MUNDIAL DE MOTOGP
Conozca la lesión (inesperada) que ha torturado a Márquez todos estos meses
Es posible, muy posible, bueno, es seguro, que Marc Márquez recibirá hoy el alta y se podrá ir a su casa para empezar a recuperarse de la doble intervención que seis cirujanos le realizaron ayer, en Madrid, para solucionar sus problemas en el pie y hombro derecho. Sepa cuál y cómo ha sido su última tortura.

Marc Márquez (Ducati) se prepara, en Le Mans, el viernes, para salir a pista. / ALEX FARINELLI

Buena parte de los 1.500 habitantes del ‘paddock’ del Mundial de MotoGP abandonaron ayer el circuito de La Sarthe, de Le Mans, perplejos por todo lo que, hasta, el pasado sábado, había protagonizado y logrado Marc Márquez Alentá (Ducati), de 33 años y nueve veces campeón del mundo de motociclismo.
Todos ellos se enteraron mientras recogían sus enseres y se encaminaban hacia los aeropuertos de Nantes y París que seis médicos, en uno de los quirófanos del Hospital Ruber Internacional, de Madrid, no solo habían estabilizado la fractura del quinto metatarso del pie derecho del piloto catalán, retirado el tornillo inestable que tenía en su hombro derecho sino que, además, descubrieron que había un fragmento de hueso, que flotaba por el hombro, fruto de una operación sufrida en 2019.
Y, en esa situación (de ahí la admiración del ‘paddock’), el mayor de los Márquez logró el récord de la pista el viernes y, acto seguido, en la ‘quali’ consiguió el segundo mejor crono. “Yo, lo único que puedo decir es lo que llevo diciendo desde hace 14 años cuando vi debutar a Marc en MotoGP: es único, un piloto prodigioso, capaz de lo más increíble. Y, sí, el sábado volvió a demostrar con esas dos vueltas, pese a como estaba”, señaló el italiano Davide Tardozzi, Team Manager del equipo Lenovo Ducati.
El Periódico quiso saber, antes de abandonar Le Mans, qué alcance tenía las molestias que, finalmente, pudo descubrir Márquez tras la carrera de Jerez y la revisión médica que pasó en el Hospital Ruber Internacional, donde descubrieron que, en efecto, algo estaba ocurriendo en su hombro derecho, dañado en Indonesia-2025, tras la conquista del título, al ser embestido por el italiano Marco Bezzecchi (Aprilia).
Marc Márquez vuelve a estar en el dique seco pero, por fin, ha podido averiguar cuál era el problema, en su hombro derecho, que le impedía rendir con regularidad: un tornillo y un trozo de hueso suelto atormentaban su estado.
Dos doctores y un fisio, cuyos nombres preferimos mantener en el anonimato, explicaron la lesión, el comportamiento del hombro derecho de MM93 y sus terribles consecuencias en el pilotaje del campeonísimo catalán en cuanto pretendía arriesgar como suele arriesgar cuando quiere ganar o subirse al podio.
“Todo el mundo hemos sufrido, en alguna ocasión, un golpe repentino en el codo, conocido popularmente como ‘el hueso de la música’, que ni siquiera es necesario que sea contundente”, explica una doctora. “Te golpeas el codo sin darte cuenta y pinchas, justamente, el nervio radial e, inmediatamente, tú mismo provocas, generas, un movimientoexpontáneo, involuntario, que te hace retirar, instintivamente, el brazo, lo quitas, lo encoges, porque te provoca una especie de calambre”.
La misma doctora cuenta un segundo ejemplo. “Hay mucha gente que padece ciática y tiene afectado el nervio de la espalda, tal vez porque, en algún momento, ha hecho un gesto brusco o levantado peso. Si tú estás tumbado, en la cama o sentado, es decir, si no estás en movimiento, no sueles tener dolor, ni sentir nada”. Pero, qué ocurre, sigue explicando la doctora, que, de pronto, sin querer, sin darte cuenta, tú puedes hacer determinado movimiento “no sé, coger un libro de la estantería, levantar un vaso de una mesa, acercar una silla y, de pronto, surge el pinchazo, el dolor, el rayo y te quedas casi paralizado”.

Marc Márquez, líder del equipo Lenovo Ducati, en Le Mans. / ALEX FARINELLI
Cuando Márquez, el viernes, hizo esas tres vueltas estratosféricas, una en tiempo récord, “se juntaron todos los planetas”. Él tenía, en efecto, el tornillo moviéndose u oprimiendo sus nervios y, ahora, hemos sabido que, también, un fragmento de hueso pululando por esa zona. Pero Marc, en esos tres giros, en esas tres vueltas de minuto y medio cada una de ella, “no sufrió molestia alguna”, cosa que si le ocurrió en la carrera al ‘sprint' del sábado y en las otras cinco caídas que lleva acumuladas, de momento, este año: Brasil, Austin (2) y Jerez (2).
El hecho de que el dolor, el pinchazo, el calambre, se produzca de forma espontanea, de forma imprevista, inesperada, es lo que ha hecho, hasta la fecha, que Márquez creyese, pensase, que era algo pasajero. Es más, como certifica el fisio consultado, “me creo a ciegas que cuando él estaba en casa, se entrenaba en el gimnasio o, incluso, cuando forzaba a tope con la moto de cross, no sintiese dolor, ni molestia alguna”.
Hasta seis cirujanos le intervinieron ayer, en Madrid, para reducir la fractura del quinto metatarso del pie derecho, extraer un tornillo y un pedazo de hueso en su hombro derecho.
Era cuando Marc llegaba al circuito, se subía a la MotoGP y trataba de pilotar con la agresividad de siempre, cuando surgían, sin aviso, los problemas, los dolores, los pinchazos. ¿Por qué?, porque cuando pilotas la MotoGP, que, sin duda, es una moto totalmente distinta y, sobre todo, se pilota con movimientos muy diferentes a la moto de cross, el comportamiento del cuerpo es muy diferente. Es más, la mayor fuerza en una MotoGP se hace con los brazos y los hombros, de ahí el problema y riesgo.
Control médico
“Se trata de una situación que Marc no podía preveer, ni siquiera intuir”, comenta otro galeno, conocedor del físico, preparación y comportamiento sobre la moto de los pilotos de MotoGP. “¿Por qué no la pueden intuir?, porque se produce de manera involuntaria y, por supuesto, nada previsible, de ahí el irregular inicio de temporada de Marc”.
Los tres expertos consultados por El Periódico aseguran que los médicos y especialistas que asesoran y cuidan al mayor de los Márquez Alentá, sean, en su día, del Institut Dexeus, de Barcelona, sean, en su momento, de la clínica Mayo, de Rochester, Minnesota, EEUU o, actualmente, del Hospital Ruber Internacional, de Madrid, no han cometido error alguno y han asesorado siempre correctamente al campeón del mundo.

Marc Márquez sale con su Ducati a la pista de Le Mans. / ALEX FARINELLI
“Nadie ha sido irresponsable durante estos meses”, indica un segundo doctor. “Es evidente que Marc ha tenido siempre sus dudas de donde procedía el dolor, pues solo surgía muy de vez en cuando. De ahí que pensase, a veces, que todo era mental, máxime si, encima, era capaz de ganar, como ganó las carreras al ‘sprint’ de Goiania (Brasil) y Jerez (España) o lograr récords increíbles como el del viernes en Le Mans. Por descontado, cuando logró esas conquistas, no tenía dolor”.
La doctora no quiere ni iaginar la de veces que Marc Márquez ha pensado, durante todos estos meses, qué le estaba pasando. “Estoy convencida de que Marc ha sufrido una auténtica tortura mental, dudando, tal vez, de que su húmero derecho estuviese realmente recuperado, si la operación del hombro estaba superada o, incluso, si era un problema de síndrome compartimental, ya saben, esa lesión que sufren todos los pilotos y de la que acaban operándose, más pronto que tarde, cuando los músculos aumentan de grosor, intentando expandirse en la vaina que los oprime, provocando un dolor similar al que sufría Marc.
Marc Márquez se ha estado torturando mentalmente durante los últimos meses, intentando averiguar qué era lo que producía ese dolor e, incluso, dudando de si sería un tema mental o físico. Y, sí, era un tema físico, esporádico, traicionero, que aparecía por sorpresa.
El cerebro es tremendo a la hora de dudar, dicen los doctores. O de plantearte dudas. Como no lo sientes todo el tiempo, puedes llegar a pensar que algo tienes en tu cabeza, qué es lo que te provoca esa serie de errores, que acaban contigo en el suelo. “Y, no, no, tu problema es momentáneo, esporádico, involuntario, imprevisto, incontrolable. Y es un problema físico, no mental. Es ese tornillo rebelde, ese fragmento suelto de hueso, ese repentino calambre”.
“No quería que se supiese, pero, tras Jerez, cuando Marc descubrió cual era el problema que le impedía rendir como quiere y puede, se sintió tremendamente aliviado. De ahí que decidiese, con su equipo médico y Ducati, que pasaría por el quirófano, de nuevo, al acabar el GP de Barcelona”, señala una fuente del ‘team’ italiano. Y, conociendo su estado, se entiende que la reacción, no ya de todo el ‘paddock’, sino, muy especialmente, de su equipo, fuese admirable cuando, el viernes, logró semejantes cronos, que, la verdad, le sirvieron de poco.
Bueno, le sirvieron para demostrar que, si sale de esta, es decir, si las dos operaciones pero, especialmente, la del hombro, que volvió a ser la más complicada, sale bien, el campeón de Cervera (Lleida) volverá a plantar batalla en cuanto regrese a la pista.
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