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Diario de Mallorca

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Transporte

Nuevo pulso del taxi en Barcelona: cámaras en el coche o boicot al Mobile World Congress

El gremio se moviliza para poder instalar sistemas de vigilancia en el vehículo. Denuncian una inseguridad creciente que las cifras de Mossos no demuestran y amenazan con sabotear la feria más importante del año

marcha lenta de taxis a la altura de la plaza de Cerdà.

La pandemia sanitaria tiene derivadas por todas partes. Es un aleteo de mariposa en toda regla, porque ha tumbado el turismo y ha obligado a los carteristas a buscar alternativas, como robar a chavales de la zona alta o buscar el descuido de los taxistas. Y de ese virus, estos lodos; y la protesta de este miércoles por las calles de Barcelona con el sello de este combativo sector: marcha lenta, ruido, petardos, plantarse debajo del gestor público para que escuche sus reivindicaciones y la amenaza sacada de 'Atrapado en el tiempo': si no hay respuesta afirmativa, boicot al Mobile World Congress. Quieren instalar cámaras de seguridad en el vehículo pero hay serias dudas legales sobre la propuesta. La alternativa es reforzar el canal propio del 112, una alarma silenciosa que los chóferes activan en caso de necesidad. ¿Pero hay realmente más inseguridad en el taxi de Barcelona?

Una llamada a Mossos d'Esquadra arroja luz al asunto. Con datos. En 2019 hubo 51 taxistas que denunciaron robos con violencia e intimidación. En 2020 fueron 24 en todo el año y entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2021 han sido 19. En cuanto a hurtos, las denuncias de taxistas fueron 141 en 2019, 74 en 2020 y 51 en los primeros nueve meses de 2019. Así las cosas, no parece que el tema se haya disparado. El colectivo, sin embargo, asegura que la cosa se ha ido de madre. Esa es su sensación. La gota que colmó el vaso fue el apuñalamiento, el 16 de diciembre, de un taxista frente a la Boqueria y a plena luz del día, mientras dejaba a un pasajero. Por eso este miércoles han salido a la calle. Un centenar de vehículos, según la Guardia Urbana; medio millar, según los organizadores.

Como suele pasar con muchos asuntos que tienen que ver con el taxi, la pasión y la vehemencia se mezclan con la normativa, el hermetismo de la Administración y la foto global de un gremio acechado por la crisis y las nuevas tecnologías. Estamos ante un sector que le ha cogido el tranquillo a la movilización. Al margen de los estibadores o la plantilla de TMB, es probablemente el que mejor le tiene cogida la medida a la cosa pública. Pensarán que si les fue bien contra Uber, con un decreto del Govern que echó a la multinacional de la ciudad, también ahora lograrán doblegar al Instituto Metropolitano del Taxi (IMT), que ya les ha dicho que ni hablar de grabar a los clientes y que, en cualquier caso, se mejorará el servicio 112 y se pondrá en marcha una formación a cargo de Mossos.

Se han reunido con un alto cargo del ente durante no más de 15 minutos que les ha prometido una nueva reunión de la comisión de Seguridad para el 20 de enero (tres meses después de la anterior). En asamblea, los taxistas presentes ante el edificio del Área Metropolitana de Barcelona, han decidido después que si no les dejan poner cámaras, plantearán movilizaciones coincidiendo con el Mobile World Congress de 2022, entre el 28 de febrero y el 3 de marzo. Escriban en su buscador las palabras 'boicot' y 'transporte' y comprobarán que la feria más importante del año ha sido un imán infalible para la lucha sindical.

Debate en el pleno

En el pleno municipal de noviembre, Junts preguntó a la alcaldesa sobre esta cuestión. El concejal Jordi Martí blandió los siguientes datos del año: 20 denuncias presentadas por taxistas por robo con violencia y otras 50 por hurto. Defendió que el 112 "es poco fiable y está técnicamente obsoleto" y e instó a buscar "la solución legal para que, de manera voluntaria, los taxistas que quieran puedan instalar una cámara". Le respondió la alcaldesa Ada Colau, que explicó que en la última comisión de Seguridad del taxi, ninguna asociación defendió esta medida. "Todos los reunidos (cuerpos policiales, asociaciones y Administración) acordaron que no es una buena idea y que el paso a dar es mejorar el 112 y ofrecer formación", replicó la líder de los 'comuns', leyendo la información que le habrían pasado desde el IMT. En conversación con este diario. Martí asegura que Colau "mintió al asegurar que el problema no existe o que los taxistas no reclaman las cámaras", y reclama al ente público "que haga su trabajo" y solicite un dictamen jurídico a la autoridad competente de manera que el taxi pueda llevar un sistema de seguridad ya validado tanto en el metro como en los autobuses.

El líder de Élite Taxi, Tito Álvarez, admite que las cifras de victimización no son más elevadas que en 2019. "Pero eso no significa que no estén pasando cosas", añade. Cuenta que hay compañeros que han sido asaltados y que les da miedo volver al taxi y lamenta que una "decisión política" les prive de "algo que tiene que ver con la seguridad en el trabajo". En el caso de que sea eso, una decisión política, Álvarez recuerda que en Barcelona hay 10.521 licencias y cerca de 13.000 taxistas (hay que añadir los asalariados que explotan el vehículo de otro), lo que implica, ha señalado, unos "30.000 o 40.000 votos".

Jordi Vilalta, uno de los fundadores de Taxi Companys, corrobora que la situación ha empeorado mucho en los últimos tiempos, cosa que achaca, en gran medida, a la "necesidad de los ladrones de encontrar nuevas víctimas ante la caída en picado del turismo". Recuerda que el taxista es una persona que está muy expuesta, de espaldas a un desconocido, que trabaja las 24 horas del día y los 365 días del año. "Hay que ponerle freno porque parece que se esté dando el mensaje de que el taxi es un blanco fácil".

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