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Diario de Mallorca

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Energía

Descarbonizar Canarias costará 40.130 millones hasta 2040

El borrador del Plan de Transición Energética de Canarias plantea llegar a 225.424 vehículos eléctricos en ocho años y 7.183 de hidrógeno

Aerogenerador situado junto a la Plocan en la bahía de Las Palmas de Gran Canaria. ANRÉS CRUZ

La descarbonización de Canarias en 2040 tiene un coste estimativo de 40.130 millones de euros. El borrador del Plan de Transición Energética de Canarias (Ptecan) 2030, promovido por la Consejería de Transición Ecológica y elaborado por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), establece tres soluciones posibles para llegar a que el 60% de la demanda eléctrica de las Islas provenga de energías renovables en 2030, y fija el objetivo de descarbonizar totalmente el Archipiélago en 2040, diez años antes que en el plan nacional.

De estas tres alternativas (llamadas 0, 1 y 2), el plan energético apuesta por la tercera, la más «razonable», pues lograría el mismo objetivo de descarbonizar las Islas y supondría un ahorro ante la solución más disruptiva, la segunda, con una diferencia económica de 1.403 millones de euros.

En la alternativa cero, que desecha este plan, se establece un escenario en el que no se implementan medidas adicionales a las que ya vienen desarrollándose en el sector energético de Canarias.

El documento apuesta por llegar a 225.424 vehículos eléctricos y 7.183 de hidrógeno en 2030

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La alternativa 1, que tampoco es la seleccionada aunque tiene indicadores más favorables en la descarbonización hasta 2030, apuesta por un cambio drástico del sistema energético de Canarias para avanzar en la emisión cero de gases a la atmósfera en 2040, en cumplimiento de la Declaración de Emergencia Climática.

En esta propuesta, la eficiencia energética, las energías renovables, el almacenamiento energético, el uso del hidrógeno, la generación distribuida o la mejora en la capacidad de gestión y evacuación de la energía se convierten en una prioridad y tratan de desplazar, en el menor tiempo posible, el uso de combustibles fósiles para la producción de energía a todos los niveles. En términos económicos, la inversión hasta el 2030 -tanto pública como privada- llegaría a los 12.491 millones de euros para alcanzar los objetivos planteados -60% de descarbonización-, y se estima que en 2040 a 41.533 millones de euros.

Alternativa elegida

En la alternativa 2, que es la que defiende este plan, aunque la descarbonización también se conseguiría en 18 años se formula una solución en la que la implementación de tecnologías no maduras se retrasa ligeramente a la década 2031-2040.

Esta propuesta tiene la ventaja, expone el documento, de que determinadas tecnologías disruptivas, como el almacenamiento energético, la producción de hidrógeno o de combustibles sintéticos, podrían alcanzar una fase de madurez suficiente en esa década para que los costes asociados a éstas se reduzcan y la acción de descarbonización sea económicamente más atractiva en términos de inversión, o lo que es lo mismo, se espera una reducción de costes.

Esta última solución establece una inversión de 7.321 millones hasta 2030, y tiene un mayor crecimiento en los últimos diez años hasta 2040, llegando a los citados 40.130 millones de euros, 1.403 menos que la anterior alternativa.

No obstante, el borrador del plan está abierto a la sociedad en la web de la Consejería de Transición Ecológica, y cuando esté más definido se pondrá a exposición pública.

Vehículos eléctricos

¿Y cómo se va a descarbonizar? El documento plantea en los transportes, el principal sector contaminante en las Islas ya que alcanza el 57,62% de las emisiones, que los vehículos de menor peso (turismos, furgonetas y motos) tenderían al uso de motores eléctricos, mientras que el transporte pesado (autobuses y camiones) sería prioritariamente descarbonizado con el uso de vehículos de celda de combustible (hidrógeno).

En la propuesta elegida se plasma que en el camino hacia la total descarbonización del transporte terrestre sería necesario que la cifra de vehículos eléctricos en 2030 existente en Canarias -en el que el parque automovilístico se situaría sobre 1.669.825 vehículos- se alcanzaran los 225.424 en transporte ligero mientras que para el transporte pesado se requerirían 7.183 vehículos de hidrógeno.

El total de puntos de recarga necesario sería de 249.765. Para dar soporte a los vehículos de hidrógeno se necesitarían al menos 17 hidrogeneras. También se asumiría la entrada de vehículos de biocarburantes (13.847). El parque automovilístico descarbonizado sería de 262.987 vehículos, lo que supondría el 16% del total de Canarias.

La descarbonización del transporte marítimo se ha centrado en el transporte interinsular y pasa por dos puntos clave: el uso de amoniaco como combustible verde para buques de transporte de personas y mercancías entre islas y la electrificación de los barcos de recreo y de pesca de cercanías.

El texto potencia el uso de ‘amoniaco verde’ para buques y los combustibles sintéticos en aviones

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En el ámbito del transporte aéreo, la única opción tecnológicamente válida para la descarbonización de este subsector es utilizar combustibles sintéticos producidos mediante energías renovables. Se optaría por la investigación en la producción de querosenos sintéticos, con al menos una planta experimental vinculada a alguno de los aeropuertos de Canarias. Mientras, se podría adquirir este material fuera de las Islas, indica el documento. Pero para todo ello hace falta la transformación del sector eléctrico.

El plan establece que no sólo soportaría los consumos eléctricos del mercado interior , sino que a esto se añadirían los relativos al vehículo eléctrico y el transporte marítimo. La potencia renovable instalada ascendería a los 3.410 megavatios (MW) repartidos entre generación eólica terrestre, eólica off-shore, fotovoltaica on-shore, off-shore y de autoconsumo, biomasa o geotermia. Y se requeriría avanzar en el almacenamiento de la energía.

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