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Fútbol | Seleccción española

La contracrónica del España-Inglaterra: Ni el Mallorca consigue este ambiente en Son Moix

El ‘patiment’ habitual de las gradas bermellonas dieron paso a una noche alegre, feliz e inolvidable

El fútbol importó porque hacía mucho tiempo que Son Moix no veía un recital así con una goleada para la historia

Las jugadoras de la selección agradecen a la afición su apoyo durante el partido en Son Moix

Las jugadoras de la selección agradecen a la afición su apoyo durante el partido en Son Moix / GUILLEM BOSCH / DMA

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Son Moix

Ni el Mallorca consigue este ambiente en Son Moix. Ese es el gran titular que dejó la victoria de la selección española ante Inglaterra en la isla. Fue un día festivo que pasará a la historia del fútbol balear por varias razones deportivas, pero sobre todo porque debería hacer reflexionar la forma de vivir el fútbol masculino en la isla.

Las mallorquinas, protagonistas

El ‘patiment’ habitual de las gradas bermellonas dio paso a una noche alegre, feliz e inolvidable. El fútbol importó porque hacía mucho tiempo que Son Moix no veía un recital así. Y, además, ese tiki-taka tuvo a dos mallorquinas como protagonistas: Mariona Caldentey, que robó y asistió en el primer gol y asistió en el segundo, y Patri Guijarro, que anotó un golazo inalcanzable para Hampton. Una actuación destacada de Lucía Corrales en el costado izquierdo y una espectadora de lujo: Cata Coll, que apenas tuvo trabajo.

Alegría antes de comenzar

Pero todo comenzó unas cuantas horas antes. Leslie llegó a los aledaños de Son Moix a las 17 horas. 150 minutos antes de que llegara el autobús. Es una mujer adulta, de unos 60 años, y solo quería ver la llegada del autobús de las futbolistas en el mejor sitio posible.

Niñas como Idaiza o Claudia Torrens consiguieron convencer –bueno, en su caso no hacía falta–, a sus padres para esperar de pie con pancartas dedicadas a sus futbolistas preferidas: Cata Coll y Patri Guijarro.

Animar a sus referentes

El triunfo era precisamente ese: verlas. Animarlas. Cumplir un sueño. Sobre todo eso. El público mostró su idilio con cinco jugadoras cuando el speaker Jaume Colombàs las anunció. Las cuatro mallorquinas y Alexia Putellas. En menor medida a Aitana Bonmatí, que estaba en el banquillo.

Desde el principio, los seguidores arroparon a las jugadoras. Pasó un mundo desde la última vez, hace nueve años, cuando la entrada no llegó a 3.000 personas. Ayer 17.528, solo 2.500 menos que España masculina cuando jugó en Son Moix hace dos años.

Fiesta en las gradas

Patri marcó y la fiesta desbordó las gradas. Hicieron la ola por primera vez. El público se desató. Con el segundo de Alexia comenzó la locura y ya en el tercero el respetable coreó ‘olés’ y ovacionó a las suyas. Pina puso la guinda a una goleada histórica.

Precisamente este espectáculo es lo que necesitaba el fútbol mallorquín femenino en la isla, que atraviesa un bache en las divisiones nacionales después de la época esplendorosa del Collerense.

Este viernes, se puso una piedra porque la afición, que vino a disfrutar, creó recuerdos y se lo pasó bien. Eso es lo que se echa de menos cuando el Mallorca juega en Son Moix.

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