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Diario de Mallorca

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Diálogo social

El Gobierno, la patronal y los sindicatos apuran para cerrar esta semana una reforma laboral acordada

Los agentes sociales revisan durante el fin de semana el texto definitivo, a expensas de acabar de cerrar los aspectos relativos a subcontratación y ERTE | Las posturas están cercanas y los empresarios ven con buenos ojos sumarse a un acuerdo que, no obstante, todavía no es seguro

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, con el líder de la CEOE, Antonio Garamendi.

Patronal y sindicatos han pasado el fin de semana velando armas ante el desenlace decisivo de la reforma laboral, que tiene todas las papeletas para producirse esta semana. El Gobierno remitió el pasado viernes un nuevo borrador para que los agentes sociales lo estudien y se pronuncien definitivamente a lo largo de los próximos días y en el interno de las organizaciones ya se están despejando agendas. Fuentes tanto de la bancada empresarial como de las centrales apuntan a que el acuerdo es posible y probable, aunque se resisten todavía a darlo por seguro. Si bien no hay nada cerrado, el espíritu de la reforma está encarrilado en todos los puntos menos en dos: la subcontratación y el nuevo modelo de ERTE. Estas dos cuestiones son las más abiertas y de mayor calado y es ahí donde las fuentes consultadas reconocen que puede saltar la entente a tres bandas. Varias fuentes conocedoras del diálogo social apunta a que este lunes será el día decisivo en el que se cerrará el texto definitivo sobre el que posteriormente tendrán que pronunciarse las partes.

La reforma laboral verá la luz en los próximos días, tras nueve meses y medio de negociaciones. El parto ha sido largo y complicado. Fuentes de la patronal insisten en calificar el contenido final de la norma de "equilibrado", mientras que desde las centrales se felicitan por los avances obtenidos, pero no pueden evitar reconocer que en algunos aspectos la patronal ha conseguido descafeinar la reforma. "Saldremos mejor de lo que estamos, pero en algunos puntos peor de lo que estábamos antes del PP", apunta un dirigente sindical.

Varios de los pilares maestros de la reforma de Mariano Rajoy y Fátima Báñez (hoy en CEOE) seguirán intactos. Especialmente aquellos referentes al despidos. Ni se tocarán los salarios de tramitación, ni se volverá a la indemnización por cese de 45 días por año trabajado de los indefinidos, ni se recuperará la autorización administrativa de los eres. Esos puntos no han estado en ningún momento encima de la mesa y tampoco han entrado en tiempo de descuento. En lo relativo a negociación colectiva, una fuente empresarial reconoce que "ahí han ganado los sindicatos". Lo explícito del acuerdo de coalición entre PSOE y Unidas Podemos jugaba a su favor: volverá la ultraactividad indefinida de los convenios y la prevalencia del sectorial sobre el de empresa.

Toma y daca en temporalidad

En otras materias los agentes sociales y el Gobierno han pisado terreno nuevo. Es el caso de la temporalidad, donde la reforma del 2012 apenas introdujo cambios directos y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, tenía desde el primer momento entre ceja y ceja que había que meterle mano. Los datos así lo avalan, pues España es una anomalía -en el mal sentido del término- en la Unión Europea, con uno de cada cuatro asalariados como eventuales. Y en ese campo la defensa numantina de la patronal ha surgido sus frutos, pues el contenido del primer borrador era más restrictivo que el de los últimos y la pretensión de establecer porcentajes máximos ha caído, además de relajarse la causalidad en algunos formatos. No obstante, no por ello las centrales dejan de definir los cambios como los más ambiciosos en esta materia desde la reforma del 1984.

Ahí la principal modificación es la desaparición del contrato de obra y servicio, que según datos del SEPE representa el 38% de la contratación actual en España. Y el esquema final será el siguiente, con tres tipos de contratos temporales disponibles. La primera modalidad será la del contrato para tareas ocasionales, de 90 días de duración como máximo y hábil para cubrir picos puntuales de demanda. Por ejemplo, si una empresa necesita reforzarse para la campaña de Navidad. Ahí las empresas podrán contratar a todos los eventuales que precisen, siempre que no les repitan el contrato. La segunda modalidad será la del contrato por causas imprevistas, que podrá tener una duración de seis meses o de un año, si así lo pactan patronal y sindicatos por convenio. Y no se podrán concatenar contratos más de 18 meses durante un periodo de 24 meses. Ahí los sindicatos se impusieron, ya que se llegó a manejar una concatenación máxima de 24 meses en un periodo de 30 meses. Y la tercera modalidad será para cubrir una baja por maternidad, incapacidad temporal o excedencia; que durará lo que dure la baja.

En materia de temporalidad hay dos cuestiones que todavía pueden generar cierta pugna, especialmente desde la bancada empresarial. La CEOE no ve con buenos ojos el 'extra' de cotizaciones sociales que quiere aplicar la Seguridad Social para desincentivar los contratos ultracortos. Y también aboga por ampliar esos 90 días de los contratos para tareas ocasiones en el sector agrario. Ahí los sindicatos arguyen que debería imperar el contrato fijo discontinuo, pero los empresarios aprietan para conseguir una rebaja especial para las organizaciones agrarias.

Subcontratación y nuevos ERTE

Donde no está claro quien acabará cediendo es en materia de subcontratación. El último redactado plantea que una subcontrata pueda escoger entre dos convenios: o bien el convenio de la empresa para la que está subcontratada o bien el convenio de la actividad que ejecuten los subcontratados. Siguiendo un ejemplo. Una subcontrata de Seat podría aplicar el convenio de Seat o bien el convenio del sector de la actividad que realice para Seat. Si le presta servicios de jardinería, pues el convenio de jardinería. Si le presta servicios de limpieza, pues de limpieza. Y si es una empresa multiservicios que le presta diferentes servicios, los jardineros tendrán el convenio de jardinería y los de limpieza, de limpieza.

Ese redactado no gusta en la bancada sindical, pues consideran que mejora las actuales condiciones, pero no al nivel que pretenden. Pues si bien quita de la ecuación los convenios de las multiservicios, no favorece la especialización. Como ejemplo, según el último redactado, una camarera de piso no estaría regida por el convenio de la hostelería, sino por el de limpieza, que es mejor que un multiservicios, pero no que el de hostelería. Ese es uno de los flecos pendientes.

Y el otro es el de los nuevos ERTE poscovid, bautizados por el Gobierno como 'Mecanismo RED'. La nueva propuesta mantiene los dos supuestos según los cuales las empresas podrán solicitar ERTE con ayudas públicas: ante una crisis coyuntural de toda la economía o solo para un sector concreto, ante dificultades propias del mismo. En el caso de los 'ERTE cíclicos', el expediente no podrá superar el año de duración. Y en el caso de los 'ERTE de sector', podrán durar un año, aunque con dos prórrogas adicionales de seis meses, es decir, hasta dos años. En ambas modalidades el Estado ofrecerá bonificaciones del 50% a las cuotas de la Seguridad Social para incentivar que, como ha pasado ahora durante la pandemia, las compañías recurran al expediente y no al despido directamente. Un porcentaje de exoneraciones que los sindicatos consideran difícilmente asumible para el erario público a largo plazo.

¿Última reunión este lunes?

Las cúpulas de las organizaciones empresariales y sindicales están evaluando al detalle los pormenores de la reforma, con esas dos materias -subcontratación y ERTE- todavía lo suficientemente abiertas como para que haya cambios. Este lunes la mesa de diálogo social vuelve a reunirse en la que podría ser la última cita formal antes de que los agentes sociales se conjuren en sus respectivos cónclaves para dar (o no) el visto bueno a una reforma laboral que podría ser aprobada en el Consejo de Ministros del próximo 28 de diciembre.

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