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Diario de Mallorca

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Energía

El alza en el precio de la luz redobla el interés empresarial por el autoconsumo

Las compañías instaladoras constatan desde un incremento de las consultas hasta aumentos de facturación del orden del 100%

Instalación de autoconsumo de EiDF.

Terminó 2021 con el objetivo de triplicar su facturación durante el año siguiente, y tres meses después puede prácticamente acariciar la meta. Alterna Energia, una desarrolladora de instalaciones de autoconsumo para la industria y la gran empresa, ha firmado ya contratos como para ingresar el 80% de los 30 millones que se propuso cosechar entonces. Y si bien el crecimiento no es ya novedad en una compañía que trabaja en un sector en pleno auge, si lo son las prisas: “Antes si querías una instalación, todo el proceso podía durar un año, ahora nos está pasando que cerramos ventas para construir ya”, reflexiona la directora de la compañía, Esther Morlanes

“Hasta ahora muchas empresas querían apostar por el autoconsumo para reducir costes, pero también por intentar trabajar en favor de la sostenibilidad”, continúa esta directiva. “Pero ahora mismo [todo] es el precio de la electricidad: piensa que de un día para otro podemos hacer que una parte de tu energía tenga coste cero”, asegura.

Porque al cóctel de elementos que desde 2019 favorecen el trasvase a las renovables solo faltaba una inflación desmedida del precio de la energía. Prueba de ello es que en el último mes, Telefónica haya constituido una sociedad junto a Repsol para entrar en el negocio del autoconsumo fotovoltaico, que Audax haya cerrado un acuerdo con EiDF Solar para hacerse más fuerte en esta área o que el grupo de telecomunicaciones Parlem haya creado una división de energía renovable. Lo es también el acelerón de Alterna, que Svea Solar haya duplicado su facturación en un trimestre o la drástica reducción de la indecisión entre los clientes detectada desde Solarprofit.

“Hay tres factores claros que le han dado un empujón extra al mercado: las tarifas eléctricas que se implantaron en junio, la constante subida del precio durante el otoño pasado y la dependencia del gas ruso”, indica el consejero delegado de Svea, Daniel Nilsson, una empresa que se dedica al autoconsumo sobre todo en domicilios privados. “Estamos acercándonos al punto de inflexión”, asegura este ejecutivo, en relación al momento en que una tecnología empieza a ser de masas.

Desde SolarProfit, una compañía orientada al mercado empresarial, coinciden en la lectura: una situación así empuja la demanda y acelera la toma de decisiones. “Empresas que no lo tenían claro, que pensaban que este año bajaría la luz o que esperaban subvenciones han visto que esto va para largo”, reflexiona su consejero delegado, Oscar Gómez, que aprovecha pese a todo para matizar un poco la euforia.

La demanda es tan elevada desde hace meses, explica, que es difícil relacionar el crecimiento con una causa concreta. De acuerdo con el Institut Català d’Energia (ICAEN), las instalaciones de autoconsumo fotovoltaico en Catalunya se duplicaron en 2021 en comparación al año anterior (+118%) y llevaban antes dos años seguidos triplicándose. Además, el crecimiento trimestre a trimestre fue de doble dígito todo el año pasado, avanzando un 35% solo en los últimos tres meses del 2021. A esto, el directivo de Solarprofit añade que el autoconsumo no resuelve el contratiempo del encarecimiento de la luz para según qué empresas. “Para las compañías que son energéticamente dependientes o las electrointensivas es una ayuda, pero no soluciona el problema”, lanza Gómez.

Productores independientes

Pero todo apunta que también este tipo de empresas han encontrado la forma de tirar de las renovables para bajar y equilibrar el precio de su luz. Enerside, una compañía que diseña, construye y mantiene grandes parques fotovoltaicos y que acaba de estrenar su etapa como productor de energía para terceros, ha notado un aumento “muy notable” (especialmente en el último mes) tanto en el número de compañías interesadas en firmar acuerdos de compraventa de energía directamente con ellos, como en la cifra de inversores institucionales interesados en entrar en la compañía.

“La dependencia del gas ruso acelera la necesidad de hacer el cambio: en una etapa inicial te planteas medidas excepcionales [separar el precio del gas del resto de energía o considerar la energía nuclear como renovable], pero al final lo que haces es acelerar el medio plazo, te planteas hacer ahora lo que hubieras hecho de aquí a diez años”, contextualiza el consejero delegado de la compañía, Joatham Grange. “Hoy en día la fórmula más rápida y barata de construir nueva capacidad eléctrica es la fotovoltaica, la guerra solo ha sido un catalizador de todo este interés”, agrega el empresario.

“Lo que seguro nos ha demostrado este último mes es que el modelo no aguanta un conflicto geopolítico”, concluye Grange. Y que todo apunta a que esta situación, igual que hizo la pandemia con la digitalización, impulsará por lo menos la transformación verde. 

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