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FÚTBOL

Messi y "los terraplanistas"

Hoy se cumplen cinco años de su primer título con Argentina, la Copa América de 2021 en Brasil. El punto de inflexión de una historia que debería cerrar el círculo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el mismo lugar donde decidió abandonar la selección hace una década.

Lionel Messi celebra su gol ante Egipto en los octavos del Mundial.

Lionel Messi celebra su gol ante Egipto en los octavos del Mundial. / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press

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Fermín de la Calle

Fermín de la Calle

Madrid

La historia de Lionel Messi es la de un niño que se fue de casa persiguiendo una pelota. Un niño que creció lejos de su país. 21 años en Barcelona, dos en París, dos en Miami... Pero los 13 primeros los vivió en Rosario, donde el escudo de Rosario Central que dibujaron en el muro trasero de su casa sigue vivo pese al paso de los años gracias a la tenacidad ‘canalla’. Leo siempre se sintió argentino. Especialmente cuando algunos de los que hoy lo adulan como al vellocino de oro lo apodaron “el catalán”, a modo de insulto arrojadizo. Sin embargo, él nunca renegó. Ni tan siquiera cuando abandonó la selección.

Regreso a Nueva Jersey para cerrar el círculo

Ocurrió el 26 de junio de 2016. Aquel día Argentina perdió la final de la Copa América contra Chile en el MetLife Stadium de East Rutherford. El mismo escenario al que ha dicho a sus compañeros que quiere volver para levantar la copa del mundo el 19 de julio y cerrar el círculo. Después de un empate sin goles, los chilenos vencieron (4-2) en la tanda de penaltis, y Leo, que lanzó el primero, envió la pelota por encima del travesaño alimentando su leyenda negra desde los once metros. Messi, el futbolistas que tira los penaltis como faltas y las faltas como penaltis…

Lionel Messi es manteado por sus compañeros tras la victoria en el partido de octavos de final del Mundial 2026 que Argentina y Egipto.

Lionel Messi es manteado por sus compañeros tras la victoria en el partido de octavos de final del Mundial 2026 que Argentina y Egipto. / EFE / EFE

Cuando Lionel salió del vestuario, Argentina quedó en shock: “Se terminó para mí la selección. Es increíble, pero no se da. Hoy nos pasó otra vez y otra vez los penales. Son cuatro finales las que me toca perder, las que nos toca perder, tres seguidas... La verdad que es una lástima, pero tiene que ser así. No se da, lo intentamos, lo buscamos, pero ya está”. Pechofrío fue el calificativo más repetido por sus descreídos compatriotas, entre los que aparecían ilustres exjugadores y periodistas histriónicos al fragor de las tertulias televisivas. Un ejercicio de oportunismo al que Leo ya estaba acostumbrado. Apenas 50 días más tarde, el 12 de agosto, rectificó confirmando su regreso para participar en la clasificación para el Mundial 2018.

Han pasado diez años en los que ha estado a las órdenes del Tata Martino, Edgardo Bauza, Jorge Sampaoli y Lionel Scaloni. Todos quisieron agasajarle, rodearle, blindarle, acompañarle, protegerle… Pero el único que compartió cancha con él fue quien mejor le entendió. Lionel Scaloni asumió el cargo como interino el 14 de julio de 2018 para dirigir seis amistosos. Y nunca más salió. Lo primero que hizo Scaloni como seleccionador fue preservar la sábana santa, la casacadel 10 de Messi. Aunque el rosarino no jugó los amistosos, no dejó que nadie vistiese su camiseta hasta su regreso. Cosa que ocurrió en un amistoso en marzo de 2019, en el que Venezuela ‘vacunó’ a la albiceleste en Madrid, en el Metropolitano, por (3-1). Aquel día el mismísimo Daniel Passarella le recriminó: “Cuando juega con el Barcelona tiene una actitud diferente”. Y hasta le criticaron que no cantaba el himno. Por entonces Messi aún no era Maradona.

Su primer título con la albiceleste no llegó hasta 2021, al conquistar el 10 de julio la Copa América ante Brasil en Maracaná. Hoy se cumplen cinco años. Aquel día Lionel se quitó un peso de encima: su primer título con Argentina llegaba en su quinta final con la albiceleste, el primero de su selección desde 1993. Scaloni estuvo a punto de irse a Pujato por un problema familiar, pero Messi le convenció para quedarse “para ganar la Copa”. Aquello selló un compromiso íntimo de por vida entre el crack y el seleccionador.

El seleccionador argentino Lionel Scaloni y Lionel Messi en un entrenamiento de la selección.

El seleccionador argentino Lionel Scaloni y Lionel Messi en un entrenamiento de la selección. / ALI HAIDER / EFE

Catar vio a Messi ser Maradona

Messi fue Maradona por primera vez en el desierto, en Catar. En un Mundial de 2022 que no arrancó bien. Una derrota ante Arabia y un penalti fallado ante Polonia alimentaron a esos “terraplanistas” que discutían lo indiscutible: la calidad de Messi. Lionel lo encajó bien y comenzó a crecer. En octavos marcó a Australia y en cuartos, frente a Países Bajos, asistió a Nahuel Molina en el primer gol, marcó el segundo de penalti y, tras el (2-2) anotó en la tanda en la que eliminaron a los ‘tulipanes’ (4-3). Las semifinales ante Croacia vieron su mejor versión, anotando de penalti el primero y asistiendo en el segundo a Julián Álvarez. Y el 18 de diciembre, en la final contra Francia en el estadio Lusail, marcó de penalti el primero y remachó el tercero a la red. En la tanda de penaltis, tras el (3-3) final, marcó para llevar a Argentina (4-2) al título mundial 36 años después. Messi ya era Maradona.

Lo que ha está ocurriendo en Estados Unidos trasciende a todo. A sus 39 años es el mejor del torneo, suma ocho goles y podía llevar diez de no haber fallado dos penaltis. Pelea con la ilusión de un niño, la misma con la que llora emocionado al ganar a Egipto camino de la final en el MetLife Stadium para conquistar la cuarta estrella y cerrar el círculo pese a esos “terraplanistas” que discuten que Lionel Andrés Messi Cuccittini aún no ha llegado a ser Maradona.

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Fuente: El Periódico

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