Baloncesto
Aramburu, jugador del Fibwi: «Este año hemos enganchado a más gente, el ambiente en Son Moix es muy bonito»
El conjunto palmesano ha cerrado la primera vuelta en puestos de play-off y se postula como el equipo revelación de la Primera FEB
«Permanecer y pertenecer», las dos palabras que definen la hoja de ruta del equipo según el jugador vasco

Aramburu posa para este diario en Son Moix. / JM Arbucias
En el exigente ecosistema de la Primera FEB, pocos nombres resuenan con la solvencia de Jon Ander Aramburu (San Sebastián, 3 de septiembre de 1992). El ala-pívot donostiarra se ha consolidado no solo como uno de los pulmones del Fibwi Mallorca, sino como el termómetro emocional de un vestuario que ha roto todos los pronósticos en esta primera vuelta. Con una mezcla de veteranía, lectura de juego y una entrega innegociable bajo los aros, Aramburu está siendo una de las piezas angulares sobre la que el técnico ha construido una identidad ganadora.
El conjunto palmesano ha cerrado este primer tramo de la competición y se ha instalado en la zona tranquila y privilegiada de la tabla, firmando actuaciones que combinan épica y rigor táctico. Lo que muchos consideraban un reto de supervivencia, el equipo lo ha transformado en un manifiesto de ambición. Uno de los protagonistas de esta metamorfosis es Jon Ander que, con los pies en el suelo, pero la mirada puesta en los playoffs, analiza en Diario de Mallorca las claves del éxito y el hambre de un grupo que no conoce techo.
Primera vuelta terminada y el equipo está situado en la novena posición de la tabla con el mismo número de victorias que derrotas. Si le dicen esto en agosto, ¿lo habría firmado?
Claramente lo habría firmado y después del calendario tan complicado que hemos tenido, ya que hemos jugado once partidos como visitantes y cinco como locales. Increíble.
Y si le hubieran dicho que en su primer año en Primera FEB sería uno de los jugadores de la liga con más minutos jugados y uno de los máximos reboteadores de la competición, ¿también lo habría firmado?
Lo habría, por supuesto, firmado, pero nunca me lo hubiera creído. Venía con la expectativa de jugar cinco o diez minutos y, a causa de las lesiones de algunos compañeros, he tenido que tener más protagonismo. Lucho día a día para seguir en esta línea.
¿Cuál ha sido la clave para que las piezas del puzle que es el equipo encajaran tan rápido?
Mantener el bloque fuerte del año pasado ha sido determinante para introducir a los nuevos jugadores en nuestra mentalidad y que el entrenador haya completado la plantilla con gente que se adapta a nuestra filosofía y que tenga nuestra misma competitividad ha sido también fundamental.

Jon Ander Aramburu en los banquillos de Son Moix. / JM Arbucias
¿En qué aspecto técnico cree que el equipo ha evolucionado más desde el primer partido de liga?
El primer partido lo jugamos en Cartagena y nos conocíamos poco. El conocimiento del compañero ha ayudado a saber dónde ubicarnos mejor en cada espacio y a la fluidez de las jugadas. El buen vestuario que tenemos hace que en la pista nos entendamos mejor.
Si tuviera que definir el «estilo Fibwi Mallorca» de esta temporada en solo tres palabras, ¿cuáles serían?
Defensa, agresividad y actitud.
El equipo está destacando por su intensidad defensiva. ¿Cuánto tiempo dedican a este aspecto del juego a la semana?
Depende de la semana, de cómo Pablo (Cano) la planifique y de cómo plantee la táctica teniendo en cuenta al rival. Normalmente, dos o tres días.
¿Qué importancia tiene el trabajo de análisis de vídeo que hacen durante la semana para frenar a las estrellas rivales?
Diariamente hacemos sesiones de vídeo – es la temporada que más vídeo he hecho en mi carrera – y analizamos tanto al equipo contrario venidero como a nosotros mismos. De igual manera, revisamos no solo los errores que hemos cometido en los partidos, también los aciertos.
¿Qué jugador de la liga es el que más le ha sorprendido?
No es fácil destacar solo a uno. Hay muy buenos jugadores. Algunos tienen carrera en Euroliga o en ACB – Jayson Granger, Patricio Garino… – que los hemos visto por la tele y ahora estamos jugando contra ellos. Si tuviera, de todas maneras, que mencionar a uno, posiblemente me decantaría por Alexander Barcello, del Obradoiro, por su calidad y por su manera de jugar.
¿Existe algún ritual o superstición grupal que repitan antes de saltar a la pista en Son Moix?
Este año no tenemos ninguno. Lo que si hay siempre es una charla motivante. En casa suele hablar Xabi Beraza y fuera lo hace Brian Vázquez o yo mismo. Intentamos transmitir el mensaje de que lo podemos sacar adelante.
Ante una derrota dolorosa, ¿quién es el primero en levantar la voz para que el equipo no se desinfle?
Depende del partido. Creo que es algo más grupal que individual. En Son Moix, los que están en el banquillo, lesionados; tienen un punto de vista diferente y nos intentan relajar. Cuando jugamos como visitantes, los más veteranos intentamos poner los pies en la tierra, calmar las aguas, recordar quiénes somos, el equipo con menos presupuesto, que nadie apostaba por nosotros, que no pasa nada por perder un partido. Y cuando entra Pablo, analiza un poco el partido.
Tras una victoria importante, ¿qué se dice en el corrillo central de la pista antes de irse al vestuario?
Sobre todo lo celebramos y nos decimos que la victoria está muy bien, pero, como antes, recordamos quiénes somos, que no tenemos que creernos nadie, que hay que seguir trabajando porque nadie nos regala nada y no podemos olvidar cuál es realmente nuestro objetivo.

El jugador del Fibwi posa con un balón a la salida del túnel de vestuarios en Son Moix. / JM Arbucias
Han ganado varios finales de infarto. ¿Cómo se entrena esa ‘sangre fría’ para no fallar en el último minuto?
Eso depende de cada jugador. A algunos ese picorcillo, esa adrenalina de los últimos tiros les gusta y todo ello se ve reforzado por el conocimiento que tenemos de nuestro equipo y por las consignas del entrenador. Buscamos a determinados jugadores por la confianza que tenemos en ellos. El apoyo de los compañeros sirve para que tiren con más confianza.
La afición parece haber conectado de nuevo con el equipo. ¿Se siente ese calor en la pista?
El año pasado la afición al principio era un poco más fría, pero con el paso de los partidos su apoyo se notó muchísimo. Este año hemos enganchado a más gente. El ambiente es muy bonito. Cuando el pabellón está lleno y el partido se complica, hace de sexto jugador. Lo agradecemos.
Mirando al futuro cercano, ¿cuál es el objetivo real ahora? ¿Entrar en los playoffs?
El objetivo que nos pusimos a principio de temporada se define con estas dos palabras: permanecer y pertenecer. Permanecer, es decir, salvar la categoría. Pertenecer, para conseguir ser jugadores de Primera FEB y poder formar parte de esta categoría las próximas temporadas. Cuando lleguemos a la salvación, volveremos a hablar. Por supuesto, jugar unos playoffs sería algo maravilloso para el club, para la afición y para los jugadores.
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