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Audiencia Provincial de Valencia

Condenado a ocho años y medio de cárcel el futbolista Rafa Mir por agresión sexual

Los magistrados del tribunal ya han procedido a la valoración de las pruebas y concluyen de forma determinante que no existió consentimiento alguno por parte de la víctima en ninguna de las dos acciones denunciadas

Rafa Mir y Pablo Jara, en el banquillo de los acusados.

Rafa Mir y Pablo Jara, en el banquillo de los acusados. / Miguel Ángel Montesinos

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Miguel Pérez / Teresa Domínguez

Valencia

Ocho años y medio de prisión. Esa es la pena que la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia ha impuesto al futbolista Rafa Mir, tras considerarlo culpable de un delito de agresión sexual con acceso carnal y otro de lesiones. La resolución judicial implicará el ingreso obligado en prisión del delantero una vez que el fallo adquiera firmeza, dado que contra la resolución todavía se puede interponer un recurso.

Los magistrados del tribunal ya han procedido a la valoración de las pruebas y concluyen de forma determinante que no existió consentimiento alguno por parte de la víctima en ninguna de las dos acciones denunciadas. Según recoge el dictamen, el acusado le introdujo los dedos a la joven en dos momentos diferenciados: inicialmente en la piscina de su chalet, ubicado en la urbanización Torre en Conill de Bétera, y de manera posterior en el interior del cuarto de baño de la vivienda.

Para desmontar la presunción de inocencia que amparaba al deportista, el tribunal se ha apoyado de manera fundamental en el testimonio de la denunciante, que tenía 21 años cuando ocurrieron los hechos en la madrugada del 1 de septiembre de 2024. La sentencia explicita que su declaración es plenamente válida para enervar dicho derecho constitucional, al cumplir estrictamente con los tres requisitos jurídicos exigidos: la ausencia de incredibilidad subjetiva, la verosimilitud en el relato de los hechos y la persistencia en la incriminación.

Solo a su abogado y en última posición, para hablar después de escuchar todos los testimonios y pruebas contra ellos y evaluar mejor cómo despejar al larguero la acusación de agresión sexual. Así es como declararonlos futbolistas Rafa Mir y Pablo Jara en su intento por convencer al tribunal de esa inocencia por la que llevan dos años clamando. Declarar en último lugar es un derecho que recoge la ley de enjuiciamiento criminal (Lecrim) desde hace poco más de un año -enero de 2025- y que sobre todo utilizan quienes tienen más escarpada la posibilidad de salir airoso de un juicio o quienes intentan remontar pruebas y testimonios sólidos en su contra.

Pese a la firmeza del testimonio de la víctima y de su amiga, que no ha variado en todo este tiempo, desde la noche del 31 de agosto al 1 de septiembre de 2024, cuando denunciaron por primera vez la agresión sexual, el futbolista no pudo evitar el engreimiento e intentó reducir los hechos a “una discusión entre ellas por mí”. Ni su turno de última palabra lo provechó para proclamar su inocencia o pedir perdón.

La primera en declarar fue la víctima de Rafa Mir quien ha narrado lo ocurrido aquella noche y madrugada entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre. Una fiesta que comenzó en un apartado VIP de una discoteca de València y donde la joven, ha señalado, que no sabía quién era Rafa Mir. Es más, explicó que se enteró en el taxi, cuando iban camino de la casa de Rafa al ver una lujosa urbanización preguntándole en ese momento a qué se dedicaba, respondiendo Mir que "soy futbolista".

Esta chica contó lo ocurrido aquella madrugada en el chalé de Rafa Mir en Bétera y fue tajante a la hora de relatar los hechos. Es más, relató que "me cogió a la fuerza por el brazo" y la introdujo en el cuarto de baño "momento en el que yo me altero y me pongo a llorar". Recordó cómo su amiga, al escuchar ruidos tras la puerta, preguntó qué pasaba y no obtuvo respuesta, por lo que insitió hasta que la víctima logró zafarse de Rafa Mir y salió del baño alterada debido "a un ataque de ansiedad" por la situación vivida.

Además criticó que la Policía Local de Bétera no la tomara en serio cuando se presentaron en el lugar de los hechos. También lo hicieron la otra víctima y el padre de una de ellas, cuando señalaron que los agentes les dijeron que no había pasado nada, únicamente le habían dado un puñetazo a una chica. ¿Y les parece poco un puñetazo? les respondió el padre y la amiga quien les echó en cara su forma de trabajar al no pedir datos y permitir que Rafa Mir ofreciera una falsa identidad.

Fuente: Levante - EMV

TEMAS

  • Valencia
  • Agresión sexual
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