La petrolera YPF, la compañía más importante de Argentina y que hace ocho años fue la ´perla´ del proceso de privatización al pasar a manos de la española Repsol, se convierte ahora en una prueba de fuego para el nuevo modelo empresario que quieren imponer los Kirchner.

YPF tendrá nuevamente una participación considerable de capitales argentinos, un 25 por ciento que será adquirido en una operación por unos 3.750 millones de dólares por el empresario argentino Enrique Eskenazi a Repsol YPF, según se anunció el pasado viernes en Madrid. Repsol YPF conservará el control de su filial argentina.

La operación será seguramente celebrada por el Gobierno de Cristina Fernández, cuyo esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, propició tras asumir el poder en mayo de 2003 el ascenso de una ´burguesía nacional´.

Kirchner, que traspasó el gobierno a su esposa el 10 de diciembre pasado, aludía así a empresarios argentinos que en los últimos años vienen recuperando terreno en sectores estratégicos como la banca y la energía que en la década pasada habían quedado prácticamente bajo el control de multinacionales extranjeras.

YPF fue fundada en 1922 por el Estado argentino para comandar el desarrollo de la explotación del petróleo, cuya existencia bajo suelo argentino había sido descubierta en 1907.

Durante décadas la firma prácticamente dominó la actividad petrolera en Argentina, donde compañías como Shell y Esso sólo accedieron a posiciones parciales y minoritarias en el mercado local.

En 1996 Repsol desembarcó en el país suramericano con la compra de la petrolera Astra, pero fue la adquisición de YPF en 1999 la punta de lanza de la expansión de la española en Latinoamérica.

La operación por la que el Estado argentino vendió el 14,99 por ciento de sus acciones en YPF a Repsol recibió no pocas críticas, en medio de sospechas sobre precios de venta menores a la real valuación de la compañía.

Repsol completó la adquisición de YPF mediante una oferta pública de adquisición de acciones. En total, desembolsó unos 15.000 millones de dólares por la petrolera argentina.

Desembarco español en Argentina

Por lo demás, el traspaso de YPF a Repsol estuvo prologado por la llegada de varias empresas españolas, como Telefónica, Gas Natural, Endesa y los bancos Santander y BBVA, que tomaron posesión de empresas clave de Argentina, un proceso que fue catalogado como un ´nuevo colonialismo´ por sus detractores ideológicos.

Quizá por este contexto adverso, desde Repsol siempre se encargaron de subrayar el carácter ´hispano-argentino´ y no sólo español del nuevo grupo petrolero resultante, para el que fijaron dos sedes corporativas: Madrid y Buenos Aires.

Con un centenar de bloques de petróleo y gas bajo su control, refinerías, gasolineras, participación en gasoductos y petroquímicas, YPF es el mayor productor y comercializador de hidrocarburos de Argentina, una de las mayores firmas exportadoras (2.691 millones de dólares en 2006) y uno de los principales contribuyentes al Fisco argentino.

Por su peso económico y su importancia estratégica, la compañía siempre ha estado entre los tópicos de la agenda bilateral de los gobiernos de España y Argentina.

El matrimonio Kirchner son viejos conocidos de Repsol YPF: entre 1991 y 2003 Néstor gobernó Santa Cruz, la tercera mayor provincia productora de petróleo de Argentina, y en su momento apoyó la privatización de YPF.

Pero la crisis energética que estalló en 2004 en el país suramericano ensombreció el panorama para la empresa número uno de Argentina: comenzaron a circular rumores de nacionalización y el gobierno amenazó con retirar concesiones de áreas a las petroleras que no invirtieran lo suficiente para ampliar la oferta de hidrocarburos.

Y mientras Kirchner alentaba los negocios de la nueva ´burguesía nacional´, el entonces presidente de Repsol YPF, Alfonso Cortina, se animaba a lanzar críticas por la falta de incentivos para el sector y la congelación de los precios de los combustibles, dichos que no cayeron bien en el Gobierno.

Antonio Brufau llegó en octubre de 2004 para reemplazar a Cortina con planes para mejorar la relación con Kirchner e incorporar capital argentino a YPF, en línea con su estrategia para buscar nuevos horizontes de crecimiento para Repsol fuera de la conflictiva Latinoamérica.

Tras meses de crípticas negociaciones, finalmente Repsol, que hasta ahora tenía un 99,04 por ciento de las acciones de YPF, anunció el viernes la venta a Eskenazi de un participación del 25 por ciento.

Enrique Eskenazi es uno de los protagonistas de esta ´burguesía´ local mentada por Néstor Kirchner. Tiene lazos muy cercanos con el ex presidente y su esposa, la actual mandataria argentina, Cristina Fernández, y es dueño de una constructora y cuatro bancos regionales.

Otros integrantes de esta nueva clase empresaria son Marcelo Mindlin (Pampa Holding), Jorge Brito (Banco Macro), Eduardo Eunekian (Aeropuertos Argentina 2000), Carlos Miguens (Central Puerto), la familia Werthein (Telecom, La Caja, Standard Bank) y Eduardo Elsztain (IRSA), y todos ellos sonaron también como candidatos para entrar en YPF.