El fundador y primer secretario general de Comisiones Obreras (CC OO), Marcelino Camacho, recibió ayer un multitudinario homenaje por parte de numerosos representantes del movimiento sindical, políticos, intelectuales, familiares y amigos, que destacaron que "Marcelino vive" y que "la lucha continúa" tras su fallecimiento.

Decenas de miles de personas, a pesar de la lluvia y el mal tiempo, se congregaron ayer a mediodía en la madrileña Puerta de Alcalá para despedir a Camacho, fallecido la madrugada del viernes a los 92 años. Tras el homenaje, sus restos mortales fueron trasladados hasta el Cementerio Civil de La Almudena, donde fue enterrado.

Familiares, amigos y simpatizantes quisieron manifestar que la lucha del movimiento sindical no acaba con la muerte del que muchos consideran el padre del sindicalismo moderno. "Hay que seguir la lucha porque no hemos alcanzado los objetivos. Eso significa no doblegarse ante el capital, no dejarse domesticar por los poderosos", defendió el secretario general del Partido Comunista de España (PCE), José Luis Centella, quien durante su intervención definió a Camacho como un "sindicalista sin dobleces y un comunista de una sola pieza".

En este sentido, al término del homenaje, la viuda de Camacho, Josefina Samper, recordó las últimas palabras de su esposo, quien antes de fallecer afirmó: "Si uno se cae, se levanta inmediatamente y sigue adelante". Samper recibió emocionada los aplausos del público, que a su llegada coreaba su nombre, así como otros cánticos como La lucha sigue, Marcelino vive o Que viva la lucha del la clase obrera. Previamente, su hijo Marcel Camacho repasó la vida de su padre y su paso por la prisión y los campos de trabajo. "La lucha de Marcelino no hubiera sido posible sin otra lucha a su lado", aseguró Marcel, que elogió así también la figura de su madre.

Asimismo, Marcel recordó que su padre "decía que la democracia se había quedado en las puertas de la fábrica" y lamentó que "hoy, en la mayoría, aún está fuera". También se refirió a la opinión de Camacho sobre la actual crisis, que éste consideraba "la antesala del cambio", pero de la que sólo se puede salir "si se incorpora la igualdad como parte de la libertad".

Un sindicalismo unitario

El secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, destacó el "legado insuperable" que el histórico sindicalista ha dejado, así como sus "enseñanzas que se deben proyectar hacia el futuro". "Comisiones Obreras es tu gran legado a la sociedad española democrática", añadió Toxo. Asimismo, Toxo recordó que el "sueño" de Camacho fue un sindicato unitario. "Desafortunadamente, ese sueño no se cumplió", lamentó el actual dirigente de Comisiones Obreras, quien elogió la decisión de Camacho de dimitir en el Parlamento, demostrando así que "se puede seguir defendiendo los intereses de los trabajadores" desde una organización independiente.

A su juicio, otra de las lecciones de Camacho fue demostrar que "las primeras conquistas se realizan en el centro del trabajo", pero matizó que éstas "no se defienden sólo en la empresa, también se mantienen en la sociedad". "No hay un país que sea libre que no tenga trabajadores en situación decente en sus empresas", defendió.

Entre los asistentes al acto, también se encontraban el ex secretario general del Partido Comunistas español (PCE), Santiago Carrillo; el coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara; el diputado de la coalición en el Congreso, Gaspar Llamazares, así como otros ex secretarios generales de Comisiones Obreras, como José María Fidalgo y Antonio Gutiérrez, entre otros.