Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Baloncesto

La lección que deja la Primera FEB en el Fibwi y Palmer: defender para sobrevivir

La temporada 2025-26 ha convertido el blindaje del aro propio en el epicentro de una obsesión colectiva que une a los dos equipos mallorquines bajo un mismo escudo protector

Juani Díez da instrucciones a sus jugadores.

Juani Díez da instrucciones a sus jugadores. / Alba Pacheco

Palma

En la Primera FEB, el talento ofensivo gana partidos, pero la defensa salva categorías, porque destruir resulta más fácil que construir, porque la defensa es el camino que ayuda a igualar el potencial de dos equipos. Solo el que defiende bien está en disposición de ganar a los que son potencialmente mejores. Esta máxima, que parece sacada de un manual antiguo, ha cobrado una vigencia inusitada esta temporada en los dos proyectos punteros de Palma. Con estilos distintos y bajo contextos de urgencia o construcción, los cinco entrenadores que han pasado por los banquillos del Palmer Basket y el Fibwi Mallorca han elevado la “retaguardia” a la categoría de dogma.

Palmer Basket: del "cuchillo" de Justo al "mantra" de Díez

En el Palmer Basket, la defensa ha sido el termómetro de su salud mental y deportiva. La temporada arrancó bajo la mística de Marco Justo, quien entendía el esfuerzo atrás como una extensión del carácter. La defensa era el alma del equipo. No la entendía como una estrategia, sino como un valor innegociable de carácter. En septiembre de 2025, tras los primeros partidos de preparación para el debut en Primera FEB, Justo fue muy explícito: “La identidad de este equipo se mantiene de la temporada pasada y es defender”. Defender cada ataque del rival como si fuera el último, luchar cada balón y estar juntos; esa era la clave. Tras encajar 89 puntos en un amistoso, advirtió que no podían permitirse ese volumen de puntos recibidos si querían ser competitivos. La defensa debía ser el reflejo del hambre de los jugadores por crecer en la categoría y avisaba: “El que esté en la cancha tiene que defender”. Para el técnico canario, defender era un acto de fe: “cuchillo entre los dientes”, repetía en los momentos críticos. En sus comparecencias iniciales vinculó la defensa con el rebote defensivo, castigando la falta de contacto físico en la zona, y añadió que solo cuando el equipo se ponía a defender de verdad encontraba las mejores opciones en ataque. Si el equipo no defendía, perdía su esencia, independientemente del acierto ofensivo; el ataque era una consecuencia de haber trabajado bien atrás. Su equipo promedió 81,5 puntos en contra.

Tras la salida de Justo, el equipo entró en una espiral de inestabilidad. La etapa de Lucas Victoriano fue breve, pero dejó una lección clara en su única victoria: la “solidez en defensa” y la protección del aro propio fueron determinantes para remontar. En su presentación, ya había anticipado su intención de dar una “impronta más defensiva” al equipo. Sin embargo, los números fueron inasumibles: 88,2 puntos encajados de media, lo que precipitó su salida.

La llegada de Juan Ignacio Díez en enero de 2026 supuso la profesionalización del discurso defensivo. Ha convertido la defensa en un pilar central, en el test que mide si el equipo compite a su máximo nivel. “Soy muy pesado e incisivo en esto, pero es en lo que creo”, admitía. Bajo su mando, los números han mejorado: 83,1 puntos encajados y una ligera subida del rating defensivo. Para Díez, sin solidez atrás no hay identidad. “Sin defender con solidez es muy difícil estar en el partido”, afirmó. Su propuesta pasa por una defensa más posicional y conservadora, buscando frenar la sangría heredada.

Fibwi Mallorca: hábitos, robos y la urgencia final

Al otro lado, el Fibwi Mallorca ha vivido una realidad distinta. Bajo la batuta de Pablo Cano, el equipo se convirtió en especialista del “robo y carrera”, con 82,7 puntos encajados, siendo líder en robos (8,9 por partido) y con un rating defensivo de 112,3. Sin embargo, sufría en la pintura y especialmente en el rebote defensivo (60,8%, el peor de la liga). Cano evitaba hablar de intensidad y prefería conceptos como hábitos, detalles y disciplina colectiva. Para él, la defensa era una cuestión de foco, humildad y respeto al plan. Reconoció que muchas veces la diferencia la marcaba la consistencia defensiva del rival, y que su equipo debía mejorar en lectura y físico.

Pablo Cano celebra un punto durante un partido de esta temporada.

Pablo Cano celebra un punto durante un partido de esta temporada. / Fibwi Mallorca

Tras su destitución, Pablo García asumió el mando con un mensaje mucho más directo: la defensa ya no es una idea, es una obligación matemática. En su presentación fue claro: “Si no se defiende, no se pueden ganar partidos”, marcando como objetivo recuperar la competitividad durante los 40 minutos.

Cada técnico ha abordado la defensa desde un prisma distinto, pero todos coinciden en lo esencial: la defensa es el cimiento del proyecto. Cinco entrenadores, dos equipos y una obsesión compartida: blindar el aro propio. Porque en esta Primera FEB 2025-26, la moda no está en el triple, sino en la resistencia, en el arte de saber sufrir cuando el balón pertenece al rival. Porque, al final, todos han llegado a la misma conclusión: sin defensa, no hay nada.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • deportes
  • FEB
  • baloncesto
  • Primera FEB
  • Fibwi
  • palmer basket
Tracking Pixel Contents