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Tribunales

ACS-Iberdrola: una guerra en los tribunales

Hace casi 17 años que los presidentes de ambas compañías, Florentino Pérez e Ignacio Sánchez Galán, mantienen una dura pugna que este martes llega a la Audiencia Nacional

Ignacio Sánchez Galán y Florentino Pérez.

Este martes el presidente de IberdrolaIgnacio Sánchez Galán, deberá declarar como imputado por los encargos de la eléctrica a la empresa Cenyt, vinculada al excomisario José Manuel Villarejo, en el marco del denominado caso Tándem. En la eléctrica están convencidos de la existencia de "una mano negra muy poderosa" que mueve los hilos en contra de su presidente. Entre la documentación en manos del magistrado Manuel García Castellón figuran anotaciones en la agenda del excomisario y un informe del mismo que apuntarían a que fue Florentino Pérez, el presidente de ACS y del Real Madrid, el que habría intentado espiar al presidente de Iberdrola.

Todo este embrollo, con cloacas del Estado de por medio, empezó a gestarse en 2005 al hacerse el presidente blanco con el 22,5% de Unión Fenosa que Banco Santander le vendió con el objetivo de desprenderse de la cartera industrial tras fusionarse con el Central Hispano. Pérez dribló en esta operación al mismísimo Amancio Ortega, el dueño de Inditex que, junto con otros empresarios gallegos había pactado con el entonces presidente del banco, Emilio Botín, comprar ese paquete a 30 euros por acción. Pero en el último minuto apareció Florentino Pérez con una oferta a 33 euros por título y una operación similar a cómo se hizo en su día con Dragados: una toma de control sin tener que lanzar una opa sobre el 100% del capital. En aquella época, las constructoras nadaban en liquidez y buscaban diversificarse para rentabilizar al máximo lo ganado durante la época dorada, especialmente en negocios regulados, como la energía. Fue por aquellos años cuando, por ejemplo, Sacyr trató de asaltar el BBVA, otra operación incluida en el caso Tándem con el excomisario Villarejo entre los protagonistas; y también entró en Repsol.

El excomisario Jose Manuel Villarejo, antes de declarar en comisión en el Congreso. David Castro

A por Iberdrola

Pero con Unión Fenosa, la tercera eléctrica del país, de la que llegó a controlar el 45%, a Pérez no le bastaba. Y un año después, en 2006 dirigió el punto de mira hacia Iberdrola. Esta compañía podía hacerse con activos redundantes de la opa que Gas Natural (hoy Naturgy) había lanzado sobre Endesa, operación que provocó un terremoto empresarial y político que acabó en 2007 con la eléctrica en manos de la italiana Enel con Acciona como aliado.

ACS comenzó a comprar acciones de Iberdrola, compañía que, a diferencia de Gas Natural, con La Caixa y Repsol, carecía de un núcleo accionarial de control relevante. A Sánchez Galán le venía bien el desembarco de ACS para evitar sustos como el de Endesa. La sorpresa (o disgusto) para la constructora se produjo cuando mostró todas sus cartas y Sánchez Galán le vetó la entrada en el consejo de administración, con el argumento de que era competencia (Unión Fenosa). Para mandar y promover una fusión con Unión Fenosa le empujaba a lanza una opa por el 100% del capital, algo que ACS no podía permitirse.

Florentino Pérez. EP

Florentino Pérez, un empresario poco acostumbrado a perder y nada dispuesto a ser el salvavidas de Sánchez Galán sin contrapartidas como tener el control sobre la eléctrica, para la que incluso barajó ya un presidente: Pedro López Jiménez, hombre de su máxima confianza y por entonces presidente de Unión Fenosa; entró en cólera. Y se lanzó a comprar más acciones e incluso llegó a aliarse con la francesa EDF.

Con pugnas jurídicas, demoras y demás, en 2008, con los nubarrones de la crisis financiera ya en el horizonte, ACS vendió a Gas Natural su paquete en Unión Fenosa y la compañía controlada por La Caixa lanzó además una opa con la que absorbió a la tercera eléctrica. Pero tampoco así claudicó el presidente de Iberdrola, un ejecutivo con larga experiencia y que, antes de la eléctrica --en la que entró en 2001 como vicepresidente ejecutivo y consejero delegado y ascendió a presidente ejecutivo en 2006- fue el consejero delegado de Airtel (luego Vodafone); y argumentó que la constructora poseía una división de renovables y, por tanto, seguía siendo una competidora. En la junta de accionistas de Iberdrola de 2010 se recrudeció la batalla al impedir la compañía que ACS tuviera dos consejeros y limitar su derecho de voto al 3% a raíz de un cambio realizado en los estatutos de la eléctrica.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez-Galán. EP

Con el tiempo, ACS tuvo que vender algunas de sus joyas, como el 26% de Abertis (que hoy vuelve a controlar con la italiana Atlantian). El estallido de la crisis financiera de 2008, con el desplome de las bolsas, le forzó a ir liquidando posiciones, ya que buena parte de sus participaciones estaban a través de instrumentos financieros, costosos y sin derecho a voto. Todo ello le había causado unas pérdidas de casi 2.000 millones en 2012, la presión de los bancos y la ira de sus accionistas relevantes como 'los Albertos' o la familia March, a través de Corporación Financiera Alba que, en cuanto pudieron, abandonaron el barco. El intento de controlar Iberdrola terminó, pero no la batalla entre Florentino Pérez e Ignacio Sánchez Galán, que ahora sigue en los tribunales con historias de espionaje incluidas.

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