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Diario de Mallorca

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La Audiencia Nacional, contundente: "Caixanova nunca habría sido intervenida"

"Caixanova nunca habría sido intervenida", destacan los jueces, que achacan la inyección del organismo a "la situación económico-financiera" de la entidad

Cambio de cartelería en Novacaxaixagalicia tras la fusión. Ricardo Grobas

A una semana de que las respectivas asambleas aprobasen la polémica operación, el entonces presidente de Caixa Galicia aprovechaba cualquier ocasión para alabar en público las bondades del matrimonio con Caixanova. "Va a traer como consecuencia una caja mucho más fuerte. Todas las ratios se multiplicarán por dos", contaba Mauro Varela hace justo diez años, el 5 de octubre de 2010. "El clima es magnífico -añadió-. Solo hay los problemas de adaptación que puede haber en cualquier integración porque la cultura de ambas, pese a estar en Galicia, no son iguales". No lo eran y por razones bastante más elocuentes que las disparidades de cultura interna.

Por orden del Banco de España, la entidad viguesa debía capitanear la futura Novacaixagalicia con su director general, José Luis Pego, a la cabeza. El supervisor vetó a José Luis Méndez, máximo responsable de Caixa Galicia, desde el inicio de las conflictivas negociaciones para alumbrar aquella fusión promocionada por la Xunta como "igualitaria, equilibrada y paritaria". Le responsabilizaba directamente de la agonía de la caja coruñesa, diagnosticada como "inviable" por los inspectores del organismo tras varios años requiriéndole que frenase el crecimiento desbocado en el ladrillo. Casi una década después del nacimiento de la caja única gallega, la Audiencia Nacional evidencia la verdadera historia que hay detrás: un rescate provocado por la quiebra de Caixa Galicia y una fusión "obligada" para Caixanova.

"La única razón por la que el FROB intervino fue por la situación económico-financiera en la que se encontraba en 2010 Caixa Galicia antes de que se produjera la fusión", señalan los tres magistrados de la sección 2 de la Sala de lo Penal en un auto en el que rechazan que la Audiencia Nacional sea competente para juzgar a algunos de los antiguos altos cargos de Caixanova en el caso del supuesto perjuicio de 45 millones de euros por la fallida urbanización y el puerto deportivo previstos en las antiguas instalaciones de la conservera Massó en Cangas. El mensaje es contundente: "Caixanova nunca habría sido intervenida si no se hubiera visto obligada a fusionarse con Caixa Galicia, dando lugar a Novacaixagalicia".

La Audiencia Nacional revela lo que una parte de los protagonistas de la fatídica operación, el Ejecutivo autonómico entre ellos, quisieron silenciar durante todo este tiempo para exculparse del resultado: una de las fusiones más costosas para el erario público con cerca de 9.000 millones de euros inyectados y el drama de miles de pequeños ahorradores afectados por las preferentes en la larga lista de víctimas. El relato encaja a la perfección con los sucesivos informes del Banco de España adelantados en exclusiva por Faro de Vigo y que, inexplicablemente, no se incluyeron en la comisión de investigación sobre las cajas abierta en junio de 2013 en el Parlamento y sin conclusiones elaboradas siete años después. La cita en O Hórreo sí sirvió para confirmar la información publicada también por Faro de Vigo de que la famosa due diligence encargada por la Xunta a KPMG para defender la necesidad de la fusión fue realmente un "diagnóstico acelerado" que, incluso, proponía abiertamente que Caixanova absorbiera Caixa Galicia por su mejor situación.

¿Y qué dijeron los inspectores del Banco de España en sus revisiones anuales a Caixa Galicia? Las primeras luces de alerta se encendieron a principios de 2007 "a consecuencia de su desafortunada apuesta de expansión". Ejercicio tras ejercicio, el departamento de Supervisión del Banco de España le requirió ajustes, hasta que en septiembre de 2009 su "perfil de riesgo supervisor" fue calificado de "muy alto, siendo cuestionada su viabilidad como entidad independiente". Entre otros muchos lastres, el acta recoge una "un elevado nivel de morosidad" del 9,3%. Caixa Galicia declaraba en sus estados financieros públicos una tasa del 5,3%.

El 9 de diciembre de 2010, ocho días después del nacimiento oficial de Novacaixagalicia, el director general de Supervisión, Jerónimo Martínez Tello, remitió a Pego y al consejo de administración de la nueva entidad un informe sobre el resultado de las inspecciones y el requerimiento de cumplir "de forma rigurosa" las medidas "para subsanar las debilidades identificadas en la antigua Caja de Ahorros de Galicia" por la mala clasificación de los créditos y el déficit de provisiones y control del riesgo. Pese a todo el saneamiento realizado, la cúpula de Caixanova se encontró de repente con que quedaban todavía 805 millones pendientes de limpiar en el agujero heredado de Caixa Galicia.

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