Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol femenino

Las pioneras olvidadas del fútbol femenino en Mallorca: "Abrimos el camino, que no paren"

Paca Orell y Mari Cruz Muñoz fueron las primeras mallorquinas en tener un papel importante con la selección española: «Rompimos puertas que estaban cerradas. Lo que nos costó no lo sabe nadie»

Las pioneras olvidadas del fútbol femenino en Mallorca: "Abrimos el camino, que no paren"

Manu Mielniezuk

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Palma

Cuando Patri Guijarro, Cata Coll, Mariona Caldentey y Lucía Corrales salten este viernes al césped de Son Moix, pocas personas recordarán que, mucho antes de que Mallorca se convirtiera en una referencia del fútbol femenino español, hubo mujeres que tuvieron que abrir camino.

Paca Orell y Mari Cruz Muñoz fueron dos de ellas. Orell fue la primera balear convocada por la selección española. Muñoz, la primera mallorquina en vestir la camiseta nacional. Treinta y ocho años después de coincidir por última vez, ambas se reencontraron ayer en Sa Plaça de Bunyola para recordar una época que ha quedado olvidada: «Nosotras abrimos el camino y ellas no tienen que parar para nada. No tienen que girarse hacia atrás ni para tomar impulso».

Bunyola, protagonista

Con una temperatura todavía agradable se sientan en la terraza de una cafetería. Orell pide un cortado con leche fría; Muñoz, un Laccao. Comienzan a tutearse, pero también a rebuscar entre recuerdos de una época muy lejana. «Al ver a Paca he sentido una alegría inmensa. Es como si nos hubiéramos visto toda la vida», cuenta Cruz, antes de añadir una última precisión: «Siempre hemos jugado en contra».

Su paso por el fútbol fue breve, pero intenso. Paca–bunyolina de cuna– comenzó en 1981 con 14 años y acabó en 1988 con 21. «Empecé a trabajar en el Bar París aquí. Me hicieron contrato y dejé de jugar», así, y con un último añadido, explica su paso por los campos de fútbol: «Me llevé 70.000 pesetas y una prótesis en la pierna izquierda».

Cruz– que llegó a Alaró con tres años desde Murcia– también empezó en 1981 con apenas once años. Lo hizo por una razón tan sencilla como contundente: «Solo quería jugar al fútbol». Se apuntó al equipo de Consell para acabar diez años más tarde convertida en una pionera.

Inicios del fútbol femenino en Mallorca

Vivieron los inicios del fútbol femenino en Mallorca cuando apenas existían cuatro equipos. Abrieron camino en los campos de tierra y su talento acabó llamando la atención de la selección española. Cuando les pides una comparación actual, Paca se identifica con Patri Guijarro y Cruz sonríe cuando escucha que su perfil recuerda al de Claudia Pina.

Esa calidad provocó la llamada de la selección española. Paca, que no llegó a debutar nunca, se concentró a principios de 1985. El cambio fue grande. «No tenía nada que ver con lo que hacíamos aquí. Te cambiabas, dabas dos vueltas corriendo y jugabas un poco. Allí hacías precalentamiento, tenías médico y de todo. También nos dieron un sobre con 70.000 pesetas, aluciné», confiesa.

Primera vez de la selección española en Palma

El caso de Cruz fue más especial. En su primera convocatoria debutó en un lugar soñado: en casa. Lo hizo la primera vez que la selección jugaba en Mallorca el 3 de noviembre de 1985 en el Estadi Balear ante 1.500 personas. Perdieron 2–3, pero Cruz guarda un recuerdo imborrable cuando debutó con 15 años: «Me temblaban las piernas. Era muy novata. Sentí también mucha ilusión porque siempre jugaba en tierra y esta vez fue en hierba. Vino todo el pueblo en autocar». La experiencia se completó con dos guindas: una estancia en el emblemático Palace Atenea y un sobre con unas 100.000 pesetas.

Cuatro décadas después, España es campeona del mundo y Mallorca presume de futbolistas como Patri Guijarro, Cata Coll, Lucía Corrales o Mariona Caldentey. El contraste con aquellos años es enorme.

«Me siento muy orgullosa de ellas», asegura Cruz. Paca comparte el sentimiento, aunque insiste en el papel que desempeñó su generación: «Nos costó sangre, sudor y lágrimas».

Sin reconocimiento institucional

Ese orgullo convive con una sensación de olvido. Ninguna de las dos considera que las instituciones hayan reconocido suficientemente a las futbolistas que estuvieron en los orígenes del fútbol femenino balear. Recuerdan que fueron mencionadas durante la gala del centenario de la Federació de Futbol de les Illes Balears, pero no recibieron invitación para asistir.

«Para el centenario nos podrían haber invitado», lamenta Paca. «Nos nombraron, sí. ¿Y qué? Invítanos», añade. Ninguna habla desde el resentimiento. De hecho, ambas aseguran que volverían a recorrer exactamente el mismo camino. «Lo que hice lo volvería a hacer. No necesito medallas», afirma Paca.

«Tuvimos que luchar mucho. Romper muchas puertas que estaban cerradas. No me arrepentiré nunca y no me gustaría que volviéramos atrás. Lo que nos costó no lo sabe nadie. Y ellas tienen que seguir pico-pala. Sin parar. Costará, pero no tienen que parar. No podemos volver a hace cuarenta años», confiesa desde el corazón Paca.

Porque antes de Patri, Cata, Mariona o Lucía estuvieron ellas. Las primeras. Las que se atrevieron a abrir el camino. Y que tienen un mensaje para ellas. «Que disfruten, que están en su tierra y que cumplan sus sueños», pide Cruz mientras que Paca quiere «que no aflojen». «Que lo que nos costó a nosotras no quede en el olvido», concluye.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Mallorca
  • fútbol femenino
  • deportes
  • fútbol
  • selección española
Tracking Pixel Contents