Polémica por la construcción de una planta de residuos líquidos "peligrosos e inflamables" en el puerto de Palma
La Autoridad Portuaria asegura que la instalación para tratar material contaminante no entrañará ningún riesgo medioambiental y prevé que abrirá en 2027
ARCA pide paralizar su licitación al considerarla "un elemento de riesgo y una agresión al patrimonio"

Castell de San Carles y faro de Portopí. / ARCA

La Autoridad Portuaria de Balears (APB) prevé que en 2027 estará operativa en el puerto de Palma una nueva planta de residuos líquidos que ARCA ha calificado de "peligrosos e inflamables". Así se definen también en los pliegos del concurso que la APB ha convocado para la construcción y explotación de esta nueva infraestructura que almacenará y tratará estos materiales que se originan en los buques.
"Hay por delante todo un proceso administrativo que garantizará que no habrá ningún perjuicio medioambiental. Cualquier cosa es inflamable si le pones una cerilla, pero este residuo no es un combustible cien por cien. La mayor parte es agua y durante el tratamiento este material se extraerá y se llevará a una incineradora o se reutilizará. No hablamos de un gas que pueda explotar", explicó ayer Jorge Martín, jefe de área de Explotación y Medio Ambiente de la APB.
"No es un residuo inflamable en sí mismo. Su problema fundamentel es que es contaminante si se tira al mar, por eso los puertos tienen la obligación de recogerlo y tratarlo. De hecho, ya hace años que en el dique del Oeste existen dos depósitos que están haciendo ese trabajo y nunca ha pasado nada. No es algo desconocido en el puerto de Palma, de lo que se trata ahora es de simplificar y optimizar el proceso con una nueva planta", manifiesta Martín.
La APB está abierta a recibir ofertas de empresas interesadas en construir y gestionar esta nueva infraestructura hasta el 11 de octubre (el plazo se ha ampliado para dar más tiempo a los operadores interesados). En estos momentos estos residuos líquidos se almacenan en Palma y después se transportan a Barcelona y Valencia por barco para completar su tratamiento. La idea es que la nueva instalación realice todo el proceso en Palma sin necesidad de transportar el material (casi todo agua) a otros puertos porque "es costoso y tiene su impacto en C2".
La empresa seleccionada durante la fase de licitación presentará un proyecto constructivo y posteriormente se iniciará la tramitación para obtener la autorizacion ambiental integrada. En ese momento se valorará su impacto medioambiental y paisajístico, y las administraciones competentes resolverán si aprueban el proyecto o establecen medidas correctoras. "Es un trámite largo y costoso en el que la empresa deberá acreditar que su actividad no entraña ningún riesgo. Esa es la garantía de que no habra un perjuicio medioambiental", manifiesta el jefe de área de Explotación y Medio Ambiente de la APB.
Una "agresión al patrimonio"
Durante esta tramitación se abrirá un plazo para que empresas y entidades presenten alegaciones. De hecho, ARCA ya ha solicitado la paralización del concurso al considerar que la futura planta "será un elemento de riesgo y una agresión al patrimonio" porque se ubicaría bajo el Castillo de San Carlos y cerca del faro de Portopí.
La ubicación elegida, el Moll de Sant Carles, "ha despertado las alarmas" en ARCA, que señala que en el pliego de condiciones se reconoce que los materiales "pueden ser inflamables y peligrosos".

El Castillo de San Carlos. / ARCA
La entidad conservacionista anuncia que ha puesto alegaciones contra la instalación. Entre otros argumentos, señala que la APB "no necesita una planta como ésta dentro de una zona portuaria tan sensible" porque en la actualidad "existen dos pequeñas instalaciones con una capacidad muy inferior a la que se pretende conseguir ahora, pero suficiente para la recepción y tratamiento de los residuos líquidos generados en el puerto de Palma por los barcos".
Del mismo modo, ARCA pone de manifiesto que "no debe debe fomentarse una actividad que puede ser contaminante y peligrosa dentro del puerto y en una zona que debería estar protegida patrimonialmente de cualquier agresión". También señala que la futura instalación "ni es inocua ni pequeña", ya que prevé una ocupación de 3.389,40 metros cuadrados, una altura de diez metros cuadrados y una edificabilidad de 28.245 metros cuadrados que incluirá "gran cantidad de tanques y desplazamientos de camiones cisterna con residuos peligrosos".
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