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Mundial 2026

Scaloni, el mito menos esperado: clases como alumno de De la Fuente y el reto de superar a Bilardo

El exjugador de Newell´s, como Messi, ha entrado en la historia sin armar revuelo, a fuerza de resultados y de la mano de Messi

Lionel Scaloni, seleccionador de Argentina.

Lionel Scaloni, seleccionador de Argentina. / DPA vía Europa Press

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Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires

La historia de los mundiales obtenidos por Argentina es también la de los entrenadores que condujeron a esos seleccionados y la huella dejada en el fútbol de un país que por estas horas sueña con un balón que entra en la portería de Unai Simón. César Luis Menotti y Carlos Bilardo dividieron las opiniones con una intensidad que las nuevas generaciones desconocen. Se era "Menottista" o "Bilardista". Esa línea divisoria se fue borrando con los éxitos de Carlos Bianchi con Boca Júniors, y Marcelo Bielsa y José Pekerman, estos últimos al frente del combinado nacional. Pero ha sido Lionel Scaloni, el entrenador más inesperado, quien ha obligado a ordenar de nuevo las jerarquías y preferencias. Lo hizo tras llegar de puntillas y a partir de sus logros, entre ellos la posibilidad de ser bicampeón del mundo.

Scaloni no era un completo desconocido, nunca lo fue, pero nadie lo imaginaba al frente de un proyecto que ya tiene los mismos méritos de Bilardo al llegar a dos finales, y el domingo puede superarlo. Su carrera como jugador comenzó en Newell´s Old Boys, nada menos que el club que acogió a Leo Messi en su infancia, y donde Diego Maradona hizo su escala en 1994, después de Sevilla. La vida los ubicó a los tres en el mismo espacio y tiempo, sin que tuvieran contacto. Ese cruce ahora adquiere otro sentido.

Scaloni pasó a Estudiantes de la Plata en 1995, pero rápidamente se fue a La Coruña. Para entonces, el lateral se convirtió en parte del elenco estable de juveniles que, de la mano de Pékerman, y tras ganar en 1997 el Mundial juvenil sub-20 en Malasia, pasaron al equipo mayor. Scaloni jamás tuvo el lustre de Román Riquelme, Pablo Aimar, Walter Samuel o Esteban Cambiasso. Pero siempre encontró un lugar en el proyecto de Pékerman, y así fue parte de la selección mayor que disputó el Mundial en Alemania en 2006. La presencia de Juan Pablo Sorín, Javier Mascherano, Maximiliano Rodríguez, Javier Saviola, sumada a la novedad de Messi, convertía a Scaloni en un personaje nombre secundario aunque nunca prescindible.

Sus inicios como entrenador

Pasó por el West Ham y la Lazio. Terminó su vida como profesional en 2013 en el Atalanta. Se supo luego que había iniciado el curso como entrenador de la RFEF en las Rozas, en lo que puede considerarse su primer y amable cruce con Luis de la Fuente, uno de sus profesores. Trabajó con los juveniles del Mallorca y se sumó con su acostumbrado bajo perfil al equipo de Jorge Sampaoli cuando asumió en Sevilla y luego se hizo cargo del seleccionado argentino que fracasó estrepitosamente en Rusia 2018. Fue testigo de la mala relación de las estrellas, entre ellas Messi y Mascherano, con un cuerpo técnico inmediatamente devaluado. Alguna enseñanza debió dejarle.

Scaloni y Luis de la Fuente se abrazan en un acto conjunto en Nueva York antes de la final. EFE/ Lavandeira Jr

Scaloni y Luis de la Fuente se abrazan en un acto conjunto en Nueva York antes de la final. EFE/ Lavandeira Jr / Lavandeira Jr / EFE

Cuando Sampaoli finalizó aquella magra experiencia, Scaloni pidió seguir en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en el área de juveniles. Después quedó como interino del equipo mayor. "Solo por dos partidos", le avisaron. Y siguió. El primero que puso un grito en el cielo fue Maradona, al punto de calificar de chiflado al nuevo amo y señor de la Federación, Carlos "Chiqui" Tapia. Lo que siguió después está más fresco en la memoria de los argentinos: un comienzo sin grandes luces en la Copa América 2019 y, cuando la desconfianza y las continuas críticas, algunas hirientes, lo venían acompañando como una sombra, ganó el certamen regional en 2021, nada menos que frente a Brasil y en el Maracaná. A partir de ese momento, Sacaloni, el subestimado, se convirtió en un personaje central. Tuvo de entrada el respaldo de Menotti, pero, sobre todo, de Messi, a quien logró convencer de que se sumara a la aventura parecía descartar de antemano.

ATLANTA (United States), 15/07/2026.- Argentina's head coach Lionel Scaloni (L) and Lionel Messi of Argentina hug after winning the FIFA World Cup 2026 semifinals match England against Argentina, in Atlanta, USA, 15 July 2026. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH

Scaloni y Messi, abrazados en Atlanta. / CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH / EFE

Scaloni renovó al equipo nacional. Lo Celso, De Paul o Paredes, y más tarde Enzo Fernández, Julián Álvarez, Mac Allister o Cuti Romero, armaron el ecosistema que le permitió a Messi encontrar el lugar donde más se sentía cómodo a pesar del paso de los años. Vino entonces Catar, en 2022, una nueva Copa América, y la rutina de no perder. Diego Borinsky escribió una biografía del entrenador. Una de las claves del éxito tiene que ver, a su juicio, con la manera que ejercer el liderazgo. No es un dato menor que lo acompañen Samuel, Aimar y Roberto Ayala. "Su autenticidad es genuina. Y, obviamente, sabe de fútbol, porque si no sabe de fútbol, a los dos minutos se te cae la careta". Sacaloni vive en Mallorca junto con su esposa, la española Elisa Montero, y sus hijos Ian y Noah. Es el primer entrenador argentino que no ejerce sus funciones desde el país. Si en un momento eso ha llamado la atención, se ha convertido en un detalle irrelevante gracias a los éxitos sostenidos. Todo fue más fácil por el factor Messi. El vínculo, dice Scaloni en broma, estaba asegurado desde el 17 de agosto de 2005. Aquella tarde, en el estadio Ferenc Puskás de Budapest, Lionel, el mayor, le pasó la primera pelota a Lionel, el menor, aquel que todavía no era Leo. Aquel pase tuvo un carácter profético, aunque Messi solo duró 90 segundos en el campo por una expulsión absurda. "Sabía que iba a ser un genio este pibe"

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Fuente: El Periódico

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