF) recoge en los informes posteriores a la intervención de las fábricas que "Logiplus se enriquecía [a costa de las concursadas] con un sobrecoste que oscilaba entre un mínimo de un 10% y un 620%". Ello certificaría esa "ficción de negocios jurídicos inexistentes en el fondo" sobre los que la UDEF puso en el foco en un primer oficio.

De las pesquisas de la UDEF se aprecian indicios claros de que se realizaron "pagos injustificados" a Logiplus, empresa a la que estaría vinculada Alexandra Camacho –socia de Víctor Rubén Domenech en Grupo Industrial Riesgo y, en ocasiones, directora ejecutiva de las antiguas fábricas de Alcoa–. Así, concluyen los investigadores, se podrían haber realizado "compras de materias primas a través de [empresas] intermediarias que no aportaban un valor añadido real y que podían encarecer el coste de las sociedades intervenidas de manera injustificada".

Sociedades como Logiplus aparecían, además, como avalistas en la compra de Grupo Riesgo a Parter por lo que existía una vinculación clara entre unas y otras más allá de convertirse en supuestos proveedores de productos y servicios en la nueva etapa. En los informes de la UDEF se insinúa que Logiplus se creó "ad hoc" en el momento que Riesgo entró en las plantas de Avilés y La Coruña.

El administrador concursal de la fábrica gallega señala directamente a los propietarios de la entidad comercial Grupo Industrial Riesgo como responsables de la quiebra de la planta gallega. Los administradores de la avilesina presentarán en unas semanas su calificación del concurso de acreedores, dado que el informe de liquidación en Avilés se presentó casi un mes después de La Coruña.

Los investigados Alexandra Camacho y Víctor Rubén Domenech defendieron en el Juzgado de Instrucción Central número 3 de la Audiencia Nacional que Logiplus ya era un "cliente proveedor" de forma previa al desembarco de Riesgo al negocio del aluminio. Y aclararon sobre esa relación: "Nos daba crédito, ningún proveedor creía en nosotros, no nos querían servir materia prima ni chatarra", explicó Camacho en sede judicial. Los investigadores sospechan de "supuestos sobrecostes" en la adquisición de materias primas, chatarra, perfil adonizado y aluminio primario por parte de los dueños de Alu Ibérica, que se pagaron a Logiplus. "Compraban chatarra en Francia y había que tratarla, pasarla por una planta de reciclaje y hay unos costes diferenciales", se justificó al respecto Domenech. Ese "enriquecimiento" injustificado a Logiplus, empresa a la que estarían vinculados los propietarios de las alumineras en esta última etapa, se estima en, al menos, hasta un millón de euros. Responsables técnicos del área de compras de la planta de Avilés detallaron que con Logiplus se incrementaron un 10% los costes en productos y servicios. Y esas misma sociedad adquirió dos hornos de segunda mano para las plantas de Alu Ibérica cuyo precio de compra era inferior a la cantidad facturada después por Logiplus.

Alexandra Camacho ratificó en su declaración en sede judicial que "cuando había cosas importantes, que yo veía que Logiplus nos podía dar el crédito, se cambiaban órdenes de compra". Del informe del concurso de acreedores de Alu Ibérica LC, la fábrica hermana de la avilesina de San Balandrán, también se conoce ahora la "salida de fondos" de la venta de derechos de emisiones de CO2: hasta 10 millones de euros, como ya publicó este diario, La reclamación del Ministerio de Industria de la devolución de ese importe tras la parada de las plantas agravó la insolvencia del entramado empresarial de Domech y Camacho sobre el que pivotaba Alu Ibérica.

El administrador concursal de la fábrica de La Coruña recoge asimismo en su informe que desde 2018 las cuentas de la sociedad "nunca fueron formuladas"[ya en la etapa con Parter al frente, pues los ejercicios contables iban del 1 de noviembre al 31 de octubre del ejercicio posterior]. Y durante el proceso posterior de intervención de las plantas ni al juez del concurso ni al administrador concursal se les dio acceso a las facturas, albaranes, extractos bancarios y otros deberes legales de la contabilidad empresarial.

Alexandra Camacho –socia de Domenech y, en ocasiones, directora ejecutiva de las antiguas fábricas de Alcoa– quiso dar sentido así a la compra por 13 millones de euros de las fábricas sobre las que Parter había abonado un dólar: "Nos quedábamos con las fábricas para poder sacarlas adelante, tiene mucho sentido". En su oferta, Grupo Industrial Riesgo insistía en las necesidad de que las plantas de Avilés y La Coruña "necesitaban urgentemente un nuevo grupo de inversores, refrescar la gestión y empezar a producir de nuevo".

Esta declaración figura en el informe de calificación culpable del concurso de acreedores de la empresa Alu Ibérica LC, la fábrica hermana de la avilesina. En la documentación también se alude a la inexperiencia de grupo en el sector que llegó a presentarse también en el casting que finalmente quedó en manos de Parter. Entonces, los responsables de Alcoa veían que los planes de Riesgo "no tenían pies ni cabeza", según declararon sus responsables en sede judicial. "Hablaban de un plan industrial que no se creía nadie", llegó a decir Álvaro Dorado.

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