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Turismo

Las 5 claves del veraneo que ya llega

El coronavirus ha cambiado los hábitos de los viajeros y modificado las ofertas de las empresas para las vacaciones de 2021

Turistas disfrutan del sol y de la playa de Benidorm.

La crisis del coronavirus podrá ser recordada como el crac del turismo después de que la pandemia paralizase por completo la movilidad, con un cierre de fronteras casi generalizado y los aviones varados, que supuso la pérdida de 124.150 millones de euros en actividad para el sector. La expansión de la vacunación ha reactivado los viajes y ha provocado la apertura de servicios turísticos, pero igual que en otras crisis, esta también ha dejado su huella en los hábitos de consumo y en las compañías. 

 

Seguridad 

"Queremos ser prescriptores de seguridad. No se trata de abrir antes sino de recuperar la seguridad para ser los destinos elegidos", decía la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, durante la pasada edición de Fitur. Esa fue una de las palabras más escuchadas durante toda la feria y será también la que rija los viajes este verano, desde el punto de vista de los usuarios y de las empresas. "Si no vendemos seguridad no seremos capaces de darle la vuelta a la tendencia de los últimos meses", coincidía el consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer.

Las mascarillas y los geles hidroalcohólicos formarán parte de cualquier equipaje esta temporada, como también lo hará el pasaporte covid, si se quiere viajar por Europa, o la tenencia de un test PCR negativo (el lobi Exceltur reclama que estas pruebas diagnósticas sean gratuitas en España, como ocurre en Francia, para impulsar la llegada de visitantes extranjeros). Además, restaurantes, hoteles, campings y cualquier otro establecimiento tendrán que adaptar sus espacios para mantener la distancia de seguridad entre sus clientes.

 

Tecnología

Esa obsesión por la seguridad afecta a otro cambio que se ha implantado a la fuerza: la tecnología. La pandemia ha hecho habitual el pago con tarjeta y con móvil y la lectura de los menús con códigos QR en casi cualquier restaurante. Pero también ha impulsado las máquinas para hacer el ‘check-in’ en los hoteles o la posibilidad de hacerlo de forma ‘on-line’. "Este año notamos un cambio en las grandes cadenas casi de la nada a un porcentaje muy alto", explica una de las socias de Roommatik, Cristina García. Y también se ha impulsado la existencia de ‘tablets’ que digitalizan la comunicación de los huéspedes con la habitación y los empleados o de aplicaciones como la ‘consejería virtual’ de Paradores para contratar los distintos servicios. 

Además, en el aeropuerto de Madrid el turista podrá facturar y embarcar con el rostro, gracias a un sistema de reconocimiento facial de Aena, mientras en la Oficina de Turismo de la Comunidad de Madrid se puede encuentre con ‘Pichi’, un robot que informa a los turistas sobre todo lo que puede hacer durante su estancia. 

Menos planificación

Quizás no es un hábito que se mantenga en el tiempo, pero de momento, se nota en el usuario una menor planificación de los viajes debido a los continuos cambios en las normas y las diferencias entre regiones. Según fuentes de Ouigo, el tren que le hace la competencia a Renfe en España, ha cambiado el patrón de compra de los viajeros hacia usuarios menos previsores. "La gente suele comprar los últimos días por la incertidumbre", aseguraban hace unos días.

Más flexibilidad

Una de las principales características de los viajes este verano es que están sujetos a una gran flexibilidad comercial que permite a los usuarios poder realizar cancelaciones sin penalización. Ocurre con la mayoría de los hoteles pero también con los billetes de avión, por eso el sector es cauto con las previsiones. "Mañana pueden subir un 25% las reservas y en tres semanas pueden desaparecer si sale una normativa autonómica que limite la movilidad", decía el vicepresidente de Exceltur, José Luis Zoreda, hace unas semanas. 

En este sentido, las agencias de viajes han lanzado un grito de auxilio para que los clientes acudan a sus establecimientos a extender la validez de los bonos de viajes que dieron durante la pandemia y que expiran el 21 de junio, pues muchas de ellas mantienen todavía litigios con aerolíneas y cruceros por los importes adelantados.

Turista nacional

En los meses de julio y agosto llegaron a España 4,9 millones de turistas extranjeros, de los 20 millones que lo hicieron un año antes. Según el Gobierno, este verano se espera la llegada de unos 10 millones de turistas internacionales, pero el sector vuelve a encomendarse a los turistas nacionales para encauzar, al fin, su ansiada recuperación. Con el objetivo de fomentar el tránsito tras la crisis en muchas familias, algunas comunidades han puesto en marcha los denominados ‘bonos turísticos’ que incentivan las vacaciones de sus ciudadanos. Es el caso de Galicia que ha emitido unos bonos por importe de entre 150 y 300 euros para utilizar en determinados alojamientos incluidos en la web de la Agencia de Turismo de esta comunidad. O la Comunidad de Madrid que ha anunciado en el segundo semestre del año emitirá unos bonos turísticos con descuentos de hasta el 50%.

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