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Ciclismo

El Rutómetro de Fernando Gilet: Enric Mas se estrena

Enric Mas debuta en el Giro de Italia

Enric Mas debuta en el Giro de Italia / @Movistar_Team

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Fernando Gilet

Fernando Gilet

Palma

Todos los profesionales a quienes he escuchado coinciden en considerar el Giro de Italia como la carrera de tres semanas más pura, auténtica y dura.

La presencia de los míticos Dolomitas, escenario de muchas de las grandes gestas de la historia del ciclismo, como colofón en la última y decisiva semana, añade interés y aliciente para el aficionado.

Es el guion habitual de este organizador: se reserva la artillería para el final, cuando los ciclistas, en lugar de piernas, parecen portar dos tablas semirreventadas por el esfuerzo acumulado.

El Giro de Italia sigue conservando alguna reminiscencia del ciclismo ochentero. La primera gran etapa de montaña la veremos en el Blockhaus, donde Merckx se reveló en 1967 como algo más que un clasicómano, y José Manuel Fuente, el Tarangu’, firmó algunos de los hitos que lo convirtieron en ídolo para la afición italiana. La etapa suma doscientos cuarenta y cuatro kilómetros, con la apoteosis montañosa final como condicionante que seleccionará al más fuerte del día y, quizá, de la carrera.

Otras etapas tienen menor distancia, pero son más explosivas. Son las conocidas como monopuertos, más favorables para una tendencia que calcula y procura reservar la emoción de la audiencia televisiva —que es quien acaba mandando en este negociado— para los últimos kilómetros.

Jonas Vingegaard parte como el gran favorito. El danés ha recuperado las sensaciones previas a su caída en la Itzulia de 2024, venciendo y convenciendo en la París-Niza y en la Volta a Catalunya.

Sin embargo, en estos próximos días nuestra atención se fijará en Enric Mas. El mallorquín llega como indiscutible jefe de filas del Movistar Team, pertrechado por un buen equipo y en plena madurez deportiva. Se estrena en la gran carrera de un país que siempre se le ha dado bien.

El hecho de que Enric Mas sea un ciclista de cocción lenta, que mejora con el paso de los días, y de que las etapas decisivas se concentren en la tercera semana invita a un optimismo moderado.

La experiencia de más de siete años en la élite debería ayudarle a sortear los obstáculos y los nervios del inicio y la transición de la Corsa Rosa. El principal rival está bien definido: Vingegaard. Falta por ver si aparecerán otros corredores como él, quizá más jóvenes, capaces de restarle el protagonismo que, sobre el papel y según los pronósticos, se le concede.

El inicio de temporada del mallorquín ha sido irregular. En realidad, no compite al máximo nivel desde el pasado Tour de Francia. Después llegó la lesión y, con ella, meses de recuperación. Aun así, la tendencia actual del ciclismo de élite es entrenar mucho en altura y economizar los días de competición.

Con esta receta se presentarán la mayoría de los ciclistas en Sofía. De nuevo, un país de la antigua Europa del Este volverá a ejercer de anfitrión en la carrera que convierte a toda Italia en un domingo de color de rosa.

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